sábado, 5 de septiembre de 2009

Pelis que molan: La historia de Ricky

Hey, aquí estamos otra vez, hey, aquí estamos otra vez! Partiendo de que cuando Dios dijo aquello de que cada uno debía tener un trabajo nosotros estábamos jugando en red al Halo no vamos a recordaros que somos más vagos que la chaqueta de un guardia. De todas formas, nuestro pacto con el creador nos permite mantenernos forrados y gordos como nutrias a cambio de hacer que los frikis del mundo tengan un breve y fugaz entretenimiento diario. No creais que somos los únicos que hemos firmado un contrato así. Nos movemos en un mundo en el que campan industrias del entretenimiento como Private, Playboy, Evil Angel, Canal + y monstruos como Hideo Kojima o Brian Hitch.

En cualquier caso hoy nos toca contaros algo que os realice como pers los subseres que sois. Es por esto por lo que vamos a hablaros de una de esas pelis que molan. Hoy vamos a contaros "La historia de Ricky".



"Corre el año 2001. Los sobrecargados presupuestos nacionales han obligado a privatizar la mayoría de las instituciones gubernamentales, incluso las prisiones se han convertido en empresas privadas autorizadas."

Tras esta breve introducción podemos ver como un autobús de presidiarios recorre los accesos e interiores de una prisión (curiosamente en su entrada pone "Centro Prisional Masculino"). De ese furgón son apeados siete nuevos reclusos, entre los que se encuentra Ricky Oh, condenado a diez años por homicidio sin premeditación y agresión. Conserva en su pecho cinco balas, nunca ha permitido que los médicos se las extrajesen... "son recuerdos, se limita a decir".

La prisión es regida por el alcaide y por su ayudante (un gordo seboso y tuerto con un garfio en vez de una mano y una colección de pelipos en su oficina). En un alarde de originalidad sin precedentes, la prisión está dividida en cuatro bloques: Norte, Sur, Este y Oeste, cada uno de los cuales tiene un líder, juntos conforman la llamada "Pandilla de los Cuatro".

Además, la cárcel cuenta, como todas las prisiones del mundo, con su propia mafia. Dirigidos por "Samuel, El Capitán", la mafia de la carcel son un grupo de vándalos hijos de perra amantes de la violencia gratuita y nada aferrados al aseo personal que se dedican a hacerles la vida imposible al resto de los reclusos.

Ricky Oh es, ante todo, un personaje complejo con una trágica historia de venganza a sus espaldas. Maestro de "Chiko", un arte que le permite concentrar la energía del universo en sí mismo y dar golpes con una fuerza sobrehumana, perdió a su novia cuando ésta se precipitó al vacío para escapar de un grupo de narcotraficantes a quienes había sorprendido trapicheando.

Todo dicho. A partir de ahí es un no parar en una peli que lo tiene todo: escenas emotivas, trenes de madera, trágicos accidentes, profanaciones de tumbas, acrobacias con cables, vivisecciones, unos extras curradísimos, la Alarma Cero, hostias como auténticos hipopótamos de gordas, maltrato de animales, conspiraciones, enterramientos en vida e incluso ese monstruo final que no puede faltar en ninguna coproducción Chino - Japonesa.

Como es obvio, todos los villanos de la película mueren de formas a cada cual más desagradables. Estrangulamientos con sus propios intestinos, mutilaciones salvajes, golpes que destruyen carne, músculo y hueso... Todo ello aderezado con los típicos elementos metálicos que puedes encontrar en cualquier penitenciaría, desde cuchillas de carpintero hasta vidrio en polvo, pasando por tablas con clavos y cuchillas de afeitar (lo mejor que te pueden meter en la boca antes de abofetearte).

Como personaje nostálgico tenemos a Yukari Oshima, especialista y artista marcial japonesa que interpreta a Rosen, el andrógino componente de la Pandilla de los Cuatro.

"¡Melafo!"


En fin, que esta es la peli que os recomendamos esta semana, pandilla de onanistas y atravesados sexuales. Poned la mula a tirar de la carga o corred a vuestro friki-videoclub más cercano y preparáos para 88 minutos de auténtico drama existencialista.

Ahora nos vamos, y quizás, mañana nos de por volver a dejarnos caer por vuestras pantallas. Y recordad: jodeos.

3 comentarios:

Out Of Time Man dijo...

PE-LI-CU-LÓN

Rare dijo...

Increible, genial!!

Luis E. Froiz dijo...

Los golpes que daba, según el doblaje, no eran sobrehumanos, eran superhumanos (lo siento, siempre adoré ese momento, creo que si la tuviese en vhs estaría peor que las escenas de menos diálogos de las pelipos de la redacción de PCP).
Y como no citais el arreglo a mano de los propios tendones?
Ni los muñecos de goma!
Ni la otra gran frase de "Cuando Óscar muestra su tatuajes, TIENE QUE MATAR"
Joder, que peli más grande.