miércoles, 17 de marzo de 2010

Soy el terror que aletea en la noche...



Hoy, en Paranoia con Patatas, recordaremos una de las más mejores series de la infancia de la mayoría de nuestros lectores (nos atreveríamos a decir que de todos, pero estaríamos ignorando que alguno de vosotros sois el resultado de un experimento fallido, así que vamos a dejarlo en "la mayoría"). Directo desde los fotogramas de las insignies Patoaventuras llega el Pato Darkwing.



El argumento es tan sencillo como el funcionamiento de una manivela: la ciudad de San Canario ha sido invadida por el crimen, y sólo un héroe que opera al margen de la ley puede darles a los delincuentes la hornada de galletas que se han ganado a pulso... Ese héroe no es otro que el Pato Darkwing.

Por supuesto, como todo buen protagonista de historias sobre héroes disfrazados, el pato en cuestión tiene una identidad secreta, la de Drake Mallard, padre adoptivo de una cría (una cría de pato, se entiende) de nueve años, que no tardará en descubrir su identidad secreta y adoptar un papel de sidekick bajo diferentes nombres en función de cómo se levantase el guionista de turno cada mañana. Lo que no tenemos del todo claro es a qué se dedicaba el bueno de Drake. De lo que estamos seguros es de que parecía vivir bastante bien, en su casa domótica, rodeado de gadjets, pagando sus facturas, alimentándose como ningún pato se había alimentado antes y pagando el gasoil del Patomóvil, así como de que no daba palo al agua, más allá de dedicarse a liarse a palos con los cacos más bizarros de San Canario.

¿Y qué llevó a Drake a ponerse un antifaz y ropajes púrpuras y convertirse en un cruzado contra el crimen? Pues ni puta idea, oigan, existen tantas hipótesis acerca de su pasado como entradas directas a pornografía en el historial de internet de cualquiera de nuestros lectores. Su origen es explicado en diferentes ocasiones a lo largo de los noventa y un episodios que duró la serie. Se nos dijo que venía d euna dimensión paralela, se nos intentó colar que su máscara tenía voluntad propia y elegía a su portador cuando el índice de criminalidad se disparaba, se argumentó también que dedicó su vida a entrenarse en el místico arte (pffffff...) del Kung Fu hasta que se vio preparado para liarse a guayabas con los malos... de todo, tú.

Como todo héroe enmascarado, su idea de lucha cotidiana parte de la soledad. Sin embargo, después de que la plasta de su hija le descubra, tendrá que mantenerla ocupada colaborando con él en sus misiones, y pronto se les irá uniendo un elenco de secundarios y colaboradores esporádicos sin igual, todos ellos curradísimos y perfectamente perfilados. Por un lado teníamos a Joe McQuack, el piloto de helicóptero que tenía en nómina el Tío Gilito, el tipo grande que acompaña al héroe, no muy inteligente pero capaz de meter unas tollinas con la mano abierta de esas que dejaban a los maleantes riéndose con los dientes en la mano.



También aparecería en múltiples ocasiones el genial Pato-Aparato, un personaje que pronto se ganó un hueco en el corazón de los frikis que veíamos la serie. Pato-Aparato, mitad pato, mitad engendro mecánico, era un agente de S.H.U.S.H.S., una agencia de seguridad ultrasecreta al servicio de dios sabe quién.



Además de estos dos, tenía algún otro colaborador esporádico cuyo nomnbre no terminamos de recordar, como podía ser aquella señora (señora pata, se entiende) con mechas a lo Morticia Adams; o Steggmutt, un pato que, tal y como si de Hulk se tratase, se convertía en un estegosaurio cada vez que le tocaban los cojones; o un bicharraco pequeño, jorobado y presuntamente judío (esto último no ha sido contrastado), muy similar a un tritón, o un sireno, o un sectario de Dagon; e incluso una copia demente venida del futuro, Darkwarrior Duck.

Vale vale vale, un repertorio de aprovechados de la hostia, todos agolpándose para robarle algo de fama a Darkwing... pero... ¿y los malos? Porque habría malos a más no poder. Pues claro que sí, tres temporadas dan para mucho, y más cuando tienes que sacar videojuegos con malos finales. Lo complicado, lo realmente logrado, era que todos y cada uno de los villanos que se partían la cara con el protagonista molasen. Teníamos a Nega Duck, el clásico gemelo malvado, venido del Negaverso, que es como el Universo pero en Nega; estaba también Megavolt, un ratón asqueroso y hediondo cargado de pilas, bombillas y cacharritos eléctiricos, que guarda un malsano rencor hacia nuestro héroe desde que saboteó su proyecto de ciencias en el instituto (todo un malote, el Pato Darkwing); luego estaba Quaterjack, antiguo vendedor de juguetes y posterior plagio descarado del Joker; el eminente doctor Reginald Bushroot, mitad pato y mitad planta, que experimentó consigo mismo para tratar de alcanzar la amalgama perfecta entre organismos vivos (muy instructivo si te estaban explicando algo relacionado con la fotosíntesis); y por último, el Tony Soprano, Kingping, o Vitto Corleone de San Canario, el notorio mafioso Taurus Bulba (que no te entre la risa floja, cachofriki), un toraco que, tras su muerte, volverr convertido en Steerminator, con más partes mecánicas y más ganas de dar por culo.

"Estás atrapado en el negaverso, gañán"


Lo curioso es que bajo este sencillo argumento, inspirado directamente en Batman, llegase a donde llegó: tres temporadas, más de noventa episodios, unos cuantos videojuegos para la SuperNES y para la Game Boy (a muchos de los cuales hemos tenido el privilegio de jugar durante los últimos tiempos durante las clásicas quedadas para juegos clásicos de PcP), muñecos articulados y merchandising de toda clase.

Ahora nos vamos, muchachada, pero recordad... hay que entrar en acción.



7 comentarios:

TheWriter dijo...

Que grandísima serie!! Tal vez lo único decente que tuvo Disney en su puta vida.

Denis dijo...

Lagrimas, lagrimas, lagrimas. He derramado lagrimas al recordar esta serie. Era increible, los sabado por la tarde el club Disney, jodo, que caña.

Yo siempre lo vi como una frikada de un director de la Disney, habia cosas de Marvel y de DC, el Pato Aparato (tenia seri propia) era Tony Stark, nunca lo dudé, jodo, mola esta serie.

...ains, nos hacemos viellos!

Fati dijo...

Era una serie visionaria, ya tenía cosas de Marvel antes de que Disney la hubiera comprado.

Denis dijo...

,,,jodo, es verdad. Eso me ha llegao al alma.

Cronista dijo...

Ainsss, recuerdo la viciada con el pedazo de juego de la Gameboy.

Amargas lágrimas por tiempos mejores que no volverán...

LOSTPROPETH dijo...

siempre me acuerdo de sus frases, gran acierto en recordarlo

saudade dijo...

La de las mechas se llamaba Morgana... Morgana Mc algo, McCuaker, o algo parecido.