domingo, 18 de enero de 2009

Despertar sexual nipón... ¡domo arigato míster Roboto!

Los chicos de PcP se han vuelto a poner el mono de trabajo para realizar uno de sus documentales de campo (de campo virtual, porque no es que salgamos demasiado de casa) del que pretendemos extraer una serie de conclusiones chanantes, siendo la principal de ellas que asia, y en concreto Japón, es una auténtica fábrica de frikis salidorros.

No nos entendáis mal, no queremos decir que todos aquellos a los que les guste lo japonés sean unos frikazos carentes de habilidades sociales que babean detrás de preadolescentes, aunque lo sean... No. Nos referimos a que la imagen que los japos exportan de sí mismos es la de unos nerds redomados y unos pajilleros. Eso, amigos lectores, es lo que vamos a demostrar.

De entrada no debería ser una labor demasiado complicada. Daros cuenta de que hablamos de un país en el que hay una palabra para decir "manga guarro" y otro para decir "manga guarro pero de menor calidad/amateur", con lo que ya parece quedar todo dicho.

Esta cuestión del doujinshi podría parecer baladí, pero no lo es. Al final, quienes leen los mangas son los niños. No pretendáis decir que no. Otra cosa es que también los lean los adultos, pero seamos serios, ¿quién lee cómics cuando es mayor si no los ha leído de niño? Exacto, sólo los gafapastas, pero éste es un "movimiento" (nosotros preferimos calificarlo de "espasmo") puramente europeo que aún no ha penetrado las vírgenes praderas japonesas. Imagináos cómo seríais ahora mismo si cuando comprasteis vuestro primer cómic os hubiéseis topado con esto:



Exacto. Pues esto que estáis viendo pasa en Japón. Todos los días y con desgarradoras consecuencias... La más básica es tan natural como el girar de una manivela: como todos los niños, comienzan por los dibujos animados, pero el segundo paso, aquél en el que pasan a están observar las series y películas de imagen real llega mucho antes de lo que tardó en llegar el primero.



Pronto se arrancarán a experimentar con el mundo que les rodea probando todo aquello que un niño japonés salido como un mono pudiera idear en ese hábitat... sin diferenciar cañerías de desague y tomas de tierra...

Aiiii... tan a gustito, tan a gustito...


Desde luego lo que no ayuda es la propia sociedad, en concreto su propio entorno familiar, que es donde el peque japonés tiene carta blanca. Daros cuenta de que, en un país que vive hoy en día su momento de destape sexual, las casas de sus progenitores no están exentas de vicio. Por otra parte, la cultura juguetil japonesa está más desarrollada que la de cualquier otro rincón del mundo. A este factor ayudan las pelis porno, cuya censura a la hora de mostrar zonas explícitas hace que jugar con consoladores gigantes con textura de papel de lija, monsturosidades dentadas, máquinas con brocas y mecanismos rotores, y muñecas de todo tipo sea algo socialmente aceptado... y todos sabemos que los infantes, a esas edades, son como esponjas que absorven toda la información que les rodea.



Como esponjas que son, comienzan a vivir lo que han visto en esas series y películas, y tal y como se agolpaban en el suelo de sus librerías en forma de sensaciones en dos dimensiones... pronto entienden que el mundo real tiene tres...

¡Ondiá!


Lo que podría parecer del todo pernicioso (bueno, lo es, vale) sirve para que el menor comience a desarrollar un ingenio que, cuando crezca, contribuirá a que su nación sea una superpotencia tecnológica.

"Agh... domo arigato mister Roboto..."


Al final, ¿a qué lleva todo esto? Pues lleva a que los niños hagan cosas como esta...

"¡Cá cá cá!"


Y a que se publiciten, dotándolas de aquéllo que puede destrozar la moral de una sociedad (y más de una sociedad de personas pequeñitas, como la japonesa): la normalización de lo bizarro.



Pese a que lo que hemos ido detallando ha dejado profusamente (cómo nos gusta esta palabra y qué poco podemos decirla...) probado el origen y posterior extensión incondicional del salidorrismo nipón, no queremos abandonar nuestro estudio sin aportar una última prueba. Tal y como dijo Eurípides allá por el 420 antes de Cristo, "las series de televisión son el más fehaciente espejo de la sociedad"... Y si nos vamos a las series... ¿con qué nos encontramos? Pues con que los personajes japoneses son todos unos frikis y van más salidos que el pico de una plancha.

Sava a la porrista


Ese hombre va a terminar con mi cibervida social


¿Y sabéis que es lo peor de estos personajes? Que molan, porque son unos frikis y unos salidorros...

El círculo se cierra. Ahora controlan la vertical y la horizontal. El daño ya está hecho. Es inevitable. Están entre nosotros... No camibéis de canash... mañana... ma ma mash...

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