lunes, 22 de diciembre de 2008

Cuento de Navidad - Volumen 2

EN CAPÍTULOS ANTERIORES

Nuestro amigo Federico no tuvo más remedio que salir de sus pensamientos al tiempo que el corazón le daba un vuelco dentro del pecho: algo había atravesado el ventanal de su salón y los cristales habían saltado hasta el pasillo. Sus padres lo iban a matar.

El aterrado friki se agachó con la espalda pegada a la pared, sin poder evitar recordar a su gran amigo Solid Snake, que tantas horas de diversión le había dado. Desde su situación podía ver el salón lleno de cristales. El aire nocturno invadía el corredor al tiempo que el reloj marcaba la madrugada.

Federico asomó la cabeza a la sala y lo vio: alguien ataviado con una funda de motorista se estaba incorporando en el centro la habitación. Por su físico... no podía ser...

- ¿Federico Scrooge? - gruñó la figura, que parecía estar olfateando el aire.

- ¿S... si?

El individuo se había incorporado completamente y se acercaba a nuestro protagonista. Exacto. Estatura media tirando a baja, peinado y patillas estrafalarias, unos cuarenta años, un traje de cuero negro con una "X" en uno de sus hombros...

- Joder - replicó Scrooge - ¿Y ahora qué? Ya me has jodido la puerta, ahora también el ventanal, ¿y yo qué se supone que debería hacer ahora?

- Mira chaval - contestó al tiempo que se sacudía los cristales - no sé de qué cojones me estás hablando, pero ya me estás ofreciendo algo de cenar.

Federico se hizo a un lado cortésmente para permitir la entrada del sonaja aquél a la cocina, al tiempo que cerraba la puerta del salón... menudo estropicio, "a ver si tenía algo para aquél sonaja", pensó. Por suerte o por desgracia pudo olvidarse del tema rápidamente, ya que para cuando se dio cuenta, el visitante ya había cogido el fiambre de la nevera y se había sentado en la mesa de la cocina.

- ¿Te importa que coma? - masculló el extraño mientras comenzaba a dar cuenta del morcón.

- No, tu mismo... esto... Lobezno, ¿no?

- No, Ultimate Lobezno - contestó mientras seguía dando buena cuenta de los embutidos.

- Ya... "Ultimate Lobezno"... muy bien... - Lobezno no parecía prestarle atención mientras comenzaba a abrir el paquete de la pechuga de pavo - Bien, y tu que vienes a contarme, ¿algún otro rollo moralista, como el de Byrne?

- Sí bueno, algo así, él te vendría con rollos de tu infancia pre freak, ¿no?

- Sí, pero no quiero hablar más del tema, ni de mis amigos ni de nada de eso.

- Pues qué casualidad, porque vamos a hablar de tus amigos - comentó Logan mientras engullía un par de lonchas de embutido.

- Joder... ¿pero es que no os cansais de...

- Mira chaval, cuando seas padre, comerás dos huevos, hasta entonces, te va a tocar escuchar el rollo que te voy a soltar... joder... acabo de atravesar la ventana de un quinto piso trepando desde el bajo... ¿y así lo valoras?

- Hombre, pues la verdad, podías haber subido por la puerta, como el anterior.

- Bueno, claro, pero ya conoces los Ultimates... - Lobezno hizo una pausa pare eructar y se encaró hacia Federico, que permanecía de pie en la puerta, al lado de la nevera. - Vengo a hablarte de tus compañeros del instituto.

- Pfff... menudos pijos de mierda, con sus novias, sus ciclos de efepé, sus zapatillas Vans y sus camisetas de Merc... Luís hasta tiene un Seat León Amarillo...

- Exacto, Scrooge, todos han hecho lo que se suponía que deberían hacer en la vida.

- ¿Salir a emborracharse, ir al gimnasio, gastarse los dineros en camisetas que ponen "TORO", y buscarse una chica que les acompañe a las convenciones de tuning?

- Exacto.

- Pues menuda mierda.

- ¿Acaso es mejor tu vida, rodeado de frikazos que hacen guapo a Johnny Ramone?

- Pues sí.

- ¿Nunca te has preguntado qué se siente al salir por la noche, al cogerse una melopea, al acostarse con una chica?

- Eh, un momento, yo salgo por la noche - contestó Federico - voy al cine...

- ¿Tú solo?

- Touché

- Imagínate por un momento que cada mañana te levantases, y digo levantases porque hace años que la mayoría de tus colegas no concilian el sueño debido a sus cócteles de barbitúricos, mientras tu minicadena ruge con lo último de Alex Gaudino...

- Qué buenas están las tías de ese vídeo... ¿o es sólo una repetida?

- Eh, son varias, como te decía...

- Conoces a Jamie Madrox, ¿el hombre múltiple?

- ¿Universo Ultimate?

- Uh...

