domingo 25 de octubre de 2009

El Último Post de Paranoia con Patatas

Hola mangurrianes, habeis leído bien. Todas las cosas tienen un final, y ya era hora de que le tocase el turno a Paranoia con Patatas, o como me gustaba llamarlo, "ese faro que alumbraba vuestras solitarias y oscuras vidas". Un momento, "¿me?", pensará cualquier astuto lector, "¿cómo me?". Pues me, porque aunque desde que PcP nacio siempre ha hablado en primera persona del plural... nunca ha habido más de una persona en el Staff de PcP.

PcP nació a principios de febrero de 2007 coincidiendo con una estresante enfermedad de su creador. La necesidad por mantener la cabeza lo más ocupada posible, y el hecho de que muchos de mis amigos tuviesen blog me llevó a crear uno. En esa búsqueda de ocupación surgió el objetivo de actualizar el blog diariamente, pero también surgieron otras pseudo-normas, como la de evitar hablar de política (salvo si era para pedir el voto para Cthulhu) y no facilitar información sobre mí mismo, redactando el blog en primera persona del plural.

En cuanto al nombre, me gustaría decir que se me ocurrió a mí, sin embargo, en honor a la verdad, debo reconocer que se trata de un nombre parido por la mente de un antiguo amigo, quien bautizó de aquella manera a las tiras cómicas que dibujábamos hace unos cuantos años. La coletilla "Más allá de la barrera del sueño" es uno de los múltiples homenajes a H.P.Lovecraft que podeis encontrar en el blog (junto con Albert, el primigenio y omnipotente calamar gigante que habita en La Redacción), siendo el título de uno de mis relatos preferidos.

Con estas premisas nace PcP. Con el tiempo, y tras superar aquel periodo de enfermedad, el blog fue mejorando (de vídeos, viñetas y articulillos pasaron a posts bastante currados), y en su ritmo de actualización diaria fue ganando seguidores muy poco a poco, al fin y al cabo, no era un blog que aportase nada de aquello que busca la gente en internet, esto es, ni porno, ni soluciones a problemas informáticos, ni descargas gratuitas de nada de nada, ni tests de compatibilidad de pareja... En definitiva, que quien caía aquí por accidente y se quedaba era, simple y llanamente, porque le había gustado algo de lo que había visto y, porque sin duda, tenía mucho tiempo libre.

Obviamente se trataba de un ritmo muy difícil de mantener, máxime cuando, durante el primer año de blog, uno estaba cursando quinto de carrera, para luego matricularse en un curso de especialización que le ocupaba de 9 de la mañana a 10 de la noche... Pero se fue haciendo, y así, pasaron más de dos años y PcP no dejó de actualizarse ningún día. ¿Pero faltan posts, dirá algún lector que mire la barra lateral? Sí. Faltan. No hay uno por día. Pero lo hubo, simplemente fueron borrados a posteriori por transgredir alguna de las ya mencionadas normas de PcP.

Pues eso, que el blog fue ganando velocidad, llegando a funcionar a un ritmo de unas quinientas visitas diarias, que tampoco es mucho, pero que es bastante teniendo en cuenta el hecho de que, como ya he dicho, se trataba de puro entretenimiento. Estas visitas tocaron techo el día 17 de marzo de 2008, el día en que nos menaron. Casi veinte mil visitas en veinticuatro horas me dejaron con el culo torcido.

Otro de los grandes momentos de PcP que sólo conocemos el blog y yo fue cuando tuve que irme de "vacaciones" quince días. Realmente no fueron vacaciones, fue algo así como cuando Uma Thurman recibe la despiadada tutela de Pai Mei, sólo que cambiando el arte marcial, el país, y el tiempo de la estancia. Durante esos quince días, Paranoia con Patatas se actualizó sólo. Post tras post fueron publicados automáticamente tras su redacción, y la norma sobre posts diarios se mantuvo intacta. Obviamente esto se había hecho más veces, pero a lo sumo dos días, hacer quince posts para publicar quince día consecutivos sin vigilancia fue una historia aparte.

