lunes, 16 de marzo de 2009

Mitos de la farándula: Jean Claude Van Damme

Joder, otro puto lunes dando el coñazo. En PcP ya nos empezamos a sentir como la mamá pollo que les da de comer lombrices a los bebés pollos para que se callen la puta boca y dejen dormir a papá pollo. Pues aquí estamos, con vuestra ración diaria de conocimiento en formato html los chicos de PcP, porque molamos, ¡ea!

Hoy, tal y como sabréis si habéis prestado atención a las letricas naranjas que coronan este post, vamos a hablar de uno de esos personajes míticos que han escrito páginas gloriosas en vuestros diarios (partimos de que vuestra vida es tan lamentable que o esto o nada, socios). Hoy es el turno del belga de oro, Jean Claude Van Damme.

Artista marcial



Culturista



Bailarín



Actor, director y guionista



¡Ahora es cuando!

JCVD nació un 18 de octubre de 1960, en Brusealas. Era un niño afable y campechano, pero como los personajes de sus películas, un nuevo Jean Claude nació diez años después, en 1970. Acosado por un compañero de colegio llamado Henrik Manukyan que le quitaba la merienda, su padre decidió matricularlo en Karate Shotokan. Pronto alcanzó el cinturón negro, pero nada se sabe de Henrik, aunque se rumorea en Bruselas que sólo puede atracar locales que tengan rampa.

A los dieciséis años, y siendo una máquina de tronzar carne, decidió darle a las pastillacas y ponerse como un toro, llegando a ganar el certámen de culturismo Míster Bélgica.

Posteriormente, y tras varios años centrado en superar aquellas palizas y consecuentes pérdidas del almuerzo, la paz pareció llegar para JCVD. Y llegó en forma de danza, de ballet concretamente. Sin embargo, esta paz no era más que un espejismo, una cortina de humo. Van Damme, sin desfruncir su fruncido ceño, ha declarado en varias ocasiones que "si puedes sobrevivir a un entrenamiento de ballet, puedes sobrevivir a un entrenamiento de cualquier otro deporte".

A la edad de 18 años abrió su propio gimnasio en Bruselas, el gimnasio California, y el condenado se forró. Jean Claude vivía el sueño americano en plena Bélgica. Pasta entrando a chorro, mujeres deseosas de sesiones de matarile con Míster Bélgica, victorias en campeonatos de karate, coches rápidos y deportivos... ¿Qué mejor para demostrar que era el puto amo que participar en un par de películas? Y así fue, en 1984, Van Damme obtuvo un par de pequeños papeles en Lamenta Barbare y Monaco Forever, y vía, JCVD camino al estrellato.

Su primer éxito llegó en 1986, con Retroceder nunca, rendirse jamás, en la que encarna a un temible luchador soviético que ha acabado con la vida de un practicante de kickboxing, vamos, que era el malo de la peli. El hermano del joven asesinado merecía una venganza.



La gente ya empezaba a saber quien era JCVD, pero su fama alcanzó sus cotas más altas cuando, en 1988, compartió cartel en Contacto Sangriento con ese actor fetiche de PcP que es Bolo Yeung, con el que se dio unas tollinas como ruedas de molino. Por si a estas alturas aún os quedan dudas sobre sus habilidades interpretativas os dejamos la pelea final con Bolo, donde hace la mejor interpretación de un ciego de todas las que recordamos (muérete de envidia, Al Pacino).



En 1999 protagonizó Kickboxer, en la que volvía a encarnar a un artista marcial, sólo que esta vez, era él quien debía vengar la muerte de su hermano durante un combate de Muay Thai en Tailandia. Como en sus anteriores cintas, en esta se repartían bastos como esteras.



