miércoles, 29 de octubre de 2008

Fauna urbana: los tuneros

Hola. Hoy retomamos nuestra afamada sección de Fauna Urbana para hablaros de otro de esos fenómenos que cada día toman más nuestras urbes, nuestros parkings, nuestras estaciones de servicio, y nuestras carreteras. ¿El voyeurismo? También, pero no. Hoy vamos a hablaros de una de esas cosas que los frikis entendemos pero no compartimos: el tuning.

Si no son micromachines no son los auténticos


El tuning, que no tiene nada que ver con la onda corta ni media, es el vicio que tienen algunos de ponerle gadgets al coche. Gadgets a los que jamás sacarán partido y que suelen costar una pasta. Cuando tu te compras un sable laser del Maestro Windu, sabes que no lo vas a usar en tu puta vida y que se va a pudrir en la estantería. Cuando uno de estos gañanes (que suelen estar comprendidos dentro de los canis o los metrogañanes) le casca un alerón al coche sabe perfectamente que si algún día tiene que hacer un aterrizaje de emergencia porque se cae desde un viaducto en la AP-9... el alerón no va a hacer que planee.

Buaaa, peña, ¡que máquina!


Entonces, amigo lector, te preguntarás, ¿para qué lo hacen? Pues la respuesta a este por qué es la misma que para el noventa por cien de los por qués del universo: para follar. Sí, eso que hacen Salma Hayek y Antonio Banderas en Desperado, sí. Pues bien, tal y como las focas se embadurnan en grasa de ballena para atraer al sexo opuesto a la cópula, y tal y cómo Tamara se preparaba para salir "a por ti", los gañanes con demasiado dinero padres con demasidado dinero gustan de invertir esas cantidades en llevar a cabo los siguientes pasos:

1. Comprarse un coche.

Este paso es fundamental. Da igual que sea kilómetro cero que nuevo, que usao, eso sí, nada de más allá del 2003, que esos coches ya son de viejo.
Los preferidos por los irreverentes y rebeldes chicos del tuning son el León (siguen pensando que es por el animal, y no por la provincia), el Golf (para el que gustan de encargar a Wolksvagen las letras I-T-O para ponérselas detrás y tener un Golfito), y el Honda Civic.

No, si es que si nosotros nos anunciásemos así también nos leería más gente


2. Aprender a conducir.

Exacto. Los reyes del tuning se reconocen fácilmente por aprender a conducir mucho después de comprar el coche. ¿Sabes ese anormal que se sube al coche de la autoescuela con la gorra todos los mediodías? Pues él ya tiene coche y tú seguramente no lo tengas, o sepas que vas a tener que pagarlo durante años.

Lo realmente jodido es cuando les dan el carnet. A este respecto debemos emitir una misiva: señores de los psicotécnicos, ¿cuándo perdieron el amor por su trabajo? Si hasta se rumorea que alguno de los que escriben aquí tiene carnet...

En definitiva, que cuando les dan el carnet corren a montarse en su Seat León amarillo y a recorrerse las vías. Al principio, para un conductor medio son fácilmente identificables: el que va a medio metro de tu matrícula viviendo la autoemoción es uno de estos, con casi total seguridad. Para estos casos, PcP te va a dar un consejo: utiliza la táctica del frenado. Es cojonuda. Sobre todo porque el pro del tuning y la conducción está tan cerca que le vas a poder ver la jeta de terror que pone, que parece que se le van a saltar las bolas de los ojos. Luego es cuando pita y tu sales con el sable del Maestro Windu. La otra opción es la de poner los limpias, que le vas a pringar el cristal enterito, sólo válida cuando veas que el tío viene de tirarse un rato lavándolo a mano con las lorzas al aire.

3. Tunearlo.

Lo que para una persona normal es ponerle plásticos ridículos a un bólido, cambiarle los cristales y colocarle un alerón que parece el asa de la cesta de la compra, viene siendo lo que hacen estos gañanacos. Tú lo ves más como comprarse un coche y convertirlo en una nave intergaláctica afuncional y ridícula, pero al final nos entendemos todos.