El venir y devenir de lectores (nunca supe utilizar esta expresión...) hizo que comenzase a plantearme la interactividad (la última frontera) en forma de concursos, cada cual más vacío de contenido, cuyos ganadores recibirían como premio un cutre gif Cthulhiano con su nombre y una currada camiseta a final de año (NOTA: lo de las camisetas tampoco fue mala idea, si a los de los pasos de ecuador les salía bien ¿por qué no sacarme unas pelillas con el blog?). Además contribuirían a elegir anualmente a Miss Paranoia con Patatas, la musa de todo friki viviente, una de esas iniciativas machistas y emotivas que todo blog debe tener.

Sin embargo, el blog era una amante exigente y llegó un día en que no podía mantener el ritmo de publicación diaria. Me había establecido como trabajador autónomo y mi tiempo de asueto era más limitado que el de John McClane en las navidades de 1988, con lo que PcP abandonó su habitual ritmo y pasó a actualizarse cuando a mí me daba tiempo, hasta el punto de llegar a lo que viene sucediendo los últimos meses. Ahora que ha pasado la tormenta llegó el momento de encender el humo de la victoria. Es el momento de decir adios.

Antes de pulsar el botón de PUBLICAR ENTRADA y cerrar El Último Post de Paranoia con Patatas me gustaría dar las gracias a todos los que me habéis leído estos dos años y medio, incluso aunque pensaseis que "nos" estabais leyendo, seais hombres o mujeres (curiosísima la gran cantidad de público femenino que llegó a reunir un blog que no aportaba nada de lo que ese colectivo tan amplio acostumbra a buscar), conocidos o desconocidos (¿cómo cuentan los que habéis agregado PcP al Facebook, permitiéndome conocer vuestro rostro mientras yo me ocultaba tras el de Bruce Campbell?); gracias a todos los bloggers que me han linkeado altruistamente; gracias a Neodian y Gui-J por haberme animado directa e indirectamente en mi labor y haber solucionado mis dudas en un principio; gracias a Out of Time Man y Steve Zissou, al primero por su habitual brainstorming y al segundo por permitirme descansar durante varios domingos consecutivos con su post semanal; y gracias a mi novia, por impedir la muerte del blog en más de una ocasión a pesar de las jamelgas buenorras.

Y ahora, para cerrar, unos minutos musicales. Hasta otra.


sábado 17 de octubre de 2009

Siempre se van los mejores: Andrés Montes

"La vida puede ser maravillosa"


Es probable que expresiones como "Esto parece el club de las sandías" o "El que no mete perdona" no vuelvan a escucharse en televisión en horario infantil.

Es probable que Julio Salinas no vuelva a verse reducido a "mercenario", ni tenga que imaginarse nunca más lo que pasaría si su hija "llegase a casa con un tío que se llama Mettersaker".

Nadie volverá a establecer paralelismos entre Gattusso y una conocida marca de pegamento, ni a situar a Raúl González gritando "show me the money", ni a Pujol con una bombona de gas butano en la boca.

A última hora de la tarde de ayer fue hallado muerto Andrés Montes.

Parece que PcP se está convirtiendo en la sección de necrológicas (atención góticos: esto es mentira, alejaos de aquí), pero cuando el tiempo escasea para los miembros de esta redacción, debemos sacar tiempo por lo menos para recordar a esos ídolos que desaparecen. Siempre se van los mejores.

Adiós jugón.


1956-2009

domingo 11 de octubre de 2009

Fauna urbana: Las fans

Hola, ridículos desperdicios de oxígeno. Hace dos semanas que no nos dirigimos a vosotros y la verdad es que nuestro organismo lo ha notado. Siguiendo los consejos de nuestro psicoterapeuta decidimos renegar de nuestra labor social y nuestros fornidos cuerpos han notado una cierta mejoría. Nuestra esperanza de vida a vuelto a la normalidad tras disminuir varios años al mezclarnos con subseres como vosotros. Nuestra capacidad pulmonar vuelve a ser la misma que la que teníamos antes de vernos obligados a fumar tinta y otras prácticas nocivas que permitían que nuestro cerebro fucnionase más o menos al mismo nivel que el de nuestra nunca bien ponderada audiencia.

