jueves, 26 de marzo de 2009

CCC: El mundo se acaba... ¡porque yo lo digo!

Aún no estamos en verano, pero el calor ya nos ha alcanzado, y con el calor viene siempre de la mano el mayor enemigo del friki obeso: los sudores, todo un hándicap en las relaciones sociales. Gracias a Dios algún estudioso ha inventado algo tan cojonudo como el desodorante... ¿o quizás no debería darle las gracias a Dios, porque el desodorante será lo que nos condene?

Hoy ponemos fin a nuestro ciclo sobre cine catastrófico, y lo hacemos analizando dos títulos que nos trasladan a sendas situaciones en las que la especie humana es llevada al borde del abismo. ¿Por qué? ¿Qué fenómeno natural o extraplanetario justifica esta situación en estos casos? Pues ninguno, salvo que los guionistas querían hacer una peli en la que el fin del mundo estuviese a mano, y así lo hicieron, porque ellos lo valen, no como tú, niño menosmola.

El Núcleo (2003)



El núcleo no pasará a la historia, pero si lo hiciese, lo haría por ser una de esas pelis de ciencia ficción que tienen mucho más de ficción que de ciencia.

Por algún extraño motivo que Jon Amiel nunca será capaz de justificar salvo si habla de magia, el núcleo de la Tierra y alguien debe ponerlo en marcha de nuevo.

Exacto. Ese es otro de esos casos en que los americanos se ven obligados a solucionar un problema. Como en vez de ser una plaga de cucarachas es el núcleo terrestre, no bastará con la entrada de dos dotaciones de SWATs, así que queda la otra alternativa: la de la bomba. Cojonudo. A todos nos gustan las bombas. Vamos a poner a andar el núcleo del planeta de nuevo, y vamos a hacerlo con una bomba nuclear. Os ahorraremos explicaciones físicas sobre energías cinéticas y todo eso, pero que os quede claro que no tiene ni pies ni cabeza.

Bueno, ahí está el planteamiento. ¿Y cómo llegamos al núcleo? ¿Llamamos a Bruce Willis y que haga un agujero hasta el centro de la Tierra? Lo intentaron, pero Bruce estaba ocupado ese año en ponerle la voz al perro de los Rugrats, así que tuvieron que optar por el plan B: inventarse un material absolutamente indestructible: el unobtainium, construir un vehículo plagiando el diseño de Kang el de las Tortugas Ninja y utilizando dicho material, y meter a un grupo de sonajas dentro para llegar al núcleo y reactivar la rotación terrestre.

Huelga decir que la película está adornada con tantas chorradas como las que os podáis imaginar con cuatro copas de más y que es la gran prueba de que si a los finales de los noventa estas cosas salían mal, al principio del tercer milenio la cosa no iba a cambiar.



El Día de Mañana (2004)



El día de mañana, una de las cintas más inverosímiles que vimos en PcP desde la de Flash Gordon de 1980. ¿Cómo se le puede ocurrir algo como esto a alguien?

Vereis, el bueno de Ronald Emmerich pegó un taquillazo espectacular con Independence Day. Sus explosiones, su patriotismo, sus monumentos explotando, sus auténticos héroes americanos, le valieron un pase vip para gran cantidad de saraos y fiestecillas en antros snobs y elitistas (igualitos que el que se montaba Moe, que tenía un conejo colgando del techo y en el que ver el fútbol era algo muy irónico). ¿Y qué sucede en lugares como ese? Pues que están llenos de esa clase de gente con la que Harry Callahan jugaría al tiro al blanco. Ecologistas, escéntricos y progres fueron devorando el celebro de Emmerich cual sanguijuelas mentales hasta que vio la realidad: el cambio climático nos iba a matar a todos.

Un trozo de la Antártida del tamaño de Rhode Island (como vamos muy mal en Geografía no sabemos si eso es como Australia o como Perejil, por eso nunca entendimos muy bien la peli...) y el equilibrio del mundo se va al carajo. Granizo del tamaño de melones, tsunamis, huracanes y nevadas asolan el planeta. ¿Por qué? Pues porque el señor Emmerich lo dice, y punto, y no sólo lo dice, sino que trata de maquillarlo con incongruencias para que salgas del cine diciendo "este tío tuvo que leer mogollón para saber tanto". En definitiva: una mierda de película, una mierda de explicación y un auténtico horror de argumento en el que ya vamos a pasar de entrar porque estamos a jueves y queremos que se acabe la semana.

Si quisiésemos oir algo sobre el calentamiento global acudiríamos a Al Gore.



Terminamos nuestro ciclo de cine catastrófico recordándoos algo que creemos que se os puede haber olvidado a día de hoy:



Esto es una tía buena.

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