martes, 23 de diciembre de 2008

Cuento de Navidad - Volumen 3

EN CAPÍTULOS ANTERIORES

Federico se dirigió al teléfono y comenzó a marcar el móvil de su padre, cuando de pronto, escuchó una explosión sorda (ni puta idea de como suena eso, oiga) en la habitación más alejada de su casa, dentro de la que una luz más intensa que la de la propia estancia parecía encenderse y apagarse compulsivamente hasta que terminó por apagarse y la puerta comenzó a abrirse desde su interior.

- ¡Mierda, hostia, puta, cona, pirola! - exclamó el friki mientras avanzaba hacia la habitación - ¿Quién cojones se supone que viene ahora? ¿El de los Bebés-X?

La puerta se abrió definitivamente y una figura muy similar a las de los dos visitantes anteriores.

- ¿A ver, y tú qué quieres? - le increpó Federico - ¿Qué me vas a joder tú, ahora que no me queda ni licor ni comida... ni puerta ni ventana...?

- ¿No tendrás una mano de sobra, chico?

La figura era ahora totalmente visible: se trataba del mismo visitante, con un peinado si cabía más voluminoso que el de sus dos clones, y que vestía un uniforme de color azul cruzado por rayas rojas. Su brazo izquierdo remataba en un cierre metálico a la altura del antebrazo. El extraño se detuvo a un metro de Scrooge.

- Mierda... - dijo Federico.

- ¿A quién esperabas, al de los "Días del Futuro Pasado"?

- No te ofendas, tío, pero sí que me habría hecho más ilusión... - Federico movía las manos de forma que sus dedos índices se tocaban.

- No te preocupes, estoy acostubrado a...

- O Bruce Campbell...

- ¿Cómo?

- Ya sabes, Bruce Campbell. - Scrooge estaba ahora molesto, ¿cómo podía aquél piojoso no conocer a Bruce?

- ¿Quién es Bruce Campbell?

- Por qué tendría que comprar esa miniserie...

- Oye ya basta. Puede que nunca haya sido muy popular, pero sigo teniendo mi adamantium, y tú lo máximo que tienes son varios kilos de acné. - dijo el tercer Logan mientras le apuntaba con su muñón ante la atónita mirada de nuestro frikazo amigo.

- Sin faltar eh. A todo esto, ¿no se supone que era indestructible?

- Mmm... creo que en el universo Marvel sólo hay dos metales indestructibles. Uno era Silver Surfer y el otro el del Mjolnir de Thor...

- Me aburres, Lobezno.

- Arma X, joder, Arma X, no he sido Lobezno en mi puta vida... - Arma X estaba molesto llegado este punto. - He partido por la mitad al último que me llamó aburrido...

- Bueno venga va, lo siento - contestó Scrooge fijando la vista en el suelo del pasillo - ¿y tú a qué vienes?

- ¿No tendrás cincuenta euros?

- Ah no, eso sí que no, ya me robásteis en 1995, pero ahora no voy a volver a picar...

- ¿Y cuarenta?

- Es que es acojonante, tú y los demás mataos de la Era del Apocalipsis no sois más que un invento para quitarnos el dinero a los fikis de pro.

- Si tienes algo de comer, pues también lo aceptaría... - ahora el que parecía avergonzado era Arma X.

- No. No tengo nada de comer, y ahora, si no tienes ninguna enseñanza moralista, ya puedes ir largándote - sentenció Federico al tiempo que apartaba el paragüero y le abría la puerta al visitante, invitándole a salir.

Arma X se acercó con paso dubitativo y apesadumbrado hacia la entrada. Tras cruzar el umbral de la puerta alzó su mirada hacia Federico.

- Yo he visto cosas que vosotros no cr...

- Adiós, Arma X.

El mutante bajó la cabeza y enfiló las escaleras del edificio. Federico cerró la puerta tras de sí y se dirigió a su habitación para tumbarse en la cama, pensando en lo sucedido esa noche. El Lobezno de Byrne le había enseñado que había una vida antes de convertirse en friki, una vida entrañable y con un mayor contacto con la sociedad, pero en definitiva, tal y como le había mostrado el Ultimate Lobezno, no dejaba de ser una vida que le depararía un futuro de cani, metrosexual o pijazo. Sin embargo, fuera como fuese esa vida, la navidad parecía conseguir que las personas, por diferentes que fuesen, firmasen una breve tregua para celebrar una festividad que ya ni recordaba qué significaba. Absorto estaba Federico en estos pensamientos tumbado en su cama, cuando se dio cuenta de que el último de sus visitantes le había robado el reloj.

-----------


Federico Scrooge de Peláez se despertó de golpe. Miró su despertador con forma de Cthulhu para comprobar que eran las seis de la tarde. Sus padres discutían sobre qué debían ponerse para ir a casa de sus familiares a pasar la nochebuena. Federico decidió recogió la reedición de X-Men: La era de Apocalipsis que estaba leyendo antes de quedarse traspuesto y la despositó en la estantería, al lado de los demás cómics "pendientes", al lado del Ultimate Lobezno Vs. Hulk.

-FIN-

2 comentarios:

kao dijo...

Un 10. Pulso perfecto de princpio a fin. Un auténtico cuento de navidad digno de película ochentera de nuestra época. Genial.

Da gusto rodearse de frikis que saben reirse de ellos mismos. No soporto los frikis como Federico. Vale, todos nos hemos quedado en casa más de una vez, leyendo, frikeando, jugando y tal. Pero mola muuucho más ser friki en compañía que solo.
Prefiero reirme del resto de los mortales bebiendo cerveza con compañia friki, que solito en casa.

Por cierto, para cerrar el relato te faltó un mensaje de Logan deseando Feliz Navidad al lector! :P

El Staff dijo...

Eso estaba en el guión, amigo kao, pero te nos has adelantado...