Sin embargo, había algo que nos faltaba. Ese poder. Ese rollo que mola. La Fuerza. El Mojo. El Resplandor. Era como si hubiésemos perdido el Anillo Único, o el Guantalete del Infinito, o un Cubo Cósmico... No os equivoqueis, seguíamos sintiéndonos como colosos caminando entre insectos, pero joder, no podíamos demostrarlo con habitualidad.

En fin. Hoy los chicos de PcP dejamos de lado nuestra terapia de desintoxicación para dirigirnos a vosotros y ser los perros lazarillos que os guíen a través de esa larga y fría oscuridad en que se ha convertido vuestra vida.

Hoy estamos aquí para hablar de mujeres. ¿Mujeres? En PcP sólo se habla de dos tipos de señoritas, aquellas de turgentes senos y espectaculares curvas que pueblan los sueños de nuestros desesperados lectores, y aquellas otras que, entre su bigote y su falta de saber estar hacen que Leslie Winkle parezca una persona cabal y razonable.

Hoy vamos a hablar de las segundas. Jodeos. Y es que hoy vamos a hablaros de las fans, esa subtribu urbana compuesta de seres huidizos y taciturnos cual zarigüeyas australianas.

Además, y pensando en vuestras necesidades, os vamos a regalar una breve guía de acercamiento a cada subtipo de fan, para que en caso de que os cruceis con una podais engañaros a vosotros mismos con aquello de que "no está tan mal" y podais intentar meterla en adobo con ciertas garantías.

La eternamente emocionada.

Son esas becerras que pueden pasarse gritando horas en el concierto / firma de discos /llegada de autobuses con futbolistas. Suelen ser las más molestas de todas.



¿Cómo conquistarlas? La cantidad de tensión y adrenalina que liberan estas taradas las debilitan físicamente (guiño guiño), con lo que darte más consejos nos llevaría al pantanoso terreno de la apología delictiva en el cual no vamos a entrar hoy.

La enferma mental. En mayor o menor medida, las fans son casi todas unas enfermas mentales. El problema es que en el caso de este subtipo, la enfermedad mental es un hecho declarado médicamente.

En el siguiente reportaje videográfico podeis ver varios especímenes encuadrables en esta categoría consternadas por la separación de los chicos pop gayers de Take That.



¿Cómo conquistarla? Lo primero, plantéate si realmente te interesa. Una tía que se graba el símbolo de Take That con un cutter no tiene por qué ser la compañía perfecta para una calurosa noche de verano. En caso de que las enfermedades mentales no te molesten, o de que

La grupie

La gran ventaja de que seamos unos cuasi treintaañeros acabados y en paro es que nuestras madres son unas sesentañeras, con lo cual podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que cuando tenían 16 años no se tiraron a ningún cantautor de pueblo en la parte de atrás de una furgoneta Wolkswagen, algo que muchos de nuestros más jóvenes lectores no pueden aseverar sin miedo a que Dios les castigue en forma de revelación a la hora de la cena.

El fenómeno grupie es tan antiguo como el fenómeno fan, o incluso más. No queremos entrar en orígenes ni en María Magdalena, pero vamos, que donde hay locas dispuestas a llorar por sus ídolos hay locas dispuestas a que les den con todo lo gordo sólo por vivir una experiencia única...

Probablemente las reconocerás porque las chicas incómodas de mirar no son grupies (sus carreras como groupies suelen verse frustradas a los cinco minutos de comenzar), sino que las groupies suelen tener la misma pinta que las que salen en los videoclips de Daddy Yankee y similares. No os ponemos ni videos ni fotos porque luego nos haceis una marrandad con el teclado.

¿Cómo conquistarlas? Probablemente si has heredado una fortuna y no te la has gastado en tebeos lo tengas fácil. De lo contrario olvídate. Monstruo.

El rarito

Siempre hay algún fan. Y ese fan suele ser un poco rarito. No queremos decir nada discriminatorio cuando hacemos uso de esta expresión. Está claro que el ejemplo más claro es ese que tomó nuestros pcs hace meses, cuando nadie parecía dejar en paz a Britney Spears.



¿Cómo conquistarla? Nos dais un asco que os cagais, pero tampoco os merecéis algo así.

La fan fea. Esa que cuando el famosete ve piensa "espero que esté aquí por otra razón".

