sábado, 29 de mayo de 2010

Pelis que molan: Sin City

Buenos días, hijos tardíos de madres sifilíticas que fumaron durante el embarazo. ¿Qué tal? Holgazaneando, suponemos.

Hoy es un nuevo día, y como tal, PcP ha vuelto para deleitaros con un bonito análisis "barra" recomendación de su ya afamada saga sobre "Pelis que molan". Pese a que habitualmente esta sección trata filmes inaccesibles para el gran público y totalmente exclusivos, hablamos de clásicos del cine, todos ellos de la talla de "Yo hice a Roque Tercero" o "Karate a Muerte en Torremolinos", hoy vamos a desmarcarnos de nuestra habitual tendencia para rememorar una de esas grandísimas películas de 2005, concretamente aquélla que fue votada por nuestros lectores como la mejor del año. Hoy le toca el turno a Sin City.



Robert Rodríguez dirigió esta peli, completamente inspirada, por no decir calcada plano a plano, en el cómic homónimo de Frank Miller (cómic creado mucho antes de esconderse detrás de claquetas, hacerse llamar "director", y vender su alma al diablo). Partimos de la base de que todos habéis leído este cómic y, por lo menos, alguna de sus secuelas, y que de lo contrario no estaríais aquí leyendo a una banda de masturbamulos como nosotros, así que vamos a dar varias cosas por sentadas durante este post. Eso sí, si esperáis encontraros con comparativas de escenas y viñetