domingo, 28 de marzo de 2010

Babylon 5, por el culo te la hinco

Hola, pandafrikis. Parece que os habéis vuelto a dejar caer en esta página en busca de lo de siempre: un foco de comprensión y, quizás, y sólo quizás, un par de ideas sobre masturbación y sodomía creativa.

Sin embargo, el encargado del post de hoy os trae una breve reseña, escrita con ágil prosa y utilizando un lenguaje que hará que le alabéis como el dios hecho carne que es, sobre la más que mítica serie de ciencia ficción Babylon 5. ¿Babylon 5?



Un momento. Babylon 5. ¿Hay alguien en este Staff que disfrute de Babylon 5? ¿Habiendo Star Wars? ¿Conociendo la nueva Galáctica? ¿Con la cantidad de pelis que hay de Star Trek? ¿Puede haber alguna alternativa minoritaria y, como no, desacertada, que no sea Stargate?

Pues sí. Y es que antes de que el desgraciado este del nombre impronunciable se dedicase a aburrir al mundo con Rising Stars o con el Spiderman, o con la peli esa de Angelina Jolie en la que ni siquiera se le deducen las mameyas, había besado el santo con una serie de ciencia ficción como pocas se han hecho.



Lo primero que nos gustaría recordaros es que Babylon 5 fue ideada por el Joseph Michael Stracynski este de forma magistral. Esto no fue mérito suyo, únicamente: el tío tenía de mano a monstruos como Neil Gaiman o Peter David que le aguantaban el rollo y le ayudaban a hilbanar sus microhistorias. ¿Sabéis esa sensación que todos hemos tenido al ver Perdidos de que ni Bruce tendría idea de qué va a pasar en el capítulo siguiente? ¿Habéis pensado que de una temporada a otra de Heroes el mundo se deshace por completo y se vuelve a fabricar? Pues eso nunca os pasará con esta serie: está perfectamente calculada, de principio a fin. Si algo no casa, no os preocupéis, la explicación os lo dan algunos capítulos después, y si algo sucede, todo el mundo sabe y da por supuesto que ha sucedido, todo lo contrario que los habitantes de Springfield cuando supieron de la existencia de un segundo Seymour Skinner.

Al igual que os dijimos cuando analizamos Los Soprano, esta es una de las pocas series en las que podríamos mandar a tomar por culo la primera temporada completa y todos estaríamos más contentos que unas pascuas. Además de ser más aburrida y parecer que fue rodada en un cutre plató de una zona desmilitarizada con un presupuesto de cuatro rupias turcochipriotas, no tiene continuidad real con respecto a las demás, principalmente porque el capitán Sinclair, su protagonista, desaparece al arrancar la segunda temporada, que ya mola bastante más.

Esta primera temporada podríamos apartarla como un prólogo que nos muestra el universo de Babylon 5. Sin embargo, en las tres siguientes temporadas ya se nos presenta al enemigo. ¿El enemigo? Sí, copón, sí. En toda serie ambientada en el espacio debe existir un conflicto armado contra una raza enemiga. Los Go'uld, los Cylon, los lagartos antropomórficos de V... y en este caso, Las Sombras, unos monstruos bastante hijos de perra.



En estas temporadas, el meollo de la serie, el protagonista es John Sheridan, mucho mejor capitán que el imbécil de Kirk interpretado por un actor cin mil veces mejor que Shatner: Bruce Boxleitner. Él se encargará, además de liderar a la Babylon 5 en su periplo espacial zumrrándoles la badana a otras naves, a pactar alianzas con otras civilizaciones y razas diferentes de los humanos y de las sombras.



La quinta y última temporada podemos verla como un epílogo, uno bastante currado, pero un epílogo con todo lo que conlleva: menos tollinas y más reflexiones... poco actuar y demasiado pensar, y todo con Sheridan convertido en presidente de la Alianza Interestelar.

Vale sí, este es el argumento, pero... ¿y lo demás? ¿La estética? ¿Lo que le rodea? ¿Los personajes? Pues machos, estamos en una nave espacial, la estética os la deberíais de imaginar. En cuanto a la calidad de los efectos especiales, podemos decir que fueron mejorando, como lo hicieron en todas las demás series del estilo (bueno en todas menos Stargate, que en el apartado visual apesta). Sobre los personajes, ninguno sobra y todos evolucionan. Las razas fueron concebidas para crear un universo variado y creíble, con conflictos sociales similares a los nuestros (a los del mundo real, mongo).



En fin, que Babylon 5 (tralarí) mola. Es cierto que no puede competir con el humor de Futurama, ni con las dos primeras temporadas de Galactica, ni con la sencillamente genial Firefly (a la que le dedicaremos un post próximamente), pero sí marcó una tendencia en la ciencia ficción, y por nuestras bolsas escrotales que debéis verla si aspiráis a dejar de ser una banda de infraseres.

Ahora nos vamos, pero mañana volveremos. Semana nueva vida nueva.

2 comentarios:

wizzard dijo...

IVANOVA ES DIOS!!!

Carlos dijo...

Me gusta muchisimo mas Babylon 5!!! Es mi serie favorita