"Deja de chillar, gorda"


¿Cómo conquistarla? Por fin una con la que tienes un mínimo de posibilidades de triunfo. ¿Qué? No pongas esa cara, hombre, que en el fondo son también las más agradecidas.

Bueno, aquí se termina nuestro post de hoy, el cual publicamos sin que sirva de precedentes, pa que no penseis que esto va a volver a ser jauja y que os vamos a iluminar diariamente, malditos bastardos. Eso, que nos vemos por aquí... o no...

domingo 27 de septiembre de 2009

Parajes inhóspitos: El Paintball

Hola, pandilla de protuberancias con sistemas nerviosos. Sabemos que el número de lectores de PcP ha decrecido este fin de semana. Conocemos los informes del Instituto Nacional de Estadística que hablan de los suicidios en sábado y sentimos profundamente no haber publicado nada ayer, arrastrando a parte de nuestra audiencia a un terrible final. Sin embargo, los que sobrevivisteis sois ahora más fuertes. Y eso es importante para el tema que tocaremos hoy.

Y es que ayer no escribimos por una buena razón: los componentes de esta redacción abandonamos una tarde de videojuegos y Domino's Pizza para acudir a un campo de Paintball a vivir las emociones que tantas veces hemos visto en televisión. No, hablamos de las pelis de acción, las emociones de las pelipos aún vamos a tardar unos años en vivirlas (el tiempo que tardemos en armarnos de valor y visitar un puti).

Una vez allí, nuestro grupo aguardó impaciente la llegada de nuestros oponentes. Resultaron ser un equipo de una localidad vecina, liderado por un tipo que se casaba hoy y acudía al campo de paintball, seguramente, por última vez en su vida. No sabemos qué puede aportar la vida en pareja que supere a una tarde de paintball... incluso a una tarde de pinball... pero en definitiva, allí estaba el "comando despedida" en su última misión antes de colgar el aire comprimido.

No os vamos a contar cómo terminó aquello. No importa. Unos murieron, otros sobrevivieron, otros padecen cardenales por todo el cuerpo, otros son los llamados héroes, otros villanos. Pero toda esta tarde de destrucción y moratones se diluye en la zona de descanso, cuando la "marcadora" (no les llaman ni pistolas los gilís estos) se dispara accidentalmente. Cosas del curro.

Pero volviendo al tema. Ahora que estamos aquí, ya podemos hacer lo que nos gusta hacer: recapacitar sobre lo sucedido.

Es por esto por lo que hoy, en PcP toca un nuevo post de nuestra serie sobre parajes inhóspitos (en la que curiosamente aún no hemos puesto a parir a ninguna conocida tienda de cómics del centro de Madrid... ejém...), y toca un post sobre el Paintball.

Bueno, ¿sabeis de qué va esto, no? Pues se trata de un juego tan antiguo como la vida misma, y no, no vamos a ponernos gafapastas rememorando las batallas de Aníbal, sino que nos referimos a nuestra vida, cuando jugábamos en el parque a cosernos a salivazos mientras nos apuntábamos con el dedo. Sólo que ahora el parque es más grande, los salivazos son perdigonacos de pintura, y los dedos índices son pistolas de aire comprimido. En cualquier caso terminas el día hecho un asco.

Con esos elementos tenemos a un grupo de conocidos (los frikis no tenemos amigos) que deciuden embutirse en una funda de obrero, ponerse un casco y unos guantes, y pasar la tarde corriendo por el medio del monte, disparándose, arrastrándose y gritando consignas como "fire in the hole" o "a mí no a mí no" toda la tarde. Sabemos que a estas alturas vuestras alertas ya se han encendido: "esto me huele a deporte", pensareis. Ni mucho menos. Puedes estar gordo como una nutria o ser tan inútil como un peine de bigote y pasártelo bien en este juego.

