viernes, 11 de enero de 2008

El Ejército de Peluches de las Tinieblas

Siempre han existido y existirán juguetes que dan miedo. Las muñecas de porcelana. Los payasos de pega. La temible Carnibola, que lo mismo le daba el día tonto y te dejaba hacer lo que quisieras, lo mismo se te comía la mano... Pero en el fondo eran cosas con las que los niños estábamos acostumbrados a luchar en el día a día. Lo de hoy no es así.
Compañías del mundo corrompidas por el Lado Oscuro, el Wyrm, el Poder del Anillo, un Simbionte Alienígena y el sistema de Sépsitor de la IE entre otros males, se han dedicado a fabricar malvados peluches que se dedican a extender su legado de terror por el mundo.
Hoy vamos a analizar algunos de esos peluches diseñados por El Maligno.

Ernesto, "El Furby del Apocalipsis"


Ernesto era un buen Furby, hasta que fue adquirido por la hermana tetraplégica de Charles Manson, quien, viéndose impedida a la hora de cometer las horroribles atrocidades a las que nos tenía acostumbrado el cabrón de su hermano decidió que sólo había alguien sobre el que podía ejercer un poder de destrucción similar: su fiel furby Ernesto.
Al principio era gracioso. Ernesto sufría todo tipo de vejaciones... bueno, del tipo de las que puede hacerle una treintañera tetraplégica: tirarlo por las escaleras, por la ventana, tirarlo a la bañera, incluso castigarlo mirando a la pared.
Pero un día Ernesto se giró. Sus ojos eran como el fuego del Infierno y su víctima no podía correr (evidentemente) ni tampoco esconderse (también evidentemente). Esos dedos son lo que quedaba de la hermana de Manson cuando Ernesto fue encontrado. Posteriormente fue vendido en EBay y adquirido de nuevo por la empresa que comercializa los furbys, que logró fabricarlo en serie. El mundo tiembla ante la mirada del Furby del Apocalipsis.

El Facehugger de peluche


Al principio el equivalente arácnido a Rocco Sifredi era un juguete de estos que compran los frikis enteraos, o los muy frikis: "que mooono, un facehugger de peluche, como el que acabó cargándose la Nostrooomo, jo, que pena que me perdí como salía del huevo". Jaja. Anormal.
Los frikis saben que al sacarlo de la caja perdía su valor, y que para tenerlo en la estantería ya cundía. Pero un día, un friki sufrió una de esas visitas que todo friki teme: su primito de seis años. Un angelito que convierte en mierda todo lo que toca y que se dedica a revolver por su habitación, hasta que encuentra la caja. El juguete le llama la atención y lo abre... o mejor dicho... lo libera.
El resto ya os lo imagináis.
La cosa terminó así:


A otros les sucedió algo peor, porque todos sabemos que los primitos son reemplazables, pero los perros no...



Los conejos del Infierno


No suele pasar que, paseando por un supermercado, te encuentres con auténtico emisario del infierno, a menos que compres habitualmente en un supermercado Día.
Todavía es menos frecuente que ese emisario aproveche el frenesí de las compras navideñas para personificarse ante la humanidad e intentar arruinar sus vidas para siempre.
Supongo que suele ser porque incluso Satán tiene la suficiente clase como para no tentar a la gente durante las celebraciones del Niño Jesús, y deja el trabajo sucio al Consumismo, que tiene pillados a todos los seres humanos por los tegumentos procreativos.
Por eso nos sorprendió, al entrar en nuestro Supermercado Sueco Favorito Y Que No Es Día, ver a un súcubo rosado disfrazado de Papá Noel.
Encaramado a una pirámide de cajas, atrayendo la atención de cientos de clientes del supermercado y escondido bajo una apariencia de conejito rosa con atuendo de Santa Claus, se encuentra un representante de Belcebú.
Y es que con las cosas del más allá no se juega, y menos si los siervos del Diablo se presentan ante ti bajo la apariencia del conejito de Duracell en versión navideña.
Decenas y decenas de cajas de conejitos yacían amontonadas cerca de la sección de juguetes, donde pueden hacer más daño, porque hoy en día no hay un juguete electrónico que traiga las putas pilas.
Y lo peor es que estos conejos electrónicos eran gratis. Sólo tenías que comprar dos paquetes de pilas Duracell y podías llevarte tu propio engendro del demonio, gratis, a casa.
Vamos a ver, nosotros nos preguntamos ¿para qué quiere la gente ocho pilas si al día siguiente era obvio que esos conejos desencadenarían el fin de los tiempos?

