sábado, 29 de noviembre de 2008

Mitos de la farándula: Steven Seagal

Sábado sabadete toca mito de la farándula. No es una norma escrita, pero toca porque nos dio por ahí. Y además, vamos a hablar de un auténtico mito de la farándula, de estos que os visitan cada jueves en la primera: Steven Seagal, el hombre con el que si algún día llegas a mantener contacto ocular comenzarás a sangrar por la nariz.

Actor

"Ga-Ñán"


Director

"Enséñamelo todo, nena"


Artista Marcial

"¿Duele? Pues te jodes"


Personaje de videojuego

Todo tiempo pasado fue mejor


Ecologista

Amor de panda


Músico de country

"Ey beibi que pasó..."


Reclamo publicitario



Steven Seagal nació en Michigan en 1951, en el seno de una familia compuesta por un padre judío y una madre india, irlandesa y católica (lo tenía todo la señora). Como sus padres eran un coñazo, tuvo que dedicarse a descargar su testosterona contra los demás, aprendiendo artes marciales y a repartir piñacos de los gordos. Llegó un punto en que el carácter violento del joven Stevie hizo que sus padres prefiriesen tenerlo lejos, por lo que lo embarcaron a Japón, donde comenzó a aprender aikido de la mano de venerables maestros japoneses, de estos que eran más pequeñitos que él pero le echaban unos gritos del cojón y le amenazaban con no comerse una rosca en mogollón de años hasta que su estilo mejorase. Se dice que durante su juventud en Japón fue atropellado por un trailer, pero no se sabe si llegó a pagar al conductor por las lesiones.

Con el tiempo fue el primer occidental en alcanzar el séptimo dan de aikido, le fue concedido el rango de maestro, y se montó un gimnasio con pesacas y colchonetas de esas en el suelo. Poco después lo dejó allí, en manos de algún alumno con mal humor y el culo pelao, para montar uno parecido en California.

Fue esto lo que le catapultó al cine, cuando un productor de Hollywood comenzó a ir a sus clases, y tras mucho lamerle el culete, consiguió que trabajase en su primera película como Nico, un policía de narcóticos, antiguo agente de la cía que se dedica a partir bocas a diestro y siniestro durante las dos películas (Por encima de la ley y Difícil de matar).



Pero sin duda, el papel de Steven Seagal con el que alcanzó el estrellato fue Kasey Ryback, el ex-seal degradado a cocinero que se dedica a cruspirse a los terroristas primero en un barco y después en un tren. A partir de ahí fue un no parar.

Steven Seagal rodó mogollón de películas, y ninguna de ellas es igual que la anterior. Desde Paranoia con Patatas retamos a nuestros lectores a que nos digan dos películas de Stevie que sean siquiera parecidas. No nos engañemos, las películas de Steven Seagal son todas tan parecidas que podríamos coger la primera media hora de Por encima de la ley, la segunda media hora de Difícil de matar y la tercera media hora de Glimmer Man o Buscando Justicia y nadie notaría la diferencia. Pero... ¿por eso deja de molar ver como agarra un brazo y lo retuerce hasta el infinito? Claro que no.

Y sus personajes: siempre complejos. Todos tienen un desarrollo interno y una caracterización asombrosa. Unos monólogos interiores, unas capacidades artísticas... propias todas ellas de un tipo leído y cultivado.



Curiosamente es de estos actores que se han beneficiado del nuevo auge de los videoclubs, ya que en los últimos tres años ha hecho como un gritón de filmes, todos únicos y singulares.

Sus cintas suelen seguir el siguiente esquema:

1. Un hombre amigo de sus amigos, bondadoso con los animales, padre amantísimo y con unas férreas convicciones morales vive en el campo sin preocupaciones más allá del qué comerá hoy.

2. Un grupo de terroristas o delincuentes de alguna etnia complicada cuando menos (puede que sean chinos, rusos, negracos del bronx, alemanes del este, alemanes del oeste, surfistas nazis, yakuzas, mafiosos) irrumpen en la vida de nuestro personaje, liderados por alguien que va con ellos (no reciben órdenes desde lejos).

3. En este momento de la cinta es cuand se revela el pasado del padre amantísimo, que acojona tronco acojona: ex seal, ex marine, ex mercenario, ex campeón de artes marciales, y más duro que un clavo en un ataúd.

4. El protagonista plantará cara al enemigo ayudado siempre por alguien perteneciente a un colectivo marginado por el cine de acción prototípico (léase una mujer, un asiático, un negro, un judío, un babuíno o un viejales de cualquiera de los colectivos anteriores).

5. El héroe y su colega irán eliminando a los malhechores uno a uno hasta que sólo quedase el jefe, al que matarían de la forma más desagradable posible, pudiendo consistir en su introducción en una trituradora de papel, el defenestramiento sobre unas verjas con pinchos, o la explosión de un reactor nuclear.

Durante el metraje deben cumplirse una serie de requisitos: las patadas en la boca, los puñetazos en la nariz, las roturas de brazos a nivel del codo y el esguince de muñeca debe prevalecer sobre las demás lesiones. La lucha con armas blancas y los juegos de reflejos son también recurrentes, como los alegatos en favor de los desfavorecisos, pudiendo tomar estos la forma de hispanos, indios o esquimales.

En cuanto a su vida fuera del cine, Steven Seagal es uno de esos tipos que nació en la época equivocada. A él le habría encantado nacer en el japón feudal, cuando un artista marcial acudía al dojo de otro con el fin de retarlo y llevarse el cartel de su escuela. Ahora no es sólo que no se estile, sino que un neón no lo quita ni su puta madre. Y es que a mediados de la década de los 90 se dedicó a retar a todos los maestros de artes marciales que pudo, de la forma más desagradable que le salía a un tipo tan expresivo como él. Se sabe que Gene LeBell, maestro de judo y coreógrafo de escenas de artes marciales aceptó uno de estos retos y terminó por extrangular a Seagal hasta que perdió el sentido. Por mamón.

Recientemente se destapó lo de su reto a Van Damme, del que se sabe que salió escaldado, pero del que ya hablamos en otra ocasión, cuando os trajimos aquél vídeo en que ambos vivían unidos por el dolor.

Si unimos esto al día en que le partió el brazo a su ex mujer, el día en que le pegó a un periodista, y la gran cantidad de especialistas que se quejaron alguna vez de que cuando no le salía lo que tenía coreografiado optaba por patearles las pelotas, la imagen romántica de lo duro que es Steven Seagal, a quien tuvieron que cortarle la coleta con una sierra de calar, va cayendo por su propio peso.

En cualquier caso si hay algún Steven Seagal que queremos recordar en un post como este es Will Sasso, que es un cómico que mola un cojón y que le interpreta para Mad Tv.



Venga, hasta mañana, freacs.

1 comentario:

Oren dijo...

Se os ha olvidado poner, el que yo creo que es el mejor video de este hombre:

http://es.youtube.com/watch?v=WEkfnrUI5Z8

Increible ble

JCVD tendría que haberle pateado el culo cual Nat Su Kao en la fiesta de Stallone...