martes, 20 de enero de 2009

Pelis que molan: Hellboy II, El Ejército Dorado

Hola, ufano lector que acudes a Paranoia con Patatas para comprobar si te damos algunos consejos de gran utilidad, como cómo recurrir multas de tráfico, o cómo comprobar si un huevo de los que tenéis en la nevera (de los de las gallinas, casi olvidamos la clase de seres que nos leen) es apto o no para el consumo. Pues ni cortos ni perezosos, en PcP vamos a hablaros hoy de otro de esos temas que son la repolla de útiles: Hellboy y el Ejército Dorado. ¿Mola, o no mola, eh, pájaros?



Se trata de la segunda parte de la adaptación del personaje de Mike Mingola por parte de Guillermo "Soy un friki redomado" del Toro. El Hellboy de Mike Mingola es un ser invulnerable, de color rojo y con un par de amagos de cuernos, que trabaja para la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal, y que acostumbra a ser enviado en solitario a luchar contra monstruos giganes con el noble fin de salvar el mundo. Por lo general estas luchas comienzan con una fuerte embestida por parte de la némesis de Hellboy, y terminan con un puñetazo de su mano derecha. Guillermo del Toro ha sabido captar perfectamente la esencia de tan complejo personaje, haciendo un par de pelis realmente curradas y fantásticas, de las cuales la que más mola es la segunda.

¿Por qué mola Hellboy II, El Ejército Dorado?

LOS BUENOS

Tenemos por un lado a Ron Perlman: más feo, más grande y más rojo que nunca. Lo de más grande y más rojo no fue difícil, con un poco de ordenador y maquillaje corporal bastó para volver a hacer aparecer a Anung Un Rama. Sin embargo, para lo de hacerlo más feo se dice que tuvieron que recurrir a especialistas, que a su vez pidieron refuerzos (no nos olvidemos de que cuando Ron era niño, su madre tenía que atarle un filete al cuello para que el perro quisiese jugar con él).



Los amigotes de Hellboy vuelven a ser su novia Liz y su colega Abe Sapien, un personaje este último que acostumbra a ser adorado incondicionalmente por todo friki que se planta delante de las páginas de Mike Mingola, ¿será su falta de aptitudes sociales? ¿su carencia de conversación? ¿sus bizarras inclinaciones sexuales? Como diría el Gran Wyoming: eso... nunca lo sabremos.

LOS MALOS

Por el otro lado tenemos a Nuada, príncipe de los elfos (que molan, porque son calcaditos a los Elfos Oscuros del Guarjamer), quien decide romper una tregua milenaria existente entre los humanos y su reino de seres fantásticos, ocultos a plena luz. Para ello tratará de hacerse con todas las piezas de un objeto que alberga un poder inimaginable: el de comandar al Ejército Dorado, una armada de criaturas mecánicas e indestructibles construídas por los goblins en tiempos inmemoriales y que otrora ayudaron a los elfos a imponerse a los humanos.



LOS NEUTRALES

Igual que en el universo de Futurama, en las cintas de Guillermo del Toro se estila bastante lo de los personajes neutrales, aquéllos a los que Zapp Brannigan odiaba simplemente por su insoportable neutralidad.

En este caso se nos muestran muchos seres bizarros, pertenecientes al mundo de las hadas: elfos, goblins, trolls, orcos, pequeñas hadas de los dientes, vamos, igual que en una partida de The Changeling, pero con reglas guays.

Y por otra parte se nos presentan monstruos similares a los que aterraron a Ofelia en El Laberinto del Fauno, con formas bizarras, nacidas directamente de los delirios frikis del director. Un ejemplo claro es la Muerte, un paisano sin ojos en su rostro (algo recurrente en las pelis de este tipo) que tiene las alas llenas de ellos.



Y a partir de ahí, todo el mogollón: elementales, demonios, hadas de los dientes, rodillos picadores de carne, un "Big Baby", luchas con espada, elfos oscuros del guarhammer, borracheras en el trabajo, jefes plastas, profecías sobre el fin del mundo, dudas existenciales, embarazos no deseados, el cameo de rigor de Santiago Segura, y un ejército de miles de máquinas asesinas e imparables se dan cita en estos 120 minutacos que se te pasarán cagando virutas y que desearás que vuelvan.

Nosotros, por nuestra parte, volvemos mañana, que hoy ya os hemos dado bocata...

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