martes, 6 de marzo de 2007

¡Despertad!

Hoy me he acordado de Ortega y Pacheco. ¿Recordais esta mítica escena?

"Mi hermano dice que se meta la Atalaya malaya de Ayala por toa la papaya", dijo el bueno de Pacheco. Yo no fui tan rápido como él, y ante la misma amenaza la situación acabó así:




¿Le pillamos en mal momento?

"Esoy en calcetines, tengo cara de sobao, el puto perro está ladrando desde hace dos putos minutos, los mismos que vosotras, par de mojigatas descerebradas, llevais rondando por mi descansillo" Obviamente, no les dije eso, me limité a contestar sí, y hasta luego.

Ahora, con tamañas publicaciones en mano, no se me ocurre otra cosa que pasar a comentar la titulada ¡Despertad! La otra paso, que todos conocemos a los testículos de Jehova estos...





Vemos tres escenas bien diferenciadas que ponen el acento sobre la crisis moral.

1ª escena. Tenemos a un tipo, con mirada aviesa, que está sisándoles los cuartos a uno pobres y desvalidos tenderos. Lo más llamativo es la mirada malvada.

2ª escena. Tenemos a dos chicas. Una de ellas, de grandes labios, y por tanto de la estirpe de lucifer, que además, se ha... maquillado. Además vemos como lleva a cabo dos acciones: en primer lugar, le ofrece con su mano derecha unas pastillas, aparentemente Nurofen 300 (y es que los discípulos de Jehová deben saber soportar el dolor menstrual, nacido de la malicia de Eva, quien decidió pagar su pecado con sangre, pero hacerlo a plazos); mientras con su mano izquierda se toca el vientre libidinosamente.

3ª escena. Un negro. Bebedor. Fumador. Y con un reloj que vale más que toda su ropa junta. ¿Puede, oh Yaveh, haber algo más pecaminoso?

En fin, señores, todos conocemos a estas alturas cuales son los motivos de la crisis moral que acucia esta sociedad. No seré yo quien os narre las maravillas y virtudes que esconde esta publicación cuasimensual en su interior.

Por ejemplo, esta escena la firmaría el mismísimo Tarantino, observad como agarra la pistola.

En fin, cuando os suceda lo que a mí, recordad a Ortega y Pacheco.

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