sábado, 3 de mayo de 2008

Fauna urbana: en el tren

Este es un post del miembro reservista de PcP, el incomparable Steve Zissou.

Hola amigos de la paranoia y la patata. Aunque la semana pasada no pude acudir a mi cita semanal con vosotros, esta semana vuelvo con energías renovadas para hablaros de: personajes clásicos del tren.



Como universitario que estudia fuera de casa, me veo obligado a viajar en tren semana tras semana encontrándome con una fauna de lo más variopinta. Mi misión será presentaros a todos estos seres y grupúsculos como si fuese un Félix Rodríguez de la Renfe.

Pandillas de amigos graciosas

Son todos esas pandillas de amigotes que se pasan todo el viaje haciendo coñas estúpidas y sin gracia para los demás aunque ellos se pasen todo el trayecto descojonandose vivos. Hartos de tanta tontuna, los pasajeros se colocan los auriculares y empiezan a resoplar a modo de protesta consiguiendo únicamente que los graciosos no cejen en su empeño de molestar aumentando el volumen. Este grupo suele estar formado por adolescentes en su etapa final con ansias de medrar socialmente.

“Dientes, dientes, que es lo que les jode”


Nivel de furia: Milhouse Van Houten

Gente durmiendo

Como ser incapaz de dormir en cualquier vehículo en movimiento, siempre me han fascinado todas aquellas personas que sí pueden hacerlo, en especial aquellas que lo hacen en el tren. Y es que, por mucho que El Consorcio nos hablase de las maravillas de viajar en tren y la galantería de los portugueses (¿comorl?) en su tema “El chacachá del tren”, esto no es así. El tren no para de moverse, hace un ruido infernal, hay gente hablando, móviles sonando...

“Jo, mamá, un poquito más...”


Nivel de furia: Ninguno. En caso de apoyar su cabeza sobre tu hombro y no ser Megan Fox: ganas de matar aumentando.

Gente hablando por el móvil

El tren produce un efecto en la gente que utiliza sus teléfonos “selulares” en él al que yo he llamado: “el efecto altavoz”. Cuando una persona llama o es llamada al móvil dentro de un caballo de acero, su voz sube 5 puntos en la escala de volumen. Siempre escuchas largas conversaciones sobre lo bien que se lo pasan saliendo, lo mucho que beben, lo mucho que ligan y las anecdotas divertidísimas que viven. Y yo me pregunto: ¿es necesario?”. Jamás oiréis conversaciones a tan alto volumen hablando sobre a quién han asesinado o como perdieron la virginidad bochornosamente.

Connecting people


Nivel de Furia: Carrie.

Borrachos y yonkis

Otro clásico que nunca falta a la cita. Borrachos y yonkis suelen ser seres entrañables, con un olor muy característico, que se dedican a contar historias increibles a sus atemorizados acompañantes. Recuerdo con especial cariño la vez que un yonki se sentó a mi lado y me explicó que iba al aeropuerto a coger un avión para ver a su padre que era un magnate ruso del petróleo (esto es verídico). No suelen ser muy molestos hasta que empiezan a pedir dinero.

“¡De-tru-to-re! ¿e-que no hay una polisía?”


Nivel de Furia: Goku Supersaiyan.

Bebés

Como persona antisocial que soy, siento un odio irracional hacia niños y bebés. Y es que, ¿qué hay más molesto que un crío llorando? Es todo un clásico toparte en el vagón con alguna madre con su pequeñín jugueteando. Estas mamás suelen ser de lo más permisivas dejando a su hijo gritar, corretear por el pasillo, tirarte cosas, etc. alegando que “son cosas de niños”. Citando a DEF CON DOS: “¿para qué tienen hijos los irresponsables?”.

Nivel de Furia: Michael Douglas en “Un día de Furia”. Agradeced que no venden armas a tipos como yo...

“No me busquéis que me encontréis”


Aquí debajo tenéis un espacio para dar rienda suelta a vuestros más bajos instintos así que no desaprovechéis la oportunidad y postead. Por mi parte nada más “freacs”.". Y recordad "PcP educa, PcP entretiene, hasta la semana que viene".

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