El Gran Cthulhu


Y es que los poderes de Cthulhu son infinitos, y sus seguidores obstinados. Este entrañable Cthulhu de peluche fue retirado del mercado hace años, cuando comenzaron a sucederse una serie de extraños acontecimientos que tenían su relación, que además de producirse al mismo tiempo en todos los rincones del mundo, eran cometidos por quienes lo habían adquirido, que tras finalizar no recordaban nada.
El Gran Cthulhu los llamaba. "Iaa Iaa". Y ellos hacían lo que les pedía. Sacrificios rituales, secuestros de bebés, ataques a oficinas de correos y bancos de semen... Y todos al mismo tiempo en todo el mundo.
El juguete fue retirado del mercado, pero como ya hemos dicho, su impío y blasfemo poder es muy superior al del hombre y se sospecha que pronto lograrán volver a comercializarlo...

Los pelochos


A ver. Estos bichos publicitan un servicio de información telefónico que es una puta mierda, porque no se enteran ni de donde vive su puta madre, y se dedican a regalarte estos seres, que depositas en tu casa...
¿Por qué? Cuando no sabes algo, ¿que haces? Das vueltas. Vueltas por tu salón. Vueltas por tu casa. Te estresas... ¿Y cuando lo que no sabes es un número de teléfono? Te jode te jode te jode y te jode... hasta que ves al Pelocho. Lo miras. Él te mira. Y corres al teléfono y marcas 11888. ¿Quien decidió? ¿Tú, o el pelocho?
Es más. Recordáis el anuncio. Recordad las pausas en la voz del locutor. Once, ocho. Ochenta y ocho. Ochenta y ocho. 88. HH. Heil Hitler. Aberrante.

El Mowai malo


Cuenta la historia, que una noche de reyes en el Puerto de Santa María, un vendedor de navajas suizas buscaba un regalo para su hijo. Como ya se había gastado en tragaperras lo que no estaba escrito, decidió entrar en un "chino a cien" y preguntarle al amable tendero por un regalo.
"Quería un regalo pa mi hijo, un pelushe o algo asín", dijo el hombre al tiempo que se rascaba el trasero.
"Peluche", comentó el chino de camisa a cuadros que estaba tras el mostrador, al tiempo que buscaba entre las cajas y sacaba una especie de ratón-conejo-osito de peluche.
"Eh eh eh, chinito, tu a mi no mela , que esoooo, eso é un bicho mu malo, que lo vi io nuna película de mostruo, y anquemesea de pelusheeee, me da mal fario, ¿entiende?"
"Glemlin", contestó chino
"¿Eso no e lo de lo ruso?"
"Dos eulos"
"¡Como estos!, se apresuró a decir el gaditano al tiempo que golpeaba la mesa con una moneda plateada, "habelo disho antes".
Y el hombre llevó al mowai de peluche a casa. Esa misma noche, y antes de que la familia se despertase para abrir los regalos, el gizmo de presunto peluche había rajado el paquete, había vaciado la nevera, se había dado un baño en el fregadero y después, él y una horda de pequeños bastardos verdes habían bajado las persianas de la casa y sumido la misma en las tinieblas. Para siempre.


En fin chicos, que no seáis anormales y comprad sólo peluches lógicos, en jugueterías amigas, no regentada por quienes abusan del fomorol, ni en los chinos, ni en una tienda como la del viejo de Gremlins.
Fijaros, al hijo de uno de los miembros de la redacción y al sobrino de otro los Reyes Magos (los tres tíos más listos del mundo, que se han pillado las dos únicas profesiones en las que no hay que dar palo al agua) les obsequiaron con estos dos batracios de peluche:


¿Pueden existir peluches más seguros que estos?

1 comentario:

nagasia dijo...

el chinito de la tienda de los gremlins tenia yogurlado *_____* ¡eso si merece ser comprado! (aunque no sea un peluche)
dentro de los peluches prefiero los que simulas bacterias y demas cosas de esas, como el de la peste negra *__________* es precioso y mató a mas de la mitas de la población europea en el 1300 *_*
http://www.simpleoption.com/producto/45/ampliarfoto