viernes, 7 de septiembre de 2007

Juguetes molamucho vol.4: Los Caballeros del Zodiaco

Para una generación acostumbrada a los muñequitos ultramusculados, como los fornidos He-Man o las Tortugas Ninja, resultó un poco chocante la llegada de los muñecos de BanDai.


Mientras que la serie era muy popular, y todos los niños se peleaban por ser Pegaso o Andrómena o… bueno, la realidad era que todos los niños se peleaban; y el que perdía tenía que ser el Cisne (si después de muchos recreos te estancabas en ese papel… pues ya empezabas a descubrir el lugar que ibas a ocupar en la Creación); bueno eso, que mientras que la serie molaba, y molaba un cojón, los muñecos pues… ¿sabes ese chico delgadito que tiene cierta pinta de demacrado y ronda esa plaza de tu ciudad? Pues que comparados con el Príncipe de Eternia o los secuaces de Shredder eran unas medianenas del quince.


Y es que ¿dónde estaban los bíceps, los tríceps y los demás músculos que se habían inventado antes los de Mattel? Aquellos caballeros eran unos esmirriados. Eso sí, tenían unas armaduras la mar de molonas.


Las armaduras eran realmente el auténtico puntazo de esta serie de muñecos, ya que cubrían completamente el anoréxico cuerpo del adalid de la justicia, y eran incluso intercambiables, porque, por si no lo recordáis, en la serie las armaduras rulaban tanto que parecían petardos. Sí, eran muy muy chulas (sobre todo las de los caballeros de oro, y las de los malos, buf las de los malos…), pero ¿cuántas piezas tenían las muy jodidas? ¿No lo sabes? Pues te lo decimos rapidito: tenían potorrochocientas, todas de cutreplástico, y todas dispuestas de forma que era imposible ponérselas todas al mismo caballero. Lo máximo era chantarle el 80% de las piezas, a partir de ahí las cosas no casaban, y si conseguías que casasen, más te valdría que no los movieses, porque lo más probable era que se derrumbasen como un castillo de naipes… La realidad es que eso te preocupaba sólo los tres o cuatro primeros días, a partir de ahí ya habías perdido las suficientes como para engancharle todas las piezas que te quedaban.
Con el tiempo también aprendimos que si disponíamos las piezas de una forma determinada (así, a ojo, como parecía que ponía la caja) te salía un animalito o una balanza o una pantera… yo que sé, cualuier gilipollez para vender más. Esto no molaba. Pero a los chicos de BanDai se les han perdonado cosas perores, así que ¿por qué no perdonarles esta también?
Lo jodido fue también cuando salieron los doce caballeros del zodíaco, los de las ya mencionadas armaduras de oro... Su puta madre, ¿es que nadie era Tauro o Leo? Coño ya, porque eran los únicos que había en las tiendas (sin contar con Virgo, que por alguna extraña razón causaba en los frikis un efecto similar al del caballero del Cisne), y los niños se pegaban para conseguir cada uno el de su signo zodiacal... Desde aquí, aprovechamos para mandar un saludo a los tenderos de todo el país para decirles que se pueden meter sus muñequitos por el culo, que si no tenían a Libra, no queríamos otros, cojoneeeeeeeeeees.

Tauro sí era un juguete molamucho, con músculos hasta en los párpados... o eso decía el dibujo de la caja...



Virgo, esto... no te ofendas, pero ¿por qué no os vais tú y Cisne a un motel de carretera?

Como todos los juguetes, a los caballeros les llegó su hora. Los niños ya no los querían, la serie había perdido tirón… Pero como todo lo retro (o todo lo friki), Saint Seya resurgió de sus cenizas, y los muñecos reaparecieron. Librerías especializadas y tiendas on-line están rescatando los excedentes otras épocas y frikis y nostálgicos de esos que no los quieren para jugar, sino para colocarlos en sus estanterías (las que tienen en casa de sus padres) saturan e-Bay y asaltan a sus tenderos habituales. Precios que rondan los 90 y los 120 dólares americanos se pagan por estas reliquias en la web.

120$ se pagan en e-bay por este Sea Dragon

En la redacción, por otra parte, ha sido hablar de los dichosos muñequitos y decidir poner nuestra mula electrónica a funcionar con el fin de conseguir cuanto antes la serie completa. Por cierto, hemos de recordar a quienes quieran hacer lo mismo que si al abrirlo os encontráis con dos tipos bañándose en bolas en la misma bañera mientras comentan que ante el frío lo mejor es darse calor mutuamente no os preocupéis, no es un fake. O preocuparos…

Por último, deleitaros (como ya hemos hecho antes) con la cancioncilla de la serie:

2 comentarios:

Neodian dijo...

Joer macho, que recuerdos, tu tambien te has puesto algo nostalgico con el tema, como se nota que te has pasado ultimamente por el tuburio,jajajajaja.

Por cierto yo tengo a pegaso, como no, y mi solucion para ponerle la armadura fue pegarsela con varias vueltas de celo, lo mealo era luego quitarsela, el muñeco ahora mismo esta superpegajoso.

El Staff dijo...

La verdad es que acostumbramos a visitar todos los blogs de nuestra Celda con Vistas cuasi diariamente, pero achacar eso a nuestro artículo sería como achacar esto otro http://paranoiaconpatatas.blogspot.com/2007/06/las-series-captulo-uno-nuestra-infancia.html
al Tuburio,jajajajaja.
En cuanto a la solución del celo, era la que todos utilizábamos (porque no conocíamos a nuesro amigo el super glue)... hasta que el celo conocía a la señora porquería y te dejaba el muñeco asqueroso.