Exacto, durante estos ocho años, Jean Claude interpretó a luchadores, consagrándose como un consumado artista marcial, diciéndose incluso que era el sucesor de Bruce Lee (si algo sabemos los frikis es que a Bruce Lee le salen tantos sucesores como a Maradona), algo que él mismo se encargó de negar. Sin embargo, en 1992 le llegaría el turno como estrella del cine de acción, no sólo del de peleas, más propios según muchos, de los chinos. JCVD debía ser un héroe de acción, como lo era ya por aquél entonces Cuarchi, o Stallone, o Chuck Norris. Su primera incursión en el género fue Soldado Universal. En esta ocasión, nuestro protagonista interpreta a Luc Deveraux, un soldado muerto en Vietnam a manos de su superior, un tipo bastante asquerosete, aficionado a hacerse collares con orejas, interpretado por Dolph Lungdren. La cosa era que los cuerpos de estos dos gañanes, junto con los de otros muchos fallecidos en combate, eran procesados por un programa ultrasecreto del gobierno, con el fin de convertirlos en los soldados definitivos. ¿Qué decir sobre la relación de esos dos astros de las patadas voladoras? Pues que se odiaban, y que durante el estreno del filme casi se lían a mangurrinas en la propia alfombra roja. Pero ese es otro tema: la peli molaba, y el que diga que no es un tontolapolla.



Ese mismo año rechazó encarnar al extraterrestre favorito de los lectores de PcP, el Depredador.

John Woo se fijó en el belga de oro para su cinta Blanco Humano. Un par de muchimillonarios pervertidos hartos de cazar venados han convertido Nueva Orleans en su coto de caza privado. Se dedican a darles dineros a indigentes y a ponerlos a correr mientras los cazan. Al margen de las implicaciones sobre derechos fundamentales y el derecho de las personas a decididr sobre sus propias vidas, un tema que daría para un par de tertulias radiofónicas, lo que tenemos que decir es que aquí hay tomate, y del rojo rojo. Ahí es donde entra JCVD, que quiere ganarse unas perrillas extras para saldar sus deudas.



Fruto de su fama como actor de acción, fue elegido para encarnar al Coronel Guile en la película de Street Fighter, compartiendo créditos con el sin par Raul Julia (en su última película) y con Kylie Minogue, que está jamelguísima.



Después llegaría Timecop, en la que interpretaría a un policía de la Comisión de Control del Tiempo, encargado de evitar que los viajes temporales alteren el pasado modificando el presente.



Podemos decir que esa fue la última película de Van Damme. A partir de ahí tenemos cosas como The Quest (un plagio descarao de Contacto Sangriento), Double Team (al lado del lamentabilísimo Dennis Rodman), En el ojo del huracán, Soldado de Fortuna, Soldado Universal 2 (profanando un clásico), Van Dammes Inferno (no autobiográfico, aunque el título lo sugiera), La Réplica, The Order... JCVD había perdido su mojo.

Y como le suele pasar a nuestros ídolos, cuando Jean Claude montó el circo, le crecieron los enanos. Su adicción a la cocaína salió a la luz, junto con el diagnóstico de un trastorno bipolar, sus constantes escenas de tensión en las noticias, y su más reciente problema con el botox minaron su fama. Recientemente Stallone sacó a relucir la casi-pelea que tuvo con Steven Seagal durante una barbacoa en la que además estaba presente Swarchzenegger (en esto tenemos que decir que el protagonista de hoy tenía razón, y que Seagal es un plasta).

Su última cinta fue una comedia francesa dirigida por él mismo titulada JCVD, en la que el propio Jean Claude Van Damme se ve envuelto en una situación peligrosa real y las personas de su alrededor, acostumbradas a verle en esos papeles, esperan que los ponga a salvo.



Nosotros, por nuestra parte, preferimos recordarlo peleando con Bolo, luchando contra Dolph, escapando del calvo de Millenium, y ayudando a Ortega y Pacheco a boicotear la boda de Leticia Sabater y Enrique del Pozo, y también preferimos tener presente siempre, que si algo le gusta a JCVD, es ¡bailarr bailarrr bailarrrr!



¡Grande, mon ami, grande!

1 comentario:

FreakBeast dijo...

¿JCVD dirigida por JCVD?¿Ustedes no leen los cateles que ustedes mismos usan para ilustrar sus artículos, hoygan? Ah...que no.....vale, vale...