lunes, 13 de abril de 2009

La dura vida del fanegas adolescente

Hola, mierdecillas. Se acabaron las vacaciones, aunque eso a vosotros os la suda profundamente porque como lo único que hacéis es tiraros en vuestro cuarto a jugar a la consola, leer tebeyos y ver películas protagonizadas por actrices del calibre de Celia Blanco y Sylvia Saint, vuestra agenda no va a resentirse por la llegada de los días laborables.

Hoy vamos a hablar de un tema que preocupa tanto al Staff de PcP como a sus lectores. Hablamos del sobrepeso. No es que a nosotros nos preocupe, al fin y al cabo, somos dioses apolíneos hechos carne, pero sí nos preocupa por el mero tema de que a nuestros lectores es algo que sí les afecta, y que llevan de mejor o peor grado.

Desde Paranoia con Patatas tenemos una cosa que deciros: os comprendemos y os apoyamos.

Cuando siempre se ha sido gordo, tu vida no es más que un constante ir y venir de sensaciones contrapuestas.

De niño eres el centro de las miradas. Lo eres. El niño está bien porque está gordo. El niño está contento porque está gordo. El niño come como dios manda porque está gordo. En definitiva, que los gordacos reciben gran cantidad de amor a lo largo de su infancia. De esos polvos, amigos lectores, vinieron estos lodos.

Cuando un niño está delgado, su madre, lejos de alabarlo, enseñarlo a todo el mundo por la calle y hablar de lo bien que come, lo esconde. Lo deja en segundo plano. Cuando se menta al bebé delante de ella adopta una actitud defensiva, al fin y al cabo, el que diga algo estará cuestionando sus labores como madre, y eso no es agradable. Es por esto por lo que estos niños viven condenados al ostracismo infantil, sin recibir a lo largo de su infancia muestras de afecto por parte de desconocidos. ¿Y esto a qué lleva? Lleva a que los delgados odien a los gordos.

Y como todos sabemos, porque el maestro Yoda se encargó de decírnoslo, el odio lleva al sufrimiento. Toda esa frustración infantil se va desatando con el paso de los años y termina por eclosionar en plena adolescencia, cuando los niños dejan de ser niños para ser aprendices de delincuentes. Así, a ese niño gordo que estuvo toda la vida siendo alabado y querido por todos pasa a ser puteado durante años.

Nuestros lectores saben de esto, y por ello nos han hecho llegar una serie de documentos gráficos, con el fin de que sus chillonas voces se hagan escuchar de una vez por todas y alguien acuda en su ayuda.

Benito, de Cáceres nos manda un vídeo grabado por el cabrón de su primo Ramón, que le obligó a subrise a una furgoneta y a saltar desde su techo. "Me había quitado mi colección de Ranma, ¿qué se supone que debía hacer?", nos comenta en su carta. No te preocupes, Benito, somos tu canal de expresión, tu denuncia será leída por nuestros lectores.



Walter, uno de los múltiples lectores que nos siguen desde el otro lado del charco, en México, nos envía un vídeo grabado por dos vecinos de su departamento que le convencieron para hacer una travesía por unos montes cercanos a la capital. "Estos cabrones me dijeron que me llevarían a la espocómic y al final lo que hicieron fue tirarme a un chingado río. Espero que sepáis que aser con ellos y muchas grasias de antebraso". No te preocupes, Walter, han chingado al mexicano equivocado.



En el caso de Sancho, de L'Hospitalet de Llobregat no son un grupo de niños resentidos cabrones quienes le hacen la vida imposible. En este caso se trata de su propia madre. "Cuando era niño estaba muy orgullosa, pero ahora se avergüenza de mí, me mira y ve su fracaso. ¡Ayudadme chicos de PcP!".



Quizás el caso más sangrante de cuantos nos han enviado lo aporta un fanegas que quiere permanecer en el anonimato, por lo que desde aquí decimos, Fernando Muñoz Pérez, que no te preocupes, ní siquiera daremos tu nombre de pila. el caso es que este lechón aceptó la proposición de sus amigos, unos cabrones de un colegio bilingüe de las afueras de Madrid, para ir a jugar al paintball. Lo que comenzó como una tarde de esparcimiento pudo terminar en tragedia, ya que una vez en el recinto habilitado al efecto, le convencieron para comenzar un divertido monólogo y grabarlo en vídeo... el resto, es historia.



En definitiva, amigos lectores, estas cuatro denuncias protagonizadas por Benito, Walter, Sancho y ese otro lector cuyo nombre prometimos no facilitar, son sólo algunas de las que han llegado durante este tiempo que lleva activo PcP, y todas requieren de ayuda especializada.

Mientras tomamos las medidas oportunas para solucionar estos abusos, lanzamos una pregunta al aire, ¿por qué tanto odio? ¿Por qué es tan dura la vida del fanegas adolescente?

1 comentario:

Ouyeahs dijo...

Ojala todos los matoncetes de barrio,chulitos con acne y teenagers americanos con propension a bromas sadicas y dolorosas recibieran un buen zas en toda la boca como este:

http://www.youtube.com/watch?v=-E4g2lFjBac

ale

ya se les iban a quedra ganas de tocar los huevecillos