lunes, 23 de marzo de 2009

CCC: Venimos en son de paz

Como estáis, amigos soplagaitas, estamos aquí de nuevo en PcP para hablar de uno de esos fenómenos naturales que nos ocupan estos días, uno de esos que son tan brutos que se cargan a la gente y hacen que el pánico cunda. Unos de esos que dan para pelis con mogollón de efectos especiales, heroicidades a cascoporro y cortes del suministro eléctrico. Sólo que hoy, el fenómeno natural no es del todo natural. Hoy vamos a referirnos a esas películas de catástrofes que tienen la tierra como escenario... ¡de una batalla por la vida! Vamos a hablar de esas pelis de destrozos en las que las fuerzas de la naturaleza no intervienen. Vamos a hablar de las pelis sobre ataques extraterrestres.

Desde que en 1938, Orson Welles le gastase a un país entero la inocentada padre de leer en la radio La guerra de los mundos, con sus meteoritos, sus alienígenas, y sus rayos de calor y gases venenosos que derrotaban al ejérctito americano, dejando claro que la invasión era un hecho, la raza humana teme a los alienígenas. ¿Qué pasó con La Guerra de los Mundos? Pues que la dieron como un informativo, y la gente se cagó, porque seamos serios, nadie escucha los dos primeros minutos de ningún programa de radio, y ahí era donde te lo explicaban. Lo explicaron una segunda vez, quince minutos después de que la alarma general cundiese en América. Las comisarías y los bomberos tenían las centralitas colapsadas por histéricos que no sabían donde meterse para huir de los marcianos.

A finales de los noventa se rodaron algunas películas con esta trama como centro: los extraterrestres han venido a La Tierra para matarnos a todos. ¿Por qué? Pues ni puta idea, oiga, pero es lo que hay, así que toca comerse dos huevos y luchar contra el enemigo, porque no, no vienen en son de paz. Estas películas fueron, claramente, dos, ambas del mismo año. No es que no hubiese más pelis de extraterrestres en los noventa, ni de extraterrestres que quisiesen conquistar el mundo, sino que vamos a hablar de las que desencadenaron auténticas catástrofes, de las que podremos encuadrar en nuestro Ciclo de Cine Catastrófico.

Independence Day (1996)



Ronald Emmerich, el joven que soñaba con ser Steven Spielberg, nos trajo en 1996 una peli que fue un auténtico taquillazo. Independence Day, con Jeff Goldblum (un nombre que siempre consideraremos pringoso) y, sobre todo, Will Smith, arrasó en la taquilla con su visión apocalíptica (con un indispensable happy end) de un ataque extraterrestre.

Un nerd descubre que los satélites del mundo se están siendo intervenidos por una señal, una señal de origen... ¡extraterrestre! Y esta intervención responde a la intención por parte de los alienígenas de situarse en una serie de puntos estratégicos del planeta para lanzar un ataque coordinado contra ellos. ¿Cómo eligen los extraterrestres esos puntos? Pues parece que robaron el cien por cien de las postales de la Tierra, y los sitios que más se repetían, pues se dedicaron a ponerse encima de ellos y lanzárles un láser.

Pues esto es que nuestro nerd va a visitar al presidente de los yuesei y le pone sobre aviso, con lo que él, muy juiciosamente, decide cogerse el avión y escaparse al quinto nabo al tiempo que avisaba a las ciudades de que debían evacuar. Por otra parte, un escuadrón de cazas del ejército americano, al estilo Top Gun pero sin mariconadas, se enfrentan a una serie de mini naves extraterrestres más duras que un bocata de hormigón. Will Smith termina por derribar una de ellas y capturar al pulpete que viaja en su interior. Todo cojonudo, vamos, si os recordamos que después quedaban todos en el área 51 para mandar una nave alienígena hasta la nave nodriza y colocar una bomba nuclear dentro ya estáis que lo petáis. Pues ese es el plan, y como no, funciona.