Entre los gadgets más socorridos están, además de esos geniales alerones de los que ya hemos hablado, la bajada en la suspensión; que sirve para que no puedas subir cuestas y para que cuando las multas por exceso de velocidad lleguen a casa DE TUS PADRES recuerdes lo bien que se agarraba el coche al suelo; los cristales tintados, para que cuando te lo montes con una jaca (aunque os parezca mentira, estos engendros follan más de lo que parece) tengas que contarlo a gritos porque nadie te haya visto; los LEDs, que sirven para que tu coche tenga un aire más con una versión paleta de la nave de E.T.; las yantas, que le dan un aspecto macarrilla; el equipo de música, que debe costar más que el propio coche recién salido de fábrica, muy útil cuando no queda en la tienda crema de la belleza ni seguros anti nubes; sustituír su tubo de escape por una cañería de desague o dos tubos de tractor, y hacerles de bujeros con un cincel...

Na na na na na na na na na... ¡Batman!


Es imprescindible también pintarlo de forma que quede absolutamente único, lleno de letras chinas y tribales.Con la pintura hay que tener especial cuidado, puesto que existen colores que el ojo humano todavía no es capaz de ver. Es habitual, cuando un coche tunning sea gris o negro, que realmente esté pintado de alguno de esos colores. Quizás en el futuro, la evolución nos permita distinguirlos. Hasta entonces serán simplemente negros o grises.


El especímen que va dentro del coche es el padre de la criatura. Su máquina es un reflejo de su personalidad o, más bien, de su falta de ella. Vamos a describirlo de la cabeza al pecho, que es lo que vas a ver si miras por tu retrovisor.

Gorra hacia arriba: si no roza el techo del coche es que no está lo suficientemente hacia arriba.

Gafas de sol: son opcionales, aunque no dependen de si hace sol, llueve o sea de noche.

Dados o peluche de discoteca: suele tapar parte de su rostro e ir colgando del retrovisor.

Camiseta sin mangas: asomando los pelajos y marcando huesecillo.

¿Y por qué se lo gastan en esto en vez de irse de putas? ¿Acaso es mejor ligar con descerebradas? Sí, pero no. Os sorprendería lo fácil que resulta a estos tipos encontrar a una jamelga relativamente atractiva, dejarla preñada, y recorrerse las convenciones tunning con Jenni y el pequeño Jonathan.

Patricia, ereh lo mah grandeee


Por tu parte, tú manda toda esta mierda a paseo. Sabes desde que viste Regreso al Futuro que el coche que quieres es un Delorean, y para follar con subseres ya tienes la billetera. Desde Paranoia con Patatas te decimos, amigo friki, que no caigas en el tórrido mundo del tuning, que te hagas con un Kitt o un Diablo Sobre Ruedas y que persigas tu sueño.

3 comentarios:

Raúl Sánchez Quiles dijo...

Jejeje, cuánta verdad junta... yo lo de los tuneaos no me lo trago nada, nada. Pero en fin, hay que respetar a todo el mundo. Me he reído un rato con tu blog, y la foto de esos dos... no sé como llamarlos, es antológica.

Por cierto, dedica 20 segundos de tu vida para que accedas a mi blog http://www.hiperbreve.blogspot.com y leas alguna de mis pequeñas historias. Si en conciencia piensas que podría merecer tu voto, adelante. Si no, me basta con que me dejes un comentario. Muchas gracias.

zirasart dijo...

http://es.youtube.com/watch?v=N8HGuvQ9Pnc
La segunda parte del vídeo, los mejores "ochos" ever seen!!

Oj0 Poderoso dijo...

Dicen ke los frikis no tienen carnet.

Yo tengo 25 y no tengo carnet.

Por tanto, soy friki.


(grande es la ciencia...)