jueves, 16 de octubre de 2008

Pelis que molan: Blade

Chan-chan, chan-chan-chan-chan-chan-chan-chan-chan... qué pasa, makinetos, que sois unos makinetos. Volvemos hoy, aquí, in jiar, para hablaros de un películo que mola... Por si la música del principio no os lo dijo todo, y tampoco habéis decidido leer el título del post, os vamos a dejar clarinete el tema: Blade.

Blade, la uno, no la dos ni la tres, que son dos mierdas como perros de gordas, dicho sea con cariño para Guillermo del Toro, responsable de la segunda, pero es que es verdad. Guille, tío, la dos es a la uno lo que el yogur al arroz con leche.

¡A tope!


Todos conocíais a Blade antes de que Wesley Snipes le diese una imagen de carne y hueso. Cuando en Antena 3 pasaban las aventuras de Spiderman, ahí estaba Blade, dando caza a Morbius en una motaca de la hostia. Y con él estaba un viejuno que se llamaba Whisler y que era una mezcla entre cura de pueblo y abuelo de Heidi que era quien le llevaba las cuentas de los esteroides.

Pues la peli va, más o menos, de lo mismo. La madre de Blade fue mordida por un vampiro poco antes de dar a luz, y Blade nació con lo mejor de los dos mundos debajo del brazo: la fuerza y el poder de un vampiro, pero ninguno de sus inconvenientes... salvo ese de beber sangre, que es una putada, pero que controla con un suero. Movido por el resentimiento y azuzado por Whisler, Blade se dedica, noche tras noche a cruspirse a todos los vampiros que encuentra. ¿Cómo? Todos recordáis la escena del principio, la de la discoteca. Incluso tú, estúpido bakala que has caído aquí por casualidad, has bailado esta canción...



Bueno bueno bueno, tanto si has visto la peli como si no, deberías tener una erección ahora mismo, salvo que seas una mujer, en cuyo caso no queremos desvelar qué pasa porque preferimos que nuestros virginales lectores lo descubran por sí mismos. Pero vamos, que si empieza así, ¡tiene que ser un no parar!.

Plata, ajo y luz, las tres armas que un cazavampiros debe tener en su arsenal, y Blade va cargado de ellas. En esa primera escena podermos ver: una escopeta que dispara estacas de plata, un wesley-snipes-jutsu de la hostia, puñales, una submachíngun cargada de balas de punta hueca rellenas de esencia de ajo y nitrato de plata, una espada de doble filo que es la polla con cebolla, y mil cosas más de esas que os ponen palotes a los frikis, y que añoráis para vuestros "pejotas" de rol.

Como mínimo, Artes Marciales 5


En definitiva, que Blade se dedica a pegarse con vampiros. Esto supone una rápida mirada a la sociedad vampírica, de la que se nos muestra un consejo de sabios que se reúnen en la típica mesa de oficina (vamos, nada del otro jueves, que pueden estar en la entreplanta de tu edificio y ni puto caso, oiga), que se la tienen jurada a Deacon Frost, que viene a ser el malo. Los más frikis diríais que es un Ventrue (antitribu, por supuesto), y su novia una Toreador, y el anormal de los pelos que les sigue un Ventrue que se equivocó de clan. Tenéis que ser ya peligrosamente frikis para elaborar un razonamiento que os lleve a esto último.



Pues eso, que mientras Blade se va cruspiendo vampiros ayudado por una jamelga morenaza, los chupasangres se dedican a traducir un libro y realizar un ritual que, de llevarse a cabo con éxito, les permitiría volver a ver el sol.

En fin, que tollinas como pianos, vampiros, Wesley Mohammed Cojones Cuadrados Ali Snipes repartiendo patadas, una negra buenorrísima, un plan para dominar el mundo, disciplinas vampíricas, el Consejo de las Sombras ("El Círculo Interno" ya estaba pillado), luz, fuego, destrucción y un cameo más de Stan Lee pueden hacer que una de tus tardes de domingo de victimilla pase a ser una tarde de domingo de victimilla más entretenida de lo normal.

1 comentario:

Denis dijo...

El ritual, es Tremere a muerte. Y recuerdo que los del consejo eran doce, uno por cada clan. Pero no se si era pura casualidad o los de la productora quisieron ponernos palotes a todos los frikis de Vampiro.
El gordo de barbas era Brujah ;)