jueves, 6 de marzo de 2008

PcP investiga... el informe Dunning-Kruger

Corría el año 1995, las tropas rusas inician su incrusión en Chechenia, Arancha Sánchez Vicario nos muestra sus bragas sudadas desde el primer puesto del ranking femenino, Nayim asombra al mundo con ese golazo en la prórroga, y McArthur Wheeler se decide finalmente a dar el golpe.
Wheeler, un pobre lechón acosado por las circunstancias atracó a cara descubierta y en pleno día dos bancos de Pittsburg. Fue arrestado esa noche, media hora después de que las cintas de losbancos fuesen emitidas por la maquinaria televisiva yanki. Él no lo entendía. No podía entenderlo. Había hecho lo que le habían dicho. Las cámaras no podían haberlo grabado... se había echado zumo de limón.

La anécdota de Mr Wheeler encabeza el llamado informe Dunning-Kruger (ver PDF), que relata el efecto del mismo nombre y podemos resumir en una frase: los tontos son el futuro.


El mundo tiene que ser suyo por fuerza


Estos dos tipos, tras terminar su carrera de psicología y experimentar con ratones, se pasaron a las pruebas con humanos, y puestos a probar cosas decidieron probar una gran verdad, plagada de lógica: los tontos son más listos que los listos.

Bueno, realmente la cosa no es así, pero eso es lo que pensamos los tontos. Dunning y Kruger lo enunciaban así:

1. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su propia habilidad.



2. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer la habilidad de otros.



3. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia.



4. Si pueden ser entrenados para mejorar sustancialmente su propio nivel de habilidad, estos individuos pueden reconocer y aceptar su falta de habilidades previa, sólo así pueden progresar. Eso sí, dos herbores les faltarán fijísimo.




5. Mientras tanto, la gente con conocimiento real tiende a subestimar su competencia.


La verdad, chicas, no se si podré con todas...


Estas verdades podrían formar parte de un razonamiento de pura lógica... pero sus trabajos con estudiantes haciendo de cobayas les desvelaron dos datos fundamentales: cuando juntamos a los tipos más listos con los más tontos (para eso podríamos seguir el diagrama de más arriba), los más tontos niegan ser más tontos que una piedra, y también niegan lo listos que son los otros, aún después de oir sus respuestas; sin embargo, los inteligentes ven a la primera la falta de herbores de sus congéneres tras escuchar sus respuestas, ya que partían de que estaban tan preparados como ellos, es decir, suponían gran cantidad de respuestas acertadas a los más incompetentes al no haber tenido ellos mismos ninguna duda al responderlas.

Increíble pero cierto. En fin, como tontos reconocidos que somos queremos recordar aquella frase que le decían Lisa a Homer: "a medida que sube la inteligencia baja la felicidad", omitiremos lo del gráfico.
Y como somos muy burros pero nos creemos chanantes os vamos a dejar un vídeo de Fermín, de Ceuta, un tipo la mar de salao y en el que todos nos vemos como si de un espejo se tratase.

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