viernes, 19 de junio de 2009

Mascotas gafapastas

A la espera de los resultados de nuestro concurso de testimonios femeninos os vamos a cascar un post sobre las extrañas tendencias nostálgicas y de acaparación de esos sucios bastardos que son los gafapastas... porque no nos engañemos, no existe nada más patético que recordar con añoranza las mascotas ochenteras.



Una cosa es cierta: Coby debió ser sacrificado en 1992. Desde entonces no ha dado más que disgustos... los ha dado en la biblioteca donde estudias (¿?), al verlo entre la colección de chapas que adornaban la americana de aquél tipo greñoso; los ha dado en la playa, al esconder el horrible cuerpo de alguna viejuna ahorradora corta de vestuario; y los dio, sobre todo, mientras existió, y nos explicamos ya mismo:

Las mañanas de los domingos de nuestra infancia eran perfectas. Tele 5 nos regalaba los matinales de los sábados con un triplete de lujo: primero la WWE (antes de que los ecologistas se pusiesen a dar pena con los osos pandas y se convirtiese en la WWF), después Humor Amarillo, y por último los geniales Bio Man. Los tres, ¡los tres fueron sustituidos por este perro al que, si por nosotros fuese, ya le habrían puesto la inyección!

Además de todo esto, el hecho de que se le viese practicando el bestialismo con otras mascotas tampoco contribuye a su status social.



Otro gran personaje adorado por los gafapastas es la ruperta.



La Ruperta copartió escenarios con un potosí de artistas, de los cuales cabe destacar, fundamentalmente, a esa pedazo de hembra que era Miriam Díaz Aroca.

Su mera presencia hacía que a los concursantes les temblasen las piernas, pudiendo significar lo mejor (en casos contados ) o la peor de las mierdas (en la mayoría de las ocasiones).

Explotando su imagen nacieron camisetas, figuritas y huevos kinder. Sin embargo, como casi todo lo ochentero, la Ruperta ha sido acaparada por insensibles gafapastas merecedores del más duro de los correctivos.



Como colectivo urbanita que son, los gafapastas se han criado entre dos situaciones: la de no haber visto un animal de granja vivo en su vida, y la de convivir con productos dirigidos al público cosmopólito. Es por esto por lo que los jóvenes gafapastas adoraban a Ronald McDonald.

"Ronald con un muñeco articulado"


Por último, vamos a mostraros la cara del terror, la mascota gafapasta por excelencia, el ser del averno que nos abordó a principios de la década de los ochenta y que merece la muerte.

Nos referimos al inefable... ¡Naranjito!



Resulta obvio que esta naranja debió ser exprimida hace bastantes años. ¡Y no sólo lo decimos nosotros!



Hasta mañana, freaks.

2 comentarios:

Mellington dijo...

Pues Naranjito era el más grande que había... ¿a qué viene difamar su memoria? El Coby y el Curro de la Expo sí que eran pa darles de comer aparte.

Denis dijo...

Joer, cuanto odio llegaron a generar estas mascotas.

El cobi en particular. Estoy seguro de que en algún sitio, en algún momento, alguien ha tenido que firmar con sangre y entregar un alma, para que esa mierda de dibujo digno de un retrasado mental, terminara como logotipo de unos juegos olimpicos.