"Master Chief preparado para entrar en acción"


Las reglas del juego te las explica un monitor, que no es como el Sargento de Artillería Hartman, pero vamos, que si lo fuese molaría más. Son reglas bien sencillas, de hecho nos atrevemos a decir que el monitor que nos lo explicó a nosotros no tenía titulación universitaria ni nada. No disparar a menos de ocho metros (si no te saltas esta regla ya ni vayas), no mueres si la bola no explota (matar no mata, pero joder jode que no veais), no hacer el mongolo en sitios demasiado altos como silos de agua o vigas de naves industriales, no quitarse el casco no sea que te hagan un zas en toda la boca, no disparar mientras se retira a quien levante el arma y diga estar muerto (sí, parece obvio, pero resulta bastante complicado cuando estás apostado y atento a ametrallar a lo que se asome), rendirse cuando te digan "ríndete" para no tener que dispararte (nuevamente, si cumples esto habiendo leído que a veces las bolas no explotan y que por lo tanto aún tienes posibilidades de sobrevivir si le cascas un tiro a bocajarro, ya ni te molestes en llegar al campo), y no cargar la pistola con nada que no sean las propias bolas (esta última podían callársela, porque nunca se nos habría ocurrido y para la próxima vamos a ir con una bolsa de canicas).



¿Y como dispara? Pues la verdad es que bien. Si utilizas la mira y las disparas de tres en tres malo será que al menos una no explote y, por lo menos, el desdichado lechón que se encuentra en tu punto de mira se lleve dos moraos de regalo y se vaya calentito para el área de descanso. ¿Duele? Bueno sí, pero joder, la guerra no se hizo para los sarasas. Además, a las chicas les gustan las cicatrices, y los circulitos que te deja cada impacto aún podrás enseñarlos fardonamente durante algunos días.

Está claro que a todos nos gustaría introducir cambios en la mecánica. La posibilidad de calar bayonetas o arrastrar a alguien a una silenciosa muerte por estrangulamiento haría que la jugabilidad creciese exponencialmente. La posibilidad de que en vez de oir grillos escuchaseis la carga de las valkirias haría que ir dar la salida y eyacular fuese todo uno.

"Menos risitas, que esto es una emboscada, no una fiesta sorpresa"


En cualquier caso, una vez llegas al campo y te explican las instrucciones ya vas preparándote para ser el tipo que vas a ser durante el resto de la tarde. Esta forma de actuar hará que terminen por incluirte, irremediablemente, en alguno de los siguientes grupos, que hemos bautizado en función de títulos de películas del año 1993 (eran o eso o frutas tropicales, ganaron las pelis).

Mucho ruido y pocas nueces

Suele ser un hombre. Suele ser un burócrata entre semana, aficionado a la historia y con algún interés por el ejército. Suele haber leído a Sun Tzu, jugado al Warhammer, Civilization, Age of the Empires, Starcraft y Commandos, por lo que al ver el escenario es el primero en planear y anticiparse a los planes del enemigo. Suele llenarse la boca con palabros imposibles como "flanco", "yunque y martillo", "finta", "cuello de botella" y "pinza", siendo observado por el resto de sus compañeros como un marciano. Sus consejos acostumbran a caer en saco roto y su plan a desmoronarse cuando cae el primero del grupo, ¿para qué establecer un planteamiento conservador si hemos venido aquí a zurrarnos de lo lindo? Un consejo por si hay alugno de estos listos en la sala: cuando el enemigo tiene el sol detrás... estás jodido.

The Last Action Hero

Suele ser un hombre (al menos genéticamente). Operar sólo, al margen del resto del grupo. Suele correr hacia el enemigo descargando sobre él una nube de titanlux y obviando el hecho de que los obstáculos no están ahí para dificultar su imparable avance, sino para cubrirse de los disparos enemigos. Suele ser el primero en morir.

El fugitivo

Suele ser el más sucio de los subseres que integran uno de los grupos. El mismo que lleva toda la vida eligiendo el Barrett como arma preferida en el Delta Forces. Ha venido al Paintball con la finalidad de salir de allí con menos manchas que la Paellera de los de Villarriba. Se dedica a buscar un obstáculo y disparár desde su esquina, techo, o entre las tablas de madera. Suele pringar miserablemente y no ser recordado por nadie.

¡Viven!

Exacto. Siempre hay el típico cenutrio que muere tres veces por partida. En su contra está que se come unos diez bolazos por partida, pero qué cojones, ¿quién no daría su huevo izquierdo por tener diez oportunidades de sobrevivir en una batalla real? Es retórica, no hace falta que pienses en nadie. En definitiva, es alguien que no ha ido al campo a dejarse matar tan fácilmente pero con el que siempre gusta ensañarse cuando se retira con su arma en alto.

