domingo, 9 de noviembre de 2008

Mitos de la Farándula: Bolo Yeung

Corría el año 1938, España estaba sumida en una guerra civil, Nestlé acababa de inventar el café instantáneo, Superman acababa de aparecer por primera vez en el Action Comics Número 1, los bolígrafos comenzaron a inundar los economatos y, en una casucha de Cantón, China, una mujer dio a luz a Bolo Yeung, la Bestia del Este, después, se quedó descansando.

¡Música, maestro!

Actor



Culturista



Maestro de artes marciales



Hoy en PcP vamos a ilustrarnos en la figura de uno de esos artistas marciales que han aparecido en tantas cintas que deben de estar más sonados que Poli Díaz, pero que, ya sea porque no hayan amenazado de muerte a la prensa o hayan decidio escribir una autobiografía, la difusión de su persona no ha sido del todo global. No es el único, pero sin duda, Bolo Yeung, es de los más míticos.

Como todo niño chino, las actividades extraescolares de Bolo consistían en aprender a zurriagar hostias de estas que pueden vestir a una familia entera de negro, aprendiendo Kung Fu con maestros de pobladas barbas y varas de abedul, e iniciándose en el mundo de la musculación y las pastillacas con la edad de 16 años. Con veinte años el tío ya estaba tan cachorro que podía comer sandías por los sobacos, pero sus maestros seguían descargando en él su fuerte tutela, así que decidió perseguir su sueño de ser un atleta de élite y se fugó a Hong Kong, que era algo así como el Marbella o el Cambados de los chinos: la ciudad sin ley, fuera de los peligros del comunismo.

Una vez allí, y tras salir del agua y secarse (no creeríais que el tío se iba a pagar un barco, que para algo tenía unos brazos que parecían jamones), se puso a dar clases de culturismo en los gimnasios (así es como os vendemos lo triste, que es que el berraco este era un puto monitor), hasta que en 1970, un productor se lo encontró allí, con esas tetas de la talla 110 e, impresionado, le ofreció trabajar en The Heroic Ones, lo que sería un antes y un después en la carrera de este icono del cine.

Hay que decir, que la cinta le ayudó a continuar financiando su paseo por los anabolizantes y los batidos con sabor a choco-fresa, hasta el punto en que, emulando al Staff de Paranoia con Patatas, llegó a marcar hasta los músculos de los párpados y se proclamó Míster Hong Kong en 1971. Y vosotros diréis, si los chinos son todos pequeñitos, ¿es tan complicado ser Míster Hong Kong? Puede que no, amigos, puede que no, pero una cosa es cierta: Bolo Yeung era un animal.

"Bolo... ¡hambre!"


A estas alturas de su vida fue cuando nuestro icono de las hostias como panes se cruzó en el camino de Bruce Lee, un flacucho que arrasaba en las taquillas de Hong Kong con un cine basado en los mamporros. ¿Cómo nació la amistad entre estos dos tronchamozas? Pues como todas las grandes amistades: en un anuncio de tabaco. Poco después surgió la gran "Operación Dragón", donde ambos se daban unas buenas hostias en el patio del castillo aquél.

Bolo dándoles jarabe de estera a varios esbirros incompetentes


Ese mismo año, Bolo tuvo la oportunidad de protagonizar "Chinese Hércules", con desastrosos resultados, parándole los pies a la hora de pensarse lo de su carrera en solitario, y asentándole de nuevo en papeles de secundario fuerte como un toro, todas ellas, una mierda... De todas formas, pronto retomaría el vuelo y aparecería en casi todas las pelis en las que Bruce Lee tenía media frase. Por algo eran colegas...

"Un clásico injustamente marginado"


Pero Bolo no era un tipo conformista, y pronto comenzó su andadura como director. Hay que decir que entonces la gente era menos echápalante con esto de la dirección, no era como ahora, que con tanto youtube y tanta mierda cualquier capullo con una cámara es director. No. Bolo se lo jugó en Writing Kunf Fu en el 79, y terminó de apostar sus ahorros en Bolo, en la que se pasa toda la cinta haciendo posturitas y a moverse como el director de coreografía había dispuesto. Sí, una mierda, pero le echó dos santos y peludos cojones.

La muerte de Bruce Lee le llevó de nuevo a verse sumido en la indefinición cinematográfica, hasta que apareció su otro gran amigo, y nuevo valedor, el hombre del bótox: Jean Claude Van Damme.

Al lado de Van Damme aparecería en Contacto Sangriento, donde hacía de malo malísimo, rol que le acompañaría el resto de sus días trabajando en Doble impacto, y otras producciones yankis sobre palos como pianos. La doctrina es unánime cuando dice que Bolo tuvo papeles siempre de malo porque era feo como el prepucio de Falete.



En la actualidad, la Bestia del Este sigue vivita y coleando. A sus 70 años sigue impartiendo clases de culturismo (vamos, siendo monitor), y de Kung Fu, datando su última cinta, Blizhniy Boy: The Ultimate Fighter de 2007.

Y eso, que Pecepé educa, Pecepé entretiene, y nos vemos la semana que viene. Hala, a mamarla todo el mundo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Guapo guapo no es, pero tiene un pelaso (el de sus "peludos cojones" por supuesto xD)

Gran post

Kal Zakath dijo...

Este chino es mítico, al igual que Al Leong, el del bigote y las greñas que siempre muere, ya sea en el equipo A, en McGyver o en Golpe en la Pequeña China.

Un hombre incomprendido por los medios.

El Staff dijo...

Bien apuntado, Kal, bien apuntado, ese chinorri está en el punto de mira de la redacción desde hace tiempo... próximamente...

Rare dijo...

Al Leong es mitiquisimooooooo, es el hombre que muere 2 o más veces por pelicula...

Y esa portada de Chinese Hercules... no tiene precio.

Denis dijo...

http://www.alleong.com/

Esta es la meca que todo friki debe visitar almenos una vez en la vida.

Presentad vuestros respetos frikis de mierda!!

;)