jueves, 20 de noviembre de 2008

Pelis que molan: 1997, Rescate en Nueva York

En 1988 el índice de criminalidad en los Estados Unidos se ha visto incrementado en un 400%. Como medida de emergencia, el gobierno, tras valorar los costes que suponían el mantenimiento de cientos de prisiones de alta seguridad ideó un plan alternativo: convertir la isla de Manhattan en la única prisión del país, concentrando en ella a toda la población reclusa. Para ello se construyó un muro de hormigón de diez metros de alto en las costas exteriores de la isla. Todos los puentes fueron minados. El ejército de los Estados Unidos patrulla día y noche los exteriores del muro de contención. No hay guardias en el interior. Lo único que hay en la ciudad son reclusos, y el mundo que ellos mismos han creado. Las reglas son sencillas: una vez entras ya no puedes salir.

No jodáis, banda de desaprensivos e inadaptados sociales, que una peli que parte de esta premisa no tiene que molar por cojones. Hoy, en PcP, vamos a rendir homenaje a ese pedazo de clásico de los ochenta que es 1997: Rescate en Nueva York, de John Carpenter.



Partimos de un futuro apocalíptico, en el que se nos presenta Nueva York como una ciudad sin ley y en guerra absoluta, una idea que de por sí ya mola bastante. Pues empieza a molar más cuando un grupo de terroristas deciden estrellar el avión del presidente yanki, el Air Force One, contra uno de los edificios de la ciudad, dejando al Obama de turno perdido entre los escombros. Y todo esto en un momento clave para los yuesei, con el mundo sumido en una crisis de desconfianza global, una suerte de guerra fría elevada a la enésima potencia que, por otra parte, no resulta tan ajena a la realidad.

En ese preciso instante se gesta la operación de rescate (coño, como véis, la peli cumple lo que promete, no como "La naranja mecánica", que no tiene nada que ver con frutas cibernéticas). Para esta misión sólo existe un hombre suficientemente cualificado, un hombre que, casualidades del destino, debía entrar a cumplir condena ese mismo día: Plissken "El Serpiente".

"¿Tú eres Plissken "El Serpiente"?
¡Creía que estabas muerto!"


La película fue un viejo proyecto de universidad de John Carpenter, que cuando la ideó sólo pudo pensar en Clint Eastwood para el papel protagonista. El bueno de Clint dijo que no elegantemente, con lo que John acudió a Tomy Lee Jones... que también lo rechazó, aunque no de una forma tan elegante, porque lo de Tomy nunca fueron maneras, sino más bien alardes; con lo que finalmente acudió a Kurt Russell, el hombre que pone húmedas a las freuleins. Y fue un éxito. Los cinco millones de dólares invertidos en su producción dieron lugar a veinticinco en poco tiempo.

Dulce, dulce paradoja


Claro que fue un éxito. Russell se sacó de la manga el personaje más emblemático de su carrera, un ex combatiente, antiguo teniente del ejército de los Estados Unidos, condecorado con dos Corazones Púrpuras, y el hombre más joven condecorado personalmente por el Presidente por sus campañas en Leningrado y Siberia durante la Tercera Guerra Mundial contra la Unión Soviética. Un tipo deslenguado, canalla, con su parche en el ojo y su serpiente tatuada en el abdomen, un tipo al que sólo parece importarle una persona: el propio Plissken.

"Búsquese otro presidente..."


Con este panorama, y 24 horas para cumplir la misión, Snake se adentra en la ciudad a bordo de un planeador con el que aterriza en el World Trade Center. A partir de ahí es una película que hay que ver. Persecuciones en coches destartalados, peleas al más puro estilo de Mad Max armados con palos claveteados, pocas mujeres, una cápsula de desembarco de emergencia que fue copiada por el mismísimo Doctor Maligno cuando diseñó su lanzadera de escape, tiroteos, muertes sangrantes, conspiraciones, traición, un alcaide sacado directamente del western, y grabaciones comprometidas se dan cita en esta película que es tan buena que acojona, tronco, acojona.

Os vamos a cascar el trailer, porque no os vemos muy seguros:



Como podéis ver, es un toque apocalíptico no tan descabellado, al fin y al cabo, con lo del avión del presidente se equivocaron sólo por unos metros...

Otro detalle friki que hará las delicias del lector medio de PcP es el hecho de que se trata de una de las pelis preferidas de Hideo Kojima, padre del Metal Gear, que en una de sus ruedas de prensa se sacó la mano de los calzoncillos para reconocerlo públicamente, así como el hecho de que Snake estaba directamente basado en el prota de este filme. No en vano, como un guiño más, cuando Raiden se topa con Snake en el MGS2, éste usa como nombre falso el de Plissken.



Sí, a nosotros también nos ha venido un flashback que te cagas. Pues eso, que no cambiéis de canash, y que mañana mash...

1 comentario:

Denis dijo...

Que gran peli, y que gran actor. Siempre he pensado que Kur Rusell ha tenido mala suerte, en casi todos sus papeles me ha gustado pero siempre parece un segundon en esto de Hollywood, nunca entendí el por qué.
...Sera que no lleva su propia cocaina en las fiestas de la cienciologia de Tom Cruise?