domingo, 22 de marzo de 2009

CCC: El volcán, la tierra se cabrea

Como va, tontunos, jodidos porque es domingo y ayer por la noche os volvieron a dar plantón eh... ay... el día que os enteréis de donde quedan realmente vuestros "amigos" no os la volverán a jugar.

Nosotros quedamos aquí, en PcP, donde nos vemos inmersos en un ciclo de cine catastrófico, aquél que todo el mundo quería ver hace diez años y que ahora no se estila una mierda, porque no suele haber segundas partes, ni remakes, ni se pueden basar en un cómic. Hoy vamos a recordar las películas relacionadas con ese fenómeno que fascina a los frikis desde que tienen uso de razón: los volcanes.

Desde el que construye Steve Urkel para su experimento de ciencias hasta el que deben escalar Frodo y Sam para destruir el Anillo, los volcanes os la han puesto a todos más tiesa que el mástil de un velero. Joder, la mera imagen de la lava, ese líquido que no hace prisioneros, fluyendo ladera abajo para acabar con las pedanías de los aterrorizados labradores es algo que no podréis olvidar desde la primera vez que os lo imaginásteis. ¡Si es que visualmente sería lo más!

Pues hubo más gente que pensó lo mismo y decidió mostrarlo en pantalla. En concreto fueron dos películas del mismo año las que trataron este tema con mayor gloria.

Un pueblo llamado Dante's Peak (1997)



Pierce Brosnan, uno de los tronchamozas que ponen malas a las lectoras de este blog, es un vulcanólogo (no, no estudia a los vulcanianos, cachofriki, joder, que no se te puede sacar de casa) que perdió a su mujer en una erupción en Colombia, y que es contratado para estudiar la actividad sísmica en un pueblecito cercano a Washington, llamado Dante's Peak (el nombre no nos dice nada porque somos unos putos lijnorantes), el segundo poblacho más acogedor de América según algunas encuestas.

Como ya hemos dicho, Pierce ya había perdido a su señora por estar cerca de un volcán, con lo que podemos decir que si pusiese un circo le crecerían los enanos, ya que en este pueblo, mira tu por donde, también hay un volcán, y mira tú por donde, parece estar cabreado.

A partir de ahí tenemos terremotos, que se cargan la mayor parte de las estructuras del pueblo; lagos de ácido sulfúrico, dignos del mayor de los supervillanos; desprendimientos de rocas que acaban con las infraestructuras de evacuación; una nube piroclásmica, que es como la Nada de La historia interminable, sólo que esta se va comiendo edificios de hormigón; la propia lava del volcán; dramas familiares, y heroicidades varias.

La peli la vendieron como un espectáculo visual que se correspondía realmente con todos los fenómenos que venían de la mano de una erupción volcánica, pero como os podéis imaginar, muchos no tienen puto sentido. Como frikis que sois estáis acostumbrados a usar enciclopedias y diccionarios, aunque con esto de internet estáis a punto de olvidar lo que es un libro. El usar estos extraños artilugios de información os permite saber que la lava no discurre como el pis, sino que va despacito (que en el fondo pone mucho más nervioso), la ceniza no tiene ese aspecto, y los indicadores de que un volcán va a entrar en erupción no son los descritos, pero son errores menores comparados con lo que nos encontramos estos años.



Volcano (1997)



¡Hu ha! En esta ocasión, como los yankis ya sé sabían todos la historia del volcán explotando ahí en la montaña, y los paisanos corriendo, y las vaquicas todas encabronadas de aquí para allá con los perretes y las ovejicas, pues dijeron: "hostia tú, ¿no sería realmente la polla que el volcán estuviese en una ciudad, y nos dejamos de land rovers y de sheriffs de pueblo? eh, ¿no sería lo más grande que jamás se ha hecho?"

Alguien debió contestar que sí, porque Volcano salió finalmente a la luz. En esta ocasión el volcán estaba debajo de Los Angeles, California, con lo que daba mucho más juego. Además, en vez de planos de viejas de luto podían intercalar las mameyas de la playa, que no nos olvidemos, están de mejor ver. Además, como prota se buscaron a un tipo duro, joder, uno duro de verdad, Tomy Lee Jones, que es uno de estos de Protección Civil, de los del chaleco color butano, pero con menos tiempo libre y peor humor.

Pues esto es un día que la ciudad empieza a temblar, con edificios y todo, y las tapas de las alcantarillas salen volando (de esto nos acordamos porque estábamos en el cine, y fue la risión, ahí, las tapas saltando), y todo lo que es el metro, que va siendo inundado por la lava, que no tardará en salir a la superficie para regocijo del director y los productores.

Lo más llamativo es quizás el final, no lo del embalse ni lo de los helicópteros tirándole agua a la lava, como si eso pudiese servir de algo, que es como barrer la playa... no. Lo llamativo es la escena final, en la que está todo el mundo así negruno, recubierto de ceniza, y unos se dicen a otros "oh, ahora somos todos iguales". Eso, eso es un WTF? en toda regla.



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En 2005 se estrenó Supervolcano!, un documental dramatizado sobre una posible erupción volcánica de la leche en el parque de Yellowstone.



Anteriormente a esta fiebre de fin de siglo sobre el cine catastrófico, hubo otros títulos que explotaron (que bien traído) el tema de los volcanes, como fueron El Día del Fin del Mundo, con Paul Newman en la Polinesia; o la de James Bond de Sólo se vive dos veces. También debemos recordar el plan del Doctor Maligno para destruir el mundo en Austin Powers, el temible Proyecto Vulcano, por medio del cual todos los volcanes del planeta entrarían en erupción ¡a la vez! Muahaha...

Y ahora es cuando nosotros nos largamos y vosotros debéis empezar a aprovechar el día... muahahaha.

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