domingo, 3 de enero de 2010

Las tribulaciones de Kal-El

Hostia, copón, que es domingo y me toca postear. Cagonchichiputi... Allá vamos.

Hola, bocasucios infectos y elegantes señoritas que os dejais caer por PcP. Estamos aquí un día más en vuestro abrevadero habitual, donde un staff compuesto por los más inteligentes semidioses de este lado de la península dejan caer sus lacerantes apreciaciones sobre vosotros, que no sois más que ganado. Aparcaremos hoy por un rato la lectura del Necronomicón para satisfacer vuestras ansias de atención por alguien que no ponga en marcha en taxímetro cada vez que comenzais a hablar con él.

Estamos aquí en lo que será una nueva sección de PcP, o por lo menos, una semi-sección, dedicada a la caída de un mito. El de Superman. Superman. Clark Kent. El que pasó su infancia en Smalville y luego se fue a buscar pasta a Metropolis. No podemos olvidar que Superman es un tío la hostia de poderoso, que por poder, puede hacer lo que al guionista de turno se le ocurra, desde leer mentes hasta lanzar rayos por los ojos, mover montañas a hostias o derribar edificios utilizando únicamente su cipote (esto no está comprobado, pero no tenemos dudas de que podría hacerlo si se lo propusiese).

Es por esto por lo que surge esta nueva sección titulada "Las tribulaciones de Kal-El", para demostraros que por muy superhombre que sea, Superman no deja de ser al mismo tiempo Clark Kent, un humano normal, como tú, o como Lenny.

"Nuestro Lenny"


Volviendo al tema, Kal El sigue siendo un tipo normal, un tipo que, no lo olvidemos, encontró trabajo gracias a un enchufe trifásico de esos que no se cuentan en los cómics, como si el tío hubiese tenido tiempo de ganarse un puesto en el periódico. Joder, por lo menos el anormal de Peter Parker no aspiraba a ser periodista: sacaba fotos, todos falsos posados robados, y las colocaba como podía. Ya bastante tenía con querer ser el bueno como para además pretender ser honrado en su vida real. Sin embargo, Kent es periodista, con todas las letras... y aunque las fotos de Parker son buenas (debido a que están trucadas, que el tío fijo que no tiene puta idea de fotografiar a otro que no sea él mismo) los artículos de Kent no lo son. ¿Que cómo lo sabemos? Por cosas como las que le comenta Lois:

"¡Tu total falta de instintos periodísticos me asombra! ¿Cómo pudiste convertirte en reportero profesional?"
"Oh... No lo sé, Lois..."


¿Y cómo lo vas a saber, cachogañán, cómo lo vas a saber? Y es que Superman no tiene ni idea de periodismo. Preguntadle sobre parar trenes con los piños o sobre volar a otras galaxias, pero no sobre la libertad de prensa. Para él, "libertad de prensa" es simplemente escurrir el bulto con su jefe por las mañanas.

"Temprano, a la mañana siguiente, cuando Clark se despierta..."
"¡El teléfono está sonando! Hm-mm. Mis poderes telepáticos me confirman que quien me llama es... mi editor, Perry White!"


Algunos de los poderes de Superman comenzaron a perder utilidad cuando telefónica sacó el "Domo", y más aún cuando llegaron los móviles. Desde entonces Clark ya no tiene que esforzarse para escabullirse de su editor, lo que no implica que cumpla en su curro, sino todo lo contrario. Para el tío más poderoso del planeta, el que cuando hay que salvar a una viejecita y a su perro gusta de salir en las noticias con uno debajo de cada brazo, para este ser de otro mundo... no es difícil fingir indisposiciones.

"Por la mañana, en Metropolis..."
"No quiero levantarme... ¡Va a ser un mal día! Puedo sentirlo en mis huesos"


Sin duda, un día de mierda, Superman, un día de mierda, imagínate para el resto, ya sabes, los que no somos omnipotentes... Su propio matrimonio con Lois parece no ser más que una argucia para obtener ayuda de parte de alguien en sus trabajos cotidianos.

"¡Te aseguro que se ha terminado, Lois! Estos días me siento como el hombre más afortunado del mundo. Formamos un gran equipo, tu y yo, el caso de la banda de los esqueletos lo demuestra. Nos va tan bien... en tantos aspectos... Tan sólo desearía que pudiésemos... pudiésemos..."
"¿Qué? ¿Qué?"
"Ya sabes... ¡casarnos!"


Pues eso, que Kal-El no es tan guay como creéis. No lo querríais ni como pareja (además está aquello que explicaban en Mallrats) ni como compañero de trabajo, y desde luego, no lo querríais a vuestro lado en nada en lo que hiciese falta valorar opciones analizando pros y contras y resolver una situación en consecuencia...

"¿Y ahora...?"
"¡Ahora!"


Gran idea, Kal-El, gran idea.

Y vosotros, frikis, hasta mañana.

2 comentarios:

Shonen_bat dijo...

que comodo superman, en su casa con capa

Denis dijo...

...y con los cillos por fuera y la mujer no le dice na.