Blanco humano

Suele haber alguien que se gana la enemistad del equipo contrario, convirtiendo la partida en algo personal. Como si llevase puesto un cinturón con diez mil dólares, ese alguien va a ser el objetivo de uno o dos de los miembros del equipo contrario. Se trata del único rol que se adquiere porque el equipo contrario así lo decide, no teniendo en ello nada que ver la voluntad del Hard Target.

En fin, cojonudo juego. Que mola mogollón, lleno de sensaciones molonas y adrenalina, capaz de desencadenar lo que nos gusta de llamar "el reprís de matar". Mola arrastarse, mola cubrirse, mola apuntar allí donde sabes que va a asomar una cabeza. Pero sin duda, y volviendo a las pelis de 1993, lo mejor que tiene es repartir Amor a quemarropa.

En fin, os abandonamos en nuestras ensoñaciones paintbolísiticas. Algún día volveremos. Hasta entonces, un hombre puede soñar... un hombre puede soñar...


miércoles 23 de septiembre de 2009

Pelis que molan: 28 días después

Hola, manada de mascarraíces. ¿Cómo os va? Era retórica. No nos importa. Por si no os habíais dado cuenta no queremos nada de vosotros. Sólo estamos aquí porque a un calamar de cuatro toneladas se le antoja que actuásemos como si fuésemos los sherpas de vuestra lamentable peregrinación por esta vida. Y eso hacemos.

Tras el juicio friki de hace un par de días ha quedado claro que el lector medio de PcP opina que los Ewoks se podían haber ido a cagar y el mundo no sólo seguiría en su sitio, sino que sería un lugar mejor. Si a esto unimos el hecho comprobado de que el lector medio de PcP es equiparable a una persona normal que ha descuidado su figura podemos establecer la teoría de el ciudadano medio piensa lo mismo, pero suda menos mientras lo piensa, siendo esto último irrelevante.

Pues bien, tras firmar la sentencia por la que condenamos al pueblo de Endor a pasar por el banco de trabajo de un taxidermista de Puerto Hurraco, los chicos de PcP volvemos al tajo, y lo hacemos con el fin de hablaros de una de esas pelis que molan.

Nos referimos a 28 Días Después, un apocalipsis zombie en plena campiña inglesa.



Y es que antes de hacer truños infumables para gafapastas con niños indios, allá por 2002, Danny Boyle hizo una de esas pelis que molan mogollón. 28 días después cuenta la historia de un contagio masivo de la Ira, un virus experimental liberado por un puñado de abraza-árboles que deciden soltar a un grupo de titís de un laboratoriode investigaciones bacteriológicas. El virus en cuestión se transmite por el intercambio de fluídos (que no te entre la risa floja, cachofriki), y hace que quien se infecta se vea imbuído (si es que en el fondo dominamos la lengua cervantina) de una rabia asesina y decida zumbarle a cualquier cosa que se mueva.

Esto nos lleva a nuestro protagonista, Jim, quien se despierta de un coma en un hospital de Londres 28 días después de que el virus comience a extenderse. En su particular huída topará con hordas de infectados, otros supervivientes, militares desquiciados y dementes (quienes no nos engañemos, actúan de la misma forma de la que lo harían los miembros de esta redacción de encontrarse en su situación), y todo ello para dar con dos finales alternativos, a cada cual más deprimente.

Cualquier cosa que os digamos a mayores de todo esto va a ser spoilearos de forma horrible.

Aún así, y tras esta breve reseña, vamos a recordaros tres zombi- cosas:

1


Por cojonuda que sea esta peli, su secuela, 28 Semanas Después, es más mala que practicar una endodoncia con una pata de cabra.



Desde el director hasta el último ayudante de cámara la película apesta. Nada que decir de los protagonistas que serían más creíbles haciendo un full monty que huyendo de los infectados. Lo peor es que alguien se atreva a decir que tiene algo que ver con el cine español.

