jueves, 3 de abril de 2008

Paranoias al volante... leyendas urbanas

Cuando hablas con alguien sobre conducción, quien más quien menos, todos los que se han subido a un coche alguna vez tienen alguna. Puede ser una simple rotonda, puede ser que hayas tenido que bajarte a empujar para sacarlo de un terraplén, que te hayas traginao a alguien en un túnel de lavado, o puede ser que el Cuatro Latas haya cogido mal un bache, haya volcado y, tras salir por la ventanilla no se te hubiese ocurrido nada mejor que sacarle una foto con el móvil... el caso es tener algo que decir.
Sin embargo, no todas las cosas que suceden al volante de un coche pueden ser contadas a la ligera (relámpago.....trueno).
Hoy, en Paranoia con Patatas, abordaremos un tema cuanto menos controvertido... el de las leyendas urbanas que suceden en la carretera.

La chica de la curva

Bueno bueno bueno, entramos en materia. particularmente, y al margen de la crueldad de la histroia, hemos de decir que nos apasiona.
Os la sabéis ya todos. Vas con el coche por una carretera comarcal, te encuentras con una jaca que va envuelta en una bata blanca que ni siquiera hace dedo, pero tu paras y la subes. La chica habla poco, porque habla poco, y llega un punto en esta historia en que la chica desaparece como por arte de magia de los confortables sillones de la parte trasera de tu bólido.

Atención: este vídeo no es real, no puede serlo... en un coche como ese debería haber más portugueses.


En esta historia pueden apreciarse matices en cuanto a la forma de desaparecer de la chica en cuestión. en PcP recordamos con cariño un programa de Milenio 3 en el que Iker Jiménez aportaba el testimonio de un matrimonio de pensionistas a quienes les había sucedido esto. El testimonio en sí tenía cierta gracia. "La chica no disía nada", "y luego nus giramos y ya no yaba, y eso... eso... eso nos parecía raro porqueeeee... no habíamos parau ni nada, ni se había abierto la puerta... muy raro todo". Exacto, amigos lectores, un testimonio imparcial, de un pensionista... sin duda, una prueba del todo fehaciente. La niña subio, no era muy habladora, y desapareció.
La otra versión es la de que la chica además de hablar poco, es una hija de puta, y se pasa todo el camino callada hasta que llega a una curva y te suelta que allí se mató ella. Menudo susto, pijo; vas conduciendo tranquilamente con una desconocida de mirada desorientada y te espeta eso, y luego pa más joder, desaparece. En fin.
En cualquier caso vamos a darte una serie de consejos por si te encuentras con la niña de la curva, consejos que harán del viaje un viaje placentero, y de la experiencia algo gratificante.
- Cuando la subas al coche, hazlo con vehemencia, aunque no te haga mucha gracia. Adúlala un poco. "Chica de la curva chica de la curva, soy un gran admirador suyo, suba suba, suba usté." Con algo así la chica se sentirá un poco más como en casa.
- Comentarios como "Mi hijo tiene todos sus discos", "La vemos todas las semanas por la tele", o "El chico ese con el que sale tiene pinta de ser todo un caballero", nunca están de más, y la harán sentirse como una invitada. Recuerda, la clave para caer bien a un espectro es hacer que se sienta como en casa: un ambiente familiar y un trato agradable.
- Recuérdale que se abroche el cinturón. Cuando digas esto evita por todos los medios decirle algo del estilo de "que si no, pasa lo que pasa" o "ya viste la otra vez".
- Invítala a pasar al asiento de delante, pero no quieres que se sienta incómoda, así que si parece contrariada (bueno, más contrariada de lo que está una víctima mortal de un accidente de tráfico) no insistas y para atrás.
- Mírala cada dos segundos por el retrovisor, a los famosos les encanta.
- Pregúntale si es la misma que la de Soria y la de Cuenca o si tiene una hermana. Y si su hermana está libre.
- Si la chica en algún momento se sobresalta y comienza a gritar que tengas cuidado con la curva (magínate, tu allí, con ella en le coche, y la tía toda histérica que tengas... ¡cuidado con la curva! ¡cuidado con la curva! ¡cuidado con la curva!) tienes dos opciones. La primera, la más divertida, es la de seguirle el rollo y tomar la curva mientras gritas ¡cuidado con la curva! ¡cuidado con la curva! ¡cuidado con la curva! La otra es la de ponerla de neurótica para arriba y recordarle lo del abs.
- Si estás a punto de tirarte un pedo, espera a que la chica desapareza, no sea que se lleva una impresión equivocada del español medio.

