martes, 14 de abril de 2009

Kitt Vs. Kitt, la comparativa definitiva

Hey, aquí estamos otra vez, hey, aquí estamos otra vez. ¿Qué clase de friki no se ha planteado alguna vez el ponerse a los mandos de algun ingenio mecánico con el que poder molar más que nadie? ¿Quién no quiso conducir un Transformer, pilotar el Megazord de los Power Rangers, o gritar aquello de "puños fuera"? ¿Quién no quiso tener el Batmóvil, y poder decir aquello de "blindaje" para que se convirtiese en un auténtico tanque? Y lo más importante ¿quién no quiso conducir el coche fantástico?

Aunque nos seguís dando un asco que os cagáis, estamos aquí de vuelta con un nuevo estudio de campo. Los datos que hoy os presentamos podrían haber sido recogidos por algunos de esos especialistas de revistas tan puestas en el tema de la automoción como "todotuning", "fhm", o "motor ocasión". Sin embargo, han sido recopilados por un par de frikazos sin escrúpulos ni perro que les ladre llamados Petrovski y Proyecto V, aficionados al cine zombie y a la necrofagia respectivamente. Vamos, que son unos matados, pero que son nuestros mejores hombres, y como tales nos regalan una pedazo de comparativa entre el Kitt original, de 1982, y el Kitt del remake, el de 2008.

Diseño exterior



El Kitt de los ochenta era un Pontiac Firebird Trans Am de 1982, un coche, ante todo, muy americano, elegante, con esas formas ligeramente curvas, esos faros míticos, ese rollito aventurero, y esa luz delantera, que convertía a Kitt en un verdadero personaje más a la hora de hablar mientras la luz se movía. La ciencia ficción se intuía al ver este coche, un coche con personalidad, joder.



El nuevo modelo de 2008 es un Ford Mustang Shelby GT500KR, más tuneado que su puta madre. El mayor fallo de este modelo es que sí, que si eres un gañán del extrarradio sí que te queda de puta madre, con su suspensión bajita y sus llantas, pero joder, seamos serios, es todo plástico, sólo le falta el logo de la Pont Aeri e ir cantando la de Ecuador. A este coche lo único que se le intuye es que su propietario es un flipado que gusta de "pillar unas rectas" los fines de semana mientras pone el Pioner a todo trapo. Se rumorea que dos días después de salir del taller, en la parte de arriba del parabrisas se podía leer "VANE Y CHARLY".

Es por esto que hay que decir que en diseño exterior, el Kitt de los ochenta le mea por encima a su homólogo del 2008.

Equipamiento



El antiguo Kitt era, ahora que nos paramos a pensarlo, un poco caótico. Su ordenador de a bordo debía ir con MS2 como mucho (hoy todo el mundo te aconsejaría que le metieses Ubuntu, por aquello de que es un sistema operativo que bla bla bla bla), pero aún así podía conducirse a sí mismo, ponerte la música que quisieses (esto no está del todo demostrado, seguramente se limitaba a poner la radio en AUTO), cegarte con su mogollón de lucecitas, y utilizar todos los sensores del vehículo a la vez (de humos, de olores, colores, sabores, térmicos, de movimiento... lo que es una fiesta para nuestros sentidos para él era el infierno), utilizar sus innumerables gadgets casi sin consultarte (abrir el paracaídas, soltar aceite, tirar cargas electromagnéticas)... Además, ese ordenador de a bordo le daba una suerte de inteligencia artificial que le daba conversación a Michael, y que parecía venir programada de base con lo de las leyes de la robótica, porque de no ser así tendría varias frases preparadas para tocarle los cojones al bueno de The Hoff.



Flipadlo troncos, flipadlo. No sólo caben dos personas más (algo que, por otra parte Michael no necesitaba, porque con él y con la hija de algún granjero que veía peligrar su pedanía le llegaba), sino que dentro del coche todo funciona de una forma mucho más intuitiva (y no, no somos talibanes de los Macs). Un volante molón, un par de diagramas en el panel que sustituyen a esa cabina de avión de los ochenta, y un ordenador de a bordo con teclado y todo para que lo maneje el acompañante (podían haberse estirado y meterle los mandos en el volante o hacerlo de pantalla táctil y eso), y todo fundionando a través de la más moderna de las nanotecnologías. Como manejar todo eso desde un ordenador es harto complicado el sistema se proyecta en el propio parabrisas y funciona por órdenes orales, una maravilla vamos. ¿Que a lo mejor te estrellas por aquello de no ver la carretera? Sí, pero ¿y lo que mola?Una cosa más: su voz no es la de un gay cualquiera, no, en este caso es la de Val Kilmer.