- Como te decía, estábamos poniéndonos en el supuesto de que te levantases al son de una música bakaleta total, acto seguido insultases a tu madre por no comprarte tu capricho de la semana, comprobases que el total de piercings fuese el mismo que el de la noche anterior, pusieses musculitos delante del espejo y salieses a la calle en camiseta sin mangas rumbo a tu coche.

- ¿Sin comprobar antes si me han sobrepujado en EBay, ni mi twitter, ni mi emule, ni los comments de mi blog, ni los de mi cuenta de Youtube, ni mi perfil de menéame, ni mi facebook, ni el badoo de la quinceañera por la que me hago pasar? Eso nunca tío, hay cosas que no se pueden dejar de hacer.

- Veo que vas captándolo, pero en eso consiste, así son las mañanas de tus antiguos amigos. - lo que antes era un bolsa con fiambre ahora era un montón de plástico - Ponme un chupito de algo, anda.

Federico abrió la alacena y le sirvió un vaso de licor de hierbas a su invitado.

- ¿Quieres un habano, ya de paso?

- No fumo.

- Ah...

- Como te iba diciendo, Scrooge, imagínate que en vez de pasar tu mañana entre librerías, la pasases dentro de un Golf tuneado entre atascos de tu ciudad, con la música a todo volumen, con una gorra de cuarenta euros, y mirando mal a los demás conductores... es bueno este licor...

- Bueno, un momento, no todos mis antiguos amigos son unos bakaletos, ni unos canis adictos a Camarón... yo no tendría por qué ser así...

- No, es verdad, el resto estudiaron en ICADE, visten Dokers y Pololos de Ralf Louren y odian a quienes compran en Zara, además, tienen nombres como Borja o Catalina...

- Basta ya, ¿qué quieres decirme con toda esta mierda?

- Quiero decirte lo que tú ya sabes, que son despojos humanos, pero que al final, en nochebuena, se han ido con sus familias, algunos para ver si caía algo de dinero, y otros porque son unos amadrados, pero ninguno se ha quedado sólo en casa para ver El Caballero Oscuro, que por otra parte es una fantasmada.

- ¿Y los Ultimates no?

- Touché.

- ¿Entonces qué enseñanza moralista saco de toda esta mierda, además de que me he quedado sin ventana y me has saqueado la nevera?

- Pues está claro, que has decidido dedicar tu vida a algo que la convierte en una vida más difícil que la de los demás. Ninguno de esos subseres que terminaron contigo el instituto tendrá nunca ningún problema para encontrar trabajo, ni para sacarse el carnet de conducir, incluso puede que hasta liguen de vez en cuando. Sin embargo tú, has dedicado estás dedicando tu vida a vivir las aventuras de otros que ni siquiera existen, y nadie te lo va a reconocer nunca, a no ser que te forres, como hizo Steve Jobs.

- Joder, después de todas estas mierdas que me venís contando voy a tener que pagarme un psicoterapeuta... y los lectores de PcP también ;) - contestó Federico visíblemente apesadumbrado y mirando a su cámara.

- No te preocupes, chico - dijo Lobezno incorporándose - es la vida que has elegido, y te toca vivirla, pero es Navidad, deberías de haber cumplido en vez de quedarte a ver esa basura. - continuó - ¿te importa que baje por las escaleras?

- Lo que sea con tal de que no te cargues nada más. - contestó Federico mientras le abría la puerta - ¿no sabrás si va a venir nadie más a darme el coñazo?

- Ni idea, tío, bueno venga, encantado a ver si...

- Oye, ¿te dolió mucho cuando Hulk te partió por la mitad?

- Me cago en todo ya, que Hulk ni qué Hulk. Uno: no era "Hulk", era el "Ultimate Hulk", que era mucho más fuerte que Hulk. Dos: ¿te pregunto yo si te dolió a tí cuando te rompiste los dientes por mirar para los carteles del Telepizza?

- Vale vale... bueno pues gracias por la visita, tío.

- Ni gracias ni hostias, lo importante es que te enteres de que por muy gilipollas que sea el resto de la gente, hay días que no son para quedarse en casa viendo deuvedés.

- Captado - dijo Scrooge mientras Lobezno se alejaba por el pasillo del edificio. Acto seguido cerró la puerta y volvió a colocar el paragüero en su lugar. Quizás fuese el momento de llamar a sus padres para comentarles que un boeing 747 se había estrellado contra la ventana de su salón y se había comido lo que había en la nevera.

Federico se dirigió al teléfono y comenzó a marcar el móvil de su padre, cuando de pronto, escuchó una explosión sorda (ni puta idea de como suena eso, oiga) en la habitación más alejada de su casa, dentro de la que una luz más intensa que la de la propia estancia parecía encenderse y apagarse compulsivamente hasta que terminó por apagarse y la puerta comenzó a abrirse desde su interior.

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