viernes, 8 de enero de 2010

Guía definitiva para saber si tu vecino es un asesino en serie

Hola, pandilla de muerde-almohadas, estamos aquí un día más en Paranoia con Patatas para obsequiaros con uno de esos posts que, para variar, son la hostia de útiles. Una de nuestras guías, en este caso, para que podais saber si vuestro vecino es un psicópata y, así, salvar tu triste y virgen vida. ¿Y para qué vas a necesitar unos briconsejos sobre algo así? Pues está claro: porque hoy el mundo no funciona como antes.

Hace años, si eras un labrador de Puerto Hurraco y tu vecino te tocaba las pelotas entrándote en tus lindes, pues joder, sacabas la hazada y le abrías la cabeza, y si preveías una venganza, pues cogías la escopeta de cartuchos y acababas con su familia. Eso era un asesino múltiple. Eso aterraba a los vecinos: "el señor Manuel se ha vuelto loco y a acabado con los hermanos Mendoza". "Se veía venir porque el señor Manuel tenía un pronto..."

Eso era antes. Ahora vivimos en una época de comida rápida y ligues de una sola noche, por lo que las características de los asesinos múltiples son completamente diferentes a las de antaño. Ahora no es así. Ahora Enrico sale de su casa y estrangula a una prostituta con su propio sujetador y en el vecinadario la gente permanece estupefacta. "¿Qué dices? ¿El del séptimo? Pero si era un chico encantador, que siempre esperaba para uqe nos subiésemos al ascensor."

¿Cuál es la diferencia entre el caso del señor Manuel y del joven Enrico? La época y, en concreto, la comunicación. En el primer caso había demasiada comunicación. Seguramente el señor Manuel no paraba de cagarse en la puta madre que parió a los hermanos Mendoza hasta que un día, y pese a guardar los cartuchos en el sótano y la escopeta en la buhardilla, no pudo frenar el llamado "reprís de matar" y se los pasó por la quilla. En cambio, Enrico seguramente sería un chaval retraído que se pasaba las horas jugando a la consola y mirando películas de esas de las pajas (como decían en "Mondo Lirondo" la mayoría de los asesinos múltiples padecen traumas sexuales, y con la de mierda que te puedes bajar con el emule aún buscando pornografía, no nos extraña), y nadie en el vecindario sabía de él.

"Yo no vi nada si tu no viste nada"


Es por esto por lo que en Paranoia con Patatas queremos evitar que tú seas el que sale en "Gente" diciendo aquello de "Pues la verdad es que no me lo esperaba, si ni hacía fiestas ni lo vi nunca fumándose un chiste...", el Staff al completo va a obsequiarte con una de esas guías que puede salvar la vida y la de tus seres queridos (si es que tienes hamsters). Nos referimos a la ya mencionada y que da título al post: la guía definitiva para saber si tu vecino es un asesino en serie.

1. Desconfía de los llamados "excéntricos".

Siempre hay vecinos excéntricos. Siempre. Atento a estos colectivos:

- Los curas.

Los curas o ministros de culto de cualquier religión son serios candidatos a psicópatas. Sus rollos sobre el pecado y toda esa murga acerca de lo impío, lo blasfemo, las purgas, los impuros, y los instrumentos de percusión les convierte en bombas de relogería siempre a punto de explotar.

"Arrepiéntete, pecador"


- Los "eternamente jóvenes".

Suelen tener entre treinta y cuarenta y pocos años y no han conseguido asumir el nuevo papel que les toca vivir: el de tipos maduros y asentados con un trabajo fijo y sin la posibilidad de salir todos los días de la semana a ponerse hasta las cachas de alcohol con la chavalada. Pueden tener hijos y pareja estable, acostumbran a vestir un poco desarreglados, como si la noche anterior hubiese sido la leche, suelen sudar y pueden presentar tatuajes y/o pendientes. Viven en una época que creen enteder pero que en el fondo se les escapa. Cualquier día pueden liarla parda. Ten cuidado, suelen ser especialmente amistosos si creen que puedes llegar a pasarles droga o si eres una mujer atractiva.

"Cuidado, pueden parecer sumamente enrollados"


- Los que frecuentan ese club tan exclusivo.

Sí, exacto, ese garito para snobs y amentes de lo ochentero nunca fue una buena influencia para nadie. Visten de negro, a menudo con gorros u otros complementos sobre su pelo, gafas (muchas veces de pasta) y ese aspecto de enteradillos, que podrían hacer comentarios como "espero que haciéndome escuchar tu partido de fútbol estés intentando ser polémico" o "yo no veo esa basura comercial".

"Peligro, peligro, peligro"


- El viejo serio.

