miércoles, 24 de octubre de 2007

Definitivamente, los frikis son unos salidorros

Tras un sólo día de votaciones podemos aseverar que, según nuestros lectores, los frikis son unos salidorros y unos pajilleros.


¿A qué clase de anormal se le ocurrió tan soberana mierda?

Tened en cuenta, amigos lectores, que el friki medio tiene un grave problema a la hora de ligar. Lo que te gastas en cinco cubatas en una noche, a él le da para un mes de las reediciones que va sacando Planeta de los antiguos y geniales comics de Norma; e incluso lo que te gastas tú en un botellón, él te lo traduce en una mini o en un sobre de las putas magic y claro, no hay color.
Por otra parte, un friki en una discoteca se encuentra totalmente fuera de sitio: tanta gente a la que no entiende (nuestro friki diría de ellos que están atrapados en un mundo que ellos no han creado) y con esos neones que hacen que les brillen ls espinillas... Para más joder el pulirse esos dineros en cubatas y en el venga pa aqui venga pa acá no les garantiza nada de nada, así que ellos deciden, juicosamente que eso de salir pa ligar no vale para nada.

Estamos hablando del caso menos patológico de frikis, el más grave se pondría a saltar en la pista esperando a que la sangre brotase del sistema antiincendios o se quedaría en una esquina pensando en cómo rediseñar el local para montarse una Bat-Cueva. Pero ese es otro tema.

Esta situación, que para otros sería un problema, para ellos no lo es. Un friki sae que si va a su librería amiga se encontrará con el Eros, el Kiss, el mítico Penthouse Comix y todo el Hentai que quiera, así que las mujeres de carne y hueso no son del todo una prioridad.


Hala, todo lo que un frikazo de cojones necesita para una noche loca.

Lo llamativo de estas revistas es que ninguno de sus consumidores habituales las hojea. Joder, estamos hablando de gente que discute sobre las diferentes versiones de Punisher, las mierdas de crossovers estilo Civil War y quién ganaría en una pelea de bufas, si el Capi de Liefeld o Pamela Anderson... esa gente hojea y comenta en voz alta todos los comics que pillan a mano.


Gana el Capi fijo

Es lo típico. Tu entras en tu librería amiga y te encuentras con tres o cuatro tipos mirando los tebeyos. Puede que sólo lo hagan para ver como salen de gordas las domingas dibujadas por Michael Turner o Madureira (el hombre de las proporciones nulas), o que están pasando para atrás un manga de esos que se leen para atrás (para atrás... hay que joderse...), todos con su cara de intelectualoide y que al final van y los dejan en la estantería.


Pero... ¿a cuántos véis mirando para comics eróticos? Ahá.
Los ya mentados clientes, tras aburrirse de cojer y dejar cómics en las estanterías, van seleccionando los que se van a llevar. Unos seis o siete tebeos, un montante de unos veinte euracos y al final, y sólo al final, se acercan furtivamente a las Eros, se pillan la que está encima y la barajan entre lo ya acumulado (igualito que cuando Homer se compraba los fugos artificiales ilegales) y le plantan el montón ante el buen librero. El primer paso hacia la mujer ha finalizado.

Huelga decir que si al final llega a la zona donde están acumuladas esos cómics y se encuentra con que, po hache o por be no están allí, el antiguo comprador pasará a dejar por estricto orden todo lo que ha ido cogiendo en sus respectivas estanterías (eso es sagrado) y se irá con una frase como "bah, ya te los pillaré otro día". El mismo efecto tiene lugar en caso de que la que despache sea una mujer, en esta ocasión prima el "hay más librerías, plan B".
Ahora toca lo que más duele al friki. El librero.
Coge uno, coge otro, coge otro, el sudor empieza a brotar, coge otro, el corazón se acelara, coge el del Hentai, le da la vuelta para pasarlo por el lector, miradas hacia los lados, coge otro, y el último, todo para la bolsa, la respiración se relaja, son 24'95 euros, hasta luego, todos contentos. Todo ha salido a pedir de Milhouse.
Pero ¿y si el librero está de malas? ¿Y si hay dos niños gilipollas revolviéndole las novedades, un pesao preguntando por si le llegó lo del Cthulhu, un anormal comiendo un bummer flash delante de los Ultimates, y la madre de otro quejándose de lo caras que son las Magic, si sólo son cartones...?
Entonces está jodido.

Coge uno, coge otro, coge otro, el sudor empieza a brotar, pero hay tanto jaleo que no se está tan mal, coge otro, el corazón se acelera, la señora la señora la señora, coge el Hentai, le da la vuelta para pasarlo por el lector dejando a la vista portada y título (algo así como una señorita que se gasta todo el dinero del mes en colirios vestida de enfermera y en letras gigantes "Turgencias"), el lector no lo lee, le da mil vueltas ante la mirada de los lugareños, introduce el código, la tempratura de la cara sube, y por fin coge otro y otro más. Ah, que no le quedan bolsas, pues te toca llevártelo a tu casa a la vista del mundo, reza para no encontrarte con la chica (de carne y huesto) que te gusta o directamente con ninguna que pueda pararte por la calle.

Bueno, ahora os dejamos, que tenemos que poner un poco de orden en la sala de reuniones de la Redacción, que está todo hecho una mierda.


2 comentarios:

Pau dijo...

No me lo puedo creer, he visto un coger con j....

El Staff dijo...

Para ser redactor de Paranoia con Patatas se exigen dos cosas:
1. Padecer algún tipo d eenfermedad mental, trastorno obsesivo compulsivo o similar.
2. Tener calamitosas faltas de ortografía, que denosten que nuestra formación como estudiantes y como personas es casi nula.