2


Que sí, que son infectados, y no zombies, y que eso ya lo decía Enjuto Mojamuto en ese vídeo que estais hartos de ver y que no vamos a requeterrepetir.

3


En breve se estrenará Zombieland, una producción más en la líneade Epic Movie, Superhero Movie y similares.



Pues nada, mangurrianes, que nos vamos. Jodeos. Quizás nos deis tanta lástima que tengamos que volver a escribir algo mañana. Quizás no.

martes 22 de septiembre de 2009

Juicio friki. Hoy, los Ewoks

A lo largo de todo el tiempo que llevamos aderezando vuestras vidas con sutiles gotas de compasión y amor de panda ha habido dos constantes en nuestro discurso:

1. Calificaros de hijos tardíos de prostitutas sifilíticas que fumaron durante el embarazo y otras lindezas.

2. Cagarnos en la madre que pario al tipo al que se le ocurrio la idea de los Ewoks en El Retorno del Jedi (en Jar Jar ni pensamos, nuestro psiquiatra nos lo prohíbe).

Pues sí. Como lo primero es obvio y nos la sudais mogollón, no vamos a cambiarlo. Lo segundo tampoco lo vamos a cambiar, pero hoy estamos aquí porque nos hemos topado con un impagable documento audiovisual que pretende que cambiemos nuestra opinión sobre esos peludos bastardos.

Os odiamos desde lo más profundo de nuestro ser


Así pues, nos enfrentamos a un nuevo... ¡Juicio Friki! Y hoy no vamos a hacer subir a declarar ni a Rowan Atkinson, Rob Liefeld ni Uwe Boll. Hoy vamos a juzgar aquí a un pueblo entero: a los ewoks.

Opción A: Los Ewoks son un petardo.

Es la opción que parte como favorita, desde luego. ¿Qué tenemos que decir al respecto? Una tribu de osos de peluche que te dejan el bosque con un tufo a perro mojao tremendo y que les dieron pal pelo a hordas de Stormtroopers mientras cosas más importantes sucedían a bordo de la Estrella de la Muerte 2.0. Son una de esas cosas que no deberían existir por marranas y feas pero sin embargo existen.

Opción B: Los Ewoks tienen más pros que contras.

La segunda opción no tiene ningún sustento lógico... pero tiene una melodía pegadiza:



It's been a quarter of a century now, people, since the Rebels won the day
They destroyed that evil empire and the galaxy was saved
Han Solo, Luke, Leia, Lando -- they're the heroes we all recall
But let's not forget about their big-hearted friends who are only one meter tall

I'm talking about the Ewoks
They were more than just cute, cuddly bears
Let's give some credit to the Ewoks
Without their help, the Alliance didn't have a prayer.

I was surfin' the Star Wars message boards and Lord, I was shocked to read
All the haters puttin' down the Ewoks -- they say they ruined the first trilogy
Well, they may have been added for the children and they may have been comic relief
And it may not make sense that they could beat Stormtroopers with such primitive weaponry

But why you hatin' on the Ewoks?
Tell me what did they ever do to you?
Where's the love for the Ewoks?
Let's give it up 'cause it's long overdue (clap your hands now)

EEEEWOKS - they're tiny warriors
EEEEWOKS - they fought so bravely
EEEEWOKS - livin' like the Amish
EEEEWOKS
EEEEWOKS

(take it Billy Dee...)

After Princess Leia crashed her Speederbike, who had our sister's back?
(the Ewoks!)
And who was it that led the Rebels to the bunker backdoor for their sneak attack? (the Ewoks!)
And at the end of Act 2 when all was lookin' bad, who set those captured Rebels free (the Ewoks!)
Can somebody remind me who throws the hottest treetop parties in the galaxy?
You know he's talking about the Ewoks
They've still got it goin' on after twenty-five years
Ewoks! Sing it loud so all those haters can hear

EEEEWOKS - they're inspirational
EEEEWOKS - they sold so many toys
EEEEWOKS - a yub-nub now
EEEEWOKS
EEEEWOKS


-----------------------

Las cartas están sobre la mesa, es vuestro turno. Es la hora de decidir. ¿Son los Ewoks basura intergaláctica o por el contrario se os ha pudrido el cerebro con el gospel ese y manteneis molan más que las natillas?