La verdad es que cuando le echas un ojo al interior, el Kitt de 2008 tiene mejor pinta que el de Michael Knight.

Comportamiento en carretera



Con esto no nos referimos a si Kitt es un tipo presentable, además de muy leído, sino de las prestaciones que tiene en carretera. La máquina de los ochenta no es que fuese ninguna pasada comparada con el Seat Ibiza medio de hoy en día, pero eso sí: llevaba un dispositivo que lo convertían en un modelo absolutamente único e irrepetible, el Turbo Boost, con el que realizaba proezas que no estaban al alcance de ningún bólido ni de su época ni de la actual. Eso sí, ni ABS, ni dirección asistida (ahí estaba Michael dandole al volante para maniobrar el condenao, porque tenía suerte, que siempre lo dejaba en donde había sitio, que como se empeñase en lo de las referencias y tal iba a durar cada capítulo hora y media), ni ESP, ni TCS, ni na de na.



El de 2008, aparte de tener más caballos que un productor de cine porno del sur de Florida, tiene un sistema que le convierte en el vehículo definitivo para un pseudo agente secreto como el hijo de Michael Knight: que el condenao se transforma en otros coches pa despistar. Todas las demás comodidades de la conducción moderna se reúnen también en este vehículo (todas las que tiene un coche normal, vamos). Eso sí, como el Kitt original, si se te cruza un corzo o un jabalí, lo ibas a tener jodido para no cargarte la defensa.

Sí, vale, que en carretera el nuevo es la gaita, y que el otro es un recuerdo para nostálgicos.

La intro



Eso es una intro.



Eso NO es una intro.

El coche del 82 manda en esta competición.

El conductor



Michel Arthut Long era un intrépido policía de Las Vegas que un mal día recibió un balazo en toda la jeta y fue dado por muerto. El muchimillonario Wilton Knight le trae de vuelta, le cambia el rostro (de Larry Anderson a David Hasselhoff) y le da una nueva identidad: Michael Knight; todo ello a cambio de que se haga cargo de un programa piloto de su fundación que sólo tenía un fin, ayudar a los desfavorecidos (que en su mayoría eran los mismos a los que debía ayudar el Equipo A, jóvenes granjeras a las que un cacique local pretendía privar de sus fundos). En un panorama tal lo normal era que Michael aprovechase su nuevo rostro y sus compañías femeninas para hacer lo que realmente le levantaba la moral al público... ¿el turbo boost? Eh, sí, pero no. Nos referimos al folleque, que el tío era un auténtico tronchamozas.



El hijo de Michael Knight, bueno, el hijo, oiste, eso habría que mirarlo, teniendo en cuenta la clase de mujeres con las que se dejaba ver el bueno de Michael no nos extrañaría que tuviese seis padres más. Eso, que este chaval de 23 añetes que se llama Michael Traceur es un ex militar al que un colega involucra en una deuda de juego de 90 mil dólares (se rumorea que fueron apuestas al Little Big Planet). En cualquier caso le pega poco el papel, no es lo mismo, es un rollo completamente diferente, más cercano a un tiparraco como James Bond, que lo que es follar folla mogollón, que como Michael Knight, que no sólo moja, sino que lo hace con estilo y marcando paquete. Este chico nos merece tanta credibilidad como lo que diga cualquiera de los personajes de Héroes.

En esta categoría no hay color, The Hoff puede con todos.


Pues sí, definitivamente, la máquina de los ochenta mola mil más que el cochetuning del año pasado... y todo eso sin entrar ni siquiera en la categoría de los videoclips, en la que The Hoff tiene algo que decir siempre, ¿verdad Deivid?

"Verdad, amiguitos"

2 comentarios:

Voces dijo...

Sos, eso que dice la gente cool, uno puto demagogo.

En la foto que pones del Ford Mustang está todo tuneado pero pude ver en esa intro que originariamente ese coche es un Ford Mustang negro de tres pares de pelotas, personalmente, uno de los coche más bonitos del mercado, y por el que todavía respeto a la General Motor.

Conclusión, está todo tuneado cuando sea necesario para conseguir sabe dios, más potenica.

Sin ser nostálcos el nuevo kitt es la repolla de bonito, como lo fue el antiguo en su época.

Anónimo dijo...

Bueno tan solo decir que no es un Ford Mustang Shelby GT500KR sino un Ford Mustang Shelby Super Snake, es más en la serie quando va en modo "normal" se aprecia perfectamente el sonido del enorm compresor.