Para que la descripción sea completa deberíamos añadir: jubilado y que se aburre porque tiene mucho tiempo libre. Lo identificarás rápidamente, todos los edificios tienen a alguno. Es el que siempre protesta en las reuniones de la comunidad de vecinos, el que se queja de que pongan placas de profesionales en lo que él considera como SU portal, el que raya coches del garaje porque no están en sus plazas, el que parece no entender que alguien quiera vivir con un perro o un gato... Uno de estos caballeros que os recuerdan a algún farero malvado de los dibujos de Scooby Doo.

"En este edificio no se admite publicidad"


- El mayordomo.

Siempre hay que desconfiar de los mayordomos: son maestros de la manipulación y del engaño. Sin embargo, salvo que vivas en Beverly Hills no deberías preocuparte por ellos.

2. Desconfía de la felicidad plena.

Piensa en esa familia que vive en tu mismo piso. ¿Les has oído discutir alguna vez a través de los tabiques? Seguro que sí. Sin embargo, siempre que los ves por los pasillos o en el ascensor son la familia más feliz del mundo.

Ten cuidado.

Seguramente alguno de ellos, que puede ser el padre, la madre, el hijo treintaañero no emancipado o la joven en plena pubertad, tenga aterrorizados al resto y les obligue a jugar a su macabro juego de poder bizantino (sí, somos muy leídos).

Vigílalos, aunque sólo sea de reojo.

"Marcia Brady traicionó al Che Guevara"


3. Desconfía de los pisos normales.

Si, movido por el ansia de desenmascarar posibles psicópatas te introduces en alguno de los pisos de tu bloque que no sea el tuyo, en primer lugar deberías saber que, si no te han invitado a entrar es un delito, y sería una putada tener que explicárselo a tus padres. En segundo lugar: desconfía de la normalidad.

No todos los psicópatas tienen guaridas siniestras, con olor a vomitonas y sofás tapizados de piel humana. Tampoco esperes encontrar en el paragüero una palanca o en la pared del salón víctimas crucificadas.

Aunque todo esté ordenado, desconfía en función del tipo de muebles. ¿Son demasiado clásicos para tu joven vecina? Quizás conserve a su madre momificada en algún armario. ¿Son demasiado modernos y caros? Seguramente estará esperando para poner en marcha el tocadiscos y abrirte la cabeza con un hacha.

"Eres un tío de puta madre, Pancho"


4. Si es una mujer, desconfía de sus flirteos.

Vamos a ver vamos a ver vamos a ver. Lo sabemos. Sabemos perfectamente lo que harías en caso de que una mafia rusa te secuestrase y te dijese que debías copular con Jenna Jameson durante ocho horas pero que te mataría si no aguantas todo ese rato... darías las gracias a Dios y esperarías aguantar por lo menos cuarenta minutos.

Sobre esta base, el consejo práctico que te vamos a dar es muy probable que caiga en saco roto. Imagínate que tienes una vecina atractiva y que, en las distancias cortas, parece querer algo contigo. Sabemos que para que creas eso, en tu caso, basta con que te dirija la palabra, pero olvídate de que eres más feo que el prepucio del Fary e imagínate que te tira los tejos descaradamente.

Desconfía. No es algo normal. Aunque lo veas en las pelipos, éstas no son reales al cien por cien (ay... si lo fuesen...). No es probable que una mujer en su sano juicio te diga nunca algo del estilo de "¿quieres meterme la puntica?" mientras subís en el ascensor.

Tu sabrás si aceptas la oferta (si fuéseos protoseres quizás la aceptaríamos... mentir siempre es algo feo), pero tampoco te sorprendas si te clava un picahielos mientras intentas aprender a ponerte el condón.

"Nunca creí que moriría así, pero tampoco había perdido la esperanza"



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Estos cuatro briconsejos deberían ayudaros a determinar si el del 3ºB es un psicópata homicida que gusta de alimentarse de sus víctimas o, por el contrario, de un simple funcionario de Correos.

Sí, sí, pero supongamos que estás cien por cien seguro de que tu vecino gusta de descuartizar chaperos... ¿qué debes hacer? ¿Denunciarlo? Bueno, si quieres pasarte el resto de tu vida mirando dentro del armario cada vez que te metas en cama, a ello. Nosotros te podemos dar tres consejos al respecto.

a/ No te hagas amigo suyo. Si llega a crear un vínculo contigo más allá de la intrascendente conversación del ascensor puedes acabar muy jodido... Aunque por otra parte si le resultas indiferente sería sencillo para él acabar con tu vida e irse a comprar tabaco...

b/ No le putees. A nadie le gusta que se metan con él, y menos un psicópata peligroso. Nada de timbrarle y salir corriendo escaleras abajo, ni de ponerle chicle en la cerradura, mendrugo, que te vamos conociendo.

c/ Repítete a ti mismo que es algo temporal. Algún día tendrá que huír a otra ciudad y no volverás a saber de él... Salvo si se trata de uno de esos pervertidos que se quedan jugando con los intestinos de sus víctimas en sus bañeras.

Pues eso, que ahora que ya estais documentados, ya podeis difundir la palabra. Hasta mañana, freaks.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yuju! =)