sábado, 16 de febrero de 2008

Fauna urbana: los carbonillas

Buenas tardes, banda de resacosos amantes de la buena vida y pendencieros sin moral ni sentimientos. Hoy, como todos los días tenéis aquí vuestra ración de Paranoia con Patatas. En esta ocasión volvemos a nuestra sección de fauna urbana para mostraros nuevamente el horror, la desidia en la relación paterno filial, y la mutación del fenómeno cani. Hoy estamos aquí para hablar de los carbonillas.



Ríete tu del virus T


Los carbonillas acostumbran a ser seres que llevan pocos años bajo el influjo del vrus cani, por lo tanto, huelga decir que se trata de especímenes jóvenes y que aún no han llegado a la fase tuning (otro día hablaremos de esta horripilosa fase). Como ya sabéis los canis, pese a recuperearse de cada una de estas fases, jamás logran superar la fase anal.

Los carbonillas son aquellos canis que han hecho una serie de cosas muy pero que muy interesantes:

1. Llorarle a papá y a mamá. Cuando el cani quiere algo que con supaga semanal no puede permitirse, se lo pide a papá y a mamá. Primero, como todo buen hijo, lo sugiere; después, su vena cani aflora, y los portazos, los insultos sin un objetivo claro y las blasfemias hacen su aparición. Después llega la siguiente fase: llorar. Llorar, llorar, decirles que son lo peor, que les odia, que todos sus amigos la tienen, que son los únicos que no la tienen, que tienen dieciseis años y no cuatro, que ya son mayores... Y los padres, porque los padres de hoy son distintos de los de antes, y gustan de conciliar con sus hijos, acaban comprándole la amoto que pedían con tanto ahínco, además, su hijo les prometió que no haría más pellas y que aprobaría más que nunca.



Hala chaval, para que veas como te entendemos


2. Acudir a la carrera en busca de sus amigotes retrasados para seguir extendiendo el fanómeno y al mismo tiempo aprender las triquiñuelas que sólo los más experimentados conocen. Es así como descubre qué debe hacer con su moto para que mole más


2.1. No usar casco. El casco sirve para proteger uno de los codos, no la cosa esa que llevas encima de los hombros y que sólo sirve para decir bobadas. Además recuerda que la cera / laca que te pones en el pelo amortiguará los golpes y cortará el viento mucho mejor que cualquier casco. Por cierto, el casco que no sea de los completos con visera, que sea sólo una especie de vacenilla que colgarte del cráneo.



Este no es un cani, pero es un anormal igual


2.2. Quítale los dos retrovisores a tu scooter. A ver, parece una chorrada, pero date cuenta de una cosa, ¿para qué puñetas quires ver a los que te vienen por detrás? Mentalidad, tío, mentalidad, como cuando cambiaste a tu primera novia gorda por tu segunda novia un poco menos gorda pero menos sumisa. No te interesa nada ver lo que va detrás tuya. Todos van a ir detrás tuya. Si sabes que etán detrás, para qué quieres verles.

2.3. Ahora que sabes que todos van detrás tuya... ellos deben saber a quién llevan delante. Tus amigotes, que ya te han explicado como quitarle los retrovisores, porque lo que eres tú no sabes ni para que lado se desatornilla un tornillo, ahora van a ayudarte a convertirte en un auténtico carbonilla... lo que les da nombre... van a dejarte el tubo de escape que va a parecer el culo de Mariñas y va a hacer tanto ruído y va a soltar tanta mierda que tu moto será conocida de aquí al infierno.



3. Comienza a conducir. Comienza a pensar como un motero anormal, porque tu no eres uno de esos carcas de las motos grandes, eres un rebelde con un scooter, lleva a tus colegas de paquete, haz que cuando pases por una calle la gente eche de menos un camión de ocho ejes conducido por un sordo ciego y bajito.





¿Pero al fin y al cabo, qué podemos esperar de seres que se comportan así habitualmente?



Estos son los carbonillas, señoras y señores, ahora ya les conocen.

2 comentarios:

Denis dijo...

Por FEETAL ¿que clase de depravacion genetica es esta?. Rajados bastardos, si no fuera porque cumplen su mision en este mundo (ser excelentes donantes de organos) serian material de primera calidad para hacer hamburguesas.
Aun asi hasta estos tarados cumplen su mision y gracias a ellos nuestro pais sigue siendo el primer donante de organos de toda europa (debido a su enfasis en la falta de utilizacion de casco y sentido comun). Ademas estos rajados bastardos saben que un buen kamikaze/donante no debe usar nunca el casco.
Son unos bastardos, pero gracias a ellos mejor gente puede vivir.

El Staff dijo...

No, si eso está bien pensado... lo que pasa es... ¿quien querría un órgano de esta gente? Es decir...
En fin, no digamos esto muy alto no sea que pasemos de la cabeza a la cola del ranking de donantes de órganos.
Un saludo.