lunes, 3 de diciembre de 2007

¿Mes zombi? ¿Qué mierda es esa?

Pues sí, querido lector, diciembre ha sido decretado por unanimidad mes zombi en una nueva poñítica de meses semi temáticos. Eso no significa que aquí sólo se vaya a hablar de zombis en todo el puto mes, que no somos gilipollas, sino que se les va a dedicar algún espacio porque... pues porque los votamos. Teníamos que decidir entre el mes de las actrices porno, el mes de las idols asiáticas, el mes de las buenorras del pressing catch, el mes de pamela anderson, el de los testículos de Jehová y el mes de los zombis. Y hemos decidido por unanimidad que los zombis se lo merecían mucho más que los anteriores grupúsculos.


Así nos gustan los colectivos, ¡con entusiasmo!

En nuestro repaso de hoy hablaremos de algo que parece estar claro pero no lo está del todo, ya lo veréis ya... Y es que para sobrevivir a un ataque zombi hay que conocer a los zombis.

What's a fucking Zombie, man?

A ver, todos sabemos cómo hay que hacer para reconocer a un zombi. Ni siquiera necesitas los cinco sentidos, por lo general con el olfato y la vista te llega. Son más o menos como tú y como yo (más como tú que como yo) sólo que andan lentamente, balbucean cosas sin sentido, tienen muy descuidado el apartado de la higiene personal, y se te acercan siempre mucho, como si quisieran comerte los morros. Pero, ¿sabías que la palabra zombi no siempre se usó, ni siempre designó a los mismos pesonajes?

La "alocada idea" de seres que rondaban cementerios comenzó por la degeneración de algunos habitantes que, en tiempos de Manda Castaña, salían de noche a dar una vuelta por los cementerios de la zona y se dedicaban a comerse los cadáveres recientes. Esos tipos eran marginados por la sociedad:su haliento apestaba, siempre se quedaban con la mirada fija, iban al baño a menudo y tenían los temas de conversación muy rescindidos. Fue eso lo que llevó a las gentes a llamarlos gules (ghouls).


Mmm.. por eso en el Ghouls and Ghosts los muertos tenían tan buena pinta...



Después llegó la idea, no menos alocada, de que existían personas sin alma fuera de la ESGAE, y de ahí vino el tema del zombi, en su origen Haitiano. Estos zombis eran personas a las que un hechicero les había robado el alma, la cual guardaba en unos botecitos detrás de su escritorio, entre arañas gigantes de goma, calaveras humanas y mollejas de bebé.
Esto fue simpáticamente utilizado a principios del siglo 20 pa decir que lo de los zombis eran cosas de negros, y que por esono les dejaban a sus hijitas andar con gente de esa catadura.

Más tarde llegó lo cojonudo: lo de los muertos que se levantan de sus tumbas, ya sea para cumplir las órdenes de algún oscuro nigromante, para avisar a los conductores de que venía una curva peligrosa (¿o esa era un fantasma? porque mira que a los fantasmas no queremos darles publicidad ninguna...), o para cobrar un billete de lotería que le había tocao el día que se suicidó (con un resquemor como ese no se muere tranquilo ni su puta madre).

A partir de ahí surgieron nuevos conceptos, nuevas ideas, cien sistemas y mil maneras para soltar a los muertos al mundo de nuevo. Así, vemos que,al igual que sucede con las enfermedades hepáticas degenerativas por beber cocacola de vainilla, zombis hay de muchos tipos, con diferentes y chanantes habilidades a la hora de salir a dar un paseo.
Antes de empezar, dejar clara una cosa: apá, amá, la nena, el nene, el abuelo paralítico, tus amigos y el vecino tocacojones de las series americanas... todos pueden acabar convirtiéndose en zombis. Es como el ideal socialista pero convertido en gran putada.


¿A cuál de tus amigos dispararías primero?


La radiación:
Los zombis radiactivos son de los más hijos de puta, precisamente por eso, porque son radiactivos.
Un vertido, una fárica mal situada, las antenas de los móviles, los pedos de Carlos Carnicero y Alfredo Relaño... algo ha salido realmente mal, y los habitantes de la zona lo están pagando.

La enfermedad contagiosa:
Los viruses con los que trabajaban en algún laboratorio secreto se han escapado y contagiado al personal. A partir de ahí que ni te toquen, ni te muerdan ni te respiren cerca, o pasarás a formar parte de su guateque de muertos vivientes.


Ese doberman debía haberse desparasitado en su momento.


La ira divina:
El día que a Dios se le cruzan los cables y decide sacar a los muertos a la calle a ver que pasa, tu te callas la boca y le dejas trabajar, que no tienes nada que decir, hostia.
Y estos zombis, además, estarán igual de jodidos que tú (¿cómo te sentirías si tu jefe te despertase un domingo a las cuatro de la mañana?) y querrán comérsete cuanto antes para que les dejen volver a sus tumbas. Sólo te salvará, y tampoco es seguro, ser numerario del Opus Dei, estar suscrito a Atalaya.

La Xunta de Galicia:
Estos molestan poco, principalmente porque sólo se dedican a mandar un voto por correo desde su mausoleo. Todo con el fin de servir al personaje en cuestión:


Ahora nos explicamos muchas cosas



La maldición:
Puede darse el caso de que algún hechicero, chamán, nazi o pedazo de friki esotérico logre hacer alguna cafrada para que los muertos se salgan de sus tumbas con un objetivo concreto, como experimentar, hacer un transplante, preservar el tercer reich o imitar a John Constantine.


¿Zombis? Mira, detrás de ti... ¡un mono con tres cabezas!

La forma de acabar con la maldición es siempre invertirla y quedarse con la chica con la chica.

Y este ha sido nuestro repaso de hoy al mundo zombi. Otro día de estos, más. Y recordad que ya podéis acceder a Paranoia con Patatas desde la dirección fácil de recordar: www.paranoiaconpatatas.es

1 comentario:

Musrha dijo...

Yo he sacado un 36% de posibilidades de sobrevivir ~~

...

Mamá? Papá? Y... y esa cara?!? Ya ha llegado la factura del teléfono?

Zombie pwned :D