Está claro que al bueno de Emmerich se la sopla cualquier consideración científica, ya lo veréis ya, cuando hablemos de El día de mañana, la peli que rodó para hacernos creer que le importa el cambio climático. En este caso tenemos una nave interplanetaria aparcadita cerca de la Tierra, una nave del tamaño de la cuarta parte de la luna, lo suficientemente grande para desestabilizar las mareas del planeta y mandar todo a tomar por culo sin recurrir a láseres ni a hostias.



Mars Attacks (1996)



Pero es que un par de meses después de ver todas las explosiones de monumentos, acompañadas de nubes de humo que engullían el tráfico de mogollón de ciudades, los marcianos volvieron a atacar nuestro planeta, esta vez, rescatados desde un mítico álbum de cromos yanki de los sesenta.

Millones de platillos volanes provinientes de Marte se acercan a nuestro planeta, al parecer, con buenas intenciones. Sin embargo, estas presuntas buenas intenciones no son otra cosa que un error en la traducción por parte de los científicos. Poco después de tomar tierra, los extraterrestres atacan indiscriminadamente la raza humana, dejándola al borde de la extinción. En esta cinta los marcianos dejan claro que nuestra teoría sobre las postalitas no era errónea, llegando a hacerse fotos junto a los monumentos.

El reparto contaba con suficientes pesos pesados como para arruinar a la más optimista de las productoras. Pierce Brosnan, Michael J. Fox, Sarah Jessica Parker, Glen Close, Natalie Portman, Danny de Vitto y, sobre todo, Jack Nicholson, que cuando recibió la llamada de Tim Burton dijo que sí, que sí, que él interpretaba, que cojonudo, y que si podía hacer él todos los personajes. Finalmente se conformó con interpretar al presidente de los yuesei y a un magnate del petróleo tejano. Todos pringan, por supuesto.

El verdadero héroe, el que salva el mundo, no es otro que el gran Tom Jones, cuya voz, unida a la melodía de "Indian Love Call", que emiten sonidos capaces de hacer explotar los celebros de los alienígenas.




Arrancamos el post recordando La guerra de los mundos. Hubo dos adaptaciones que recordar, hasta la fecha. La de 1953 y la de 2005, de la mano de Spielberg (el hombre que debía enseñarle a Ronald Emmerich lo que vale un peine, sin dejar de lado el final feliz) y Tom Cruise.



Esta peli viene, como las otras dos, llena de muertos y de explosiones ultragigantes, y va de que Tom Cruise es un estribador del muelle (pfff... sí, Tom Cruise, se rumorea que su siguiente filme será sobre un obrero de la construcción, y la siguiente sobre un minero) que debe salvar a su familia del ataque de los alienígenas.

En cualquier caso, este cine ya no se estila tanto a día de hoy, pero mañana recordaremos otras producciones. Exacto, caballeros, el fin del mundo está a la vuelta de la esquina, ¡y nosotros con los garbanzos a cocer! Hasta mañana frikis.

2 comentarios:

Out Of Time Man dijo...

Sí, sí... ¡los COJONES vienen en son de paz!

Denis dijo...

Pues que vengan, aqui tenemos las mejores armas para macharcar ETs.

¿Se ponen chulos con sus tecnología? Vale! les jakeamos sus peces y les instalamos Windows Vista Ultimate Edition [que es lo que hacen en Indepence Day]. A ver si os pensais que la cara de espanto que pone el ET pulpo en el hangar de la Nave es por la Nuke que le han metido bajo la silla. Y una mierda!! Es por la Pantalla Azul de Windows que le ha salido nada más empezar sesión despues de que el nerd le haga la instalación de la versión Beta.

Por otro lado, si no nos tocan los cojones con su cuerpo superior, pues nada, nada, les metemos a BUSTAMANTE, CHENOA, JULITO IGLESIAS JR y todas las TUNAS de España para que les ataquen con sus mierdas canciones y ritmos saladetes, que harán que se retiren espantados a su puto planeta. Como pasa en Mars Atack

...y si todo esto falla, pues nada, una buena gripe de espanto, de esas que arrasan pueblos enteros [como hicieron los EEUU al dar mantas contaminadas a los Apaches para pasar un invierno majo].

En cualquier caso, este puto planeta es una poza que ya quisieran en APOKOLIPS, asi que no se qué cojones hacen viniendo pa aca