domingo, 13 de abril de 2008

Fauna urbana: en el karaoke

Karaoke (japonés).-
kara - vacío
okesutora - orquesta


I'm a fucking P.I.M.P.


Hola hola hola, un deporrrtivo saludo de la redacción de Paranoia con Patatas, que retoma su sección sobre la fauna urbana presentando hoy a unos seres que se mueven por un curioso hábitat: el Karaoke. Agárrense los machos, regulen sus asientos y prepárense para adentrarse en un mundo desconocido e incomprendido, pero no por eso menos bello...

El karaoke es basura.

El karaoke es algo así como un club de la lucha. No no, no nos miréis como si estuviésemos idos... aunque lo estemos, es así, es un hecho. Pero no nos referimos a su faceta de competición, sino a su faceta de abstracción de la realidad. Y es que como casi todos los entretenimientos japoneses, desde Takeshi's Castle hasta el kancho, pasando por todos esos programas actuales que castigan la ignorancia en vez de premiar la inteligencia, el karaoke nació como alternativa (y en algunos casos complemento) del consumo de opacios por parte de los nuevos ricos y demás yuppies nipones.

¡¡Ecuadorrrrr!!


¿Qué puede haber más desestresante en un país como Japón que dar rienda suelta a tu catarsis mientras cantas como un descerebrado y haces un ridículo espantoso ante tus semejantes? Exacto, nada.

A litel les converseishon a litel mor achon


Sin embargo, estos inventos en su día loables acaban saliendo en algún momento de la isla y llegando al continente europeo. Entonces es cuando se va todo a tomar por el culo. Entonces es cuando nacen... los pubs de karaoke.

Sabéis perfectamente como son: sofás, una barra con unas copas más caras que esa de la que bebía el malo de Indiana Jones, un tipo con una libreta, una tarima, rara vez un portero en la entrada y... un equipo de karaoke. Una pantalla con letritas y los cuatro julais de turno intentando emular a sus ídolos. Es necesario señalar que el humano medio no soporta más de tres canciones consecutivas.
Pero hoy no estamos aquí para hablaros del lugar, sino de quienes lo frecuentan.

Los gañanes

Como casi cualquier local que abre por la noche, un karaoke no está nunca exento de la presencia de estos protoseres. Los gañanes, canis, y quinceañeros alcohólicos en general pueden acabar en uno de estos. Esto tiene dos efectos, uno positivo y otro negativo. El positivo es que se acabaron los personajes que se van de estrellas, el negativo es que los que la van a montar desde ahí hasta que se enteren del precio de los cubatas van a ser estos tipos.
Prepárate para escuchar todos los éxitos del Canto del Loco, Estopa, Maná, y todos los demás grupúsculos que escucha esa peñuqui guapa... ¡esa chavalada! El sueño de la mayoría es poner la canción de Blade y sólo hacer "nana nananananananana" en vez de una con letra.

¡Uaaaa!¡Acojona tronco acojona!


Los flipadillos

Los flipadillos son los asiduos del karaoke. Son los que se cree profesionales del cante y siempre que pueden lian a sus amigotes para pasarse un ratillo por el karaoke más cercano para "tomar algo" y luego, espontáneamente y como quien no quiere la cosa, suben a la tarima y emulan una puesta en escena digna de los premios de la MTV. Suelen dominar un cantante y un par de canciones. Este cantante acostumbra a ser alguien con una voz característica, como Enrique Bunburrio o Jaime Churrutia

Beavis y Butthead en el Karaoke


Los frikazos

¿Me pones la de Oliver y Benji seguida de la de Dragones y Mazmorras? Si hacen esta pregunta, son frikis. Los frikis ven el karaoke como una frikada más. Nunca les oirás pedir una basura del estilo de Joaquín Letrina (Joaquín, aprovechamos para mandarte un mensaje: eres un petardo) ni U2 (Bono, como eres omnipresente se que estarás leyendo estas líneas y planeando una acción reivindicativa asociada "al business"). Gigatrón, Def Con Dos, El Porta, El Reno Renardo, e incluso las películas de Disney y todas las canciones de series de nuestra infancia será lo que pidan.

Y ahora tooodooo esta fuera de controoool


El del micrófono

El del micrófono no sólo está siempre, sino que su sueldo le va en ello. Suele ser un hombre. Suele ser mayor. Suele estar casado y tratar a los presentes como una mezcla de maestro de ceremonias, padre comprensivo y Dios del nuevo testamento. Por su parte, los asiduos al karaoke le tratan como el pobre desgraciado que es y se dirigen a él con expresiones como "jefe" o "amigo". Eso es suficiente para nuestro amigo el del micrófono, es un profesional, pero incluso a los más profesionales les gusta que les reconozcan su buen hacer y su saber estar.
Su aspecto suele acercarse al siguiente:

Soy un Dios de amor


El viejuno y su amante

Cuando uno tiene una edad no está para payasadas. Si tiene una amante tiene qu eir a un sitio que inspire confianza y en el que sepa que su mujer no lo va a encontrar... ¿quien colo espera que su marido le ponga los tarros en un karaoke? Si esos sitios son odiosos... Claro. Ahí está.
Los viejunos que se llevan a los sofás del karaoke a sus amantes son una versión sesenta años mayor a la de los chavales que se enrollan en la sesión de tarde de las discotecas y de las niñas que escriben a la Super Pop.
Allí, donde quien más quien menos hace el ridículo y donde siempre hay alguien cantando a grito pelado que llama más la atención que Bambi en una peli porno es el lugar perfecto para cometer adulterio y otras tropelías pasando desapercibido y siendo simplemente otro viejales que se va allí con su querida.

Ya soy mayorcito para que te metas en con quien me lo monto


El borracho

Como pub en el que sirven bebidas alcohólicas nunca estaría completo si no tienen al alcohólico de turno. Por supuesto, este personaje no forma parte de la plantilla, pero suele estar siempre durante un lapso de tiempo de una hora, más o menos desde que cierran consecutivamente sus tres tascas preferidas y abren el karaoke hasta que ve que ya le han fiado demasiado y se va a otro pub amigo.
El borracho es el único totalmente ajeno a lo que sucede en el karaoke. No sabe si es la radio, el hilo musical o el Apocalipsis, y la verdad, se la trae al pairo.
Acostumbra a tener como único interlocutor a la camarera, siendo indiferente el que sea un pibón de veintipocos o que sea una marrana de once tetas. Suele ser ignorado a su vez por el resto del local, salvo por el del micrófono, que siempre está considerando la posibilidad de enzarzarse con él en una lucha a la antigua.

Los Blue Man Group son un plagio descarao de Los Pitufos... y los pitufos son un petardo...


Y aquí acaba nuestro repaso de hoy. Aquí estoy como he venido como he venido aquí estoy, si no les gusta mi canto, como he venido... me voy. Nos vamos, Fernando.

1 comentario:

Steve Zissou dijo...

he d reconocer q nunca he entrado en un karaoke pero si que he emulado a mis idolos en sucedaneos d karaoke (sing star, cenas d clase borracho...), pero recuerdo con cariño aquella vez q me negue a entra en uno y nos kedamos como 3 personas en la puerta sentados y salio un tio borracho (estudiante de matematicas) q empezo a meterse con nosotros...