Y ahora, aunque penséis que no procede, vamos a darle un consejo a la chica de la curva: amiga superpopera, tampoco seas tonta, ten algo de cuidado a ver quien te va a llevar, porque que ya estés muerta no significa que las hostias no jodan... porque joder joden. Por ejemplo:






El coche errante

Esta también tiene su intríngulis. es una variante de la anterior, pero en vez de ser un pobre desgraciao que va en coche y coge a una autoestopista con vistas a tabicarla completamente, es un coche el que coge a un autoestopista... y es un coche que (relámpago...trueno) no conduce "naide".
La cosa está en que ese coche fue un ataúd con ruedas para sus anteriores ocupantes, y se dedica a vagar fantasmalmente (los fantasmas son los mismos para las personas que para las máquinas y que para las piruletas) recogiendo a desdichados sin futuro a los que avocar a una muerte segura... en cierto modo recuerda a los reclutadores militares yankis, sólo que de noche.

Pedro Vera también nos ofrece su versión de esta historia:








El coche de James Dean

Todo el mundo sabe que James Dean murió hace unos 50 años. Murió en un accidente de tráfico después que un Ford Custom Tudor del 50 se estampara con él. La culpa no fue de nadie. Así que mala suerte y pelillos a la mar.
Lo curioso del hecho es que Pequeño Bastardo, que es así como bautizó Dean a su Porsche 550 Spyder, tenía una extraña maldición y se llevó por delante a muchas personas, después de haberse cargado al bueno de James.

George Barkuis, el camionero que transportaba el Spyder, se mató cuando el Porsche cayó sobre él después de que lo recogiera del lugar del accidente. Ya es mala suerte, pero hay gente a la que le ha pasado.

Poco después, un especialista de coches en Hollywood llamado George Barris compra el coche en 2.500 dólares. Cuando el coche llega al garage de Barris, se desliza y cae sobre uno de los mecánicos que lo descargaban, partiéndole ambas piernas (hay gente ala que le ha pasado). Con algo de miedo, Barris comenzó a separar las partes del coche que podrían ser revendidas, ya que estaba ampliamente relacionado dentro del mundo de las carreras, y no le sería difícil encontrar un interesado.
En octubre de 1956, la persona que le había comprado el motor del coche de Dean, muere tras usarlo en una carrera por primera vez. Luego, el cliente poseedor de la transmisión de “Pequeño Bastardo” se pega una hostia gansísima aunque sobrevive para contar como su coche se bloqueó bruscamente.
Tratando de desprenderse del coche, Barris se lo prestó a la Patrulla de Carretera de California para que lo exhibiera y así resaltar la importancia de la seguridad y la prudencia en la conducción. Antes de que se lo llevase la patrulla, el garage donde estaba guardado ese Pequeño (y Maldito) Bastardo se prende fuego y misteriosamente este permanece a salvo mientras el resto de los coches se retuerce entre las llamas.
Cuando el coche fue puesto en exhibición en Sacramento, cayó del stand y le rompió la cadera a un adolescente. Cuando el coche era transportado rumbo a una exposición de seguridad en la ciudad de Salinas (ciudad a la que se dirigía Dean cuando sufrió el accidente), el camión patinó y se fue al garete. Murió su conductor.
En 1958, Barris prestó la carrocería del Porsche 550 para ser expuesta en una muestra de seguridad en Miami. Cuando el objeto fue puesto encima de un camión para ser llevado a Los Ángeles desapareció misteriosamente. Nunca llegó a destino. Desde ese día, el paradero de ese Pequeño Bastrado se desconoce por completo.
Lo curioso es que el hombre que acompañaba a James Dean en su accidente, su mecánico para la carrera a la que iba a participar y que sobrevivió al accidente, murió en 1981 en un accidente de tráfico al volante de su Honda.


A todo riesgo, baby


Así que ya sabéis, tontainas, estas son las cosas que sos pueden pasar al volante de algo.

2 comentarios:

Steve Zissou dijo...

la mejor leyenda urbana q he oido en mi vida es la q cuentan algunos flipaos sobre q habian pinchado en medio d una carretera abandonada y q habia aparecido un motorista vestido d negro q los ayudaba y q al sacarse el caso era Don Juan Carlos... esa y la del perro de "sorpresa, sorpresa"

como esta el mundo!

Baronesa Roja dijo...

¡Joder, para leyenda urbana la de que existen pc's con el windows original! Una compañera de la ofi no se lo podía creer cuando al encender el suyo leyó que no era una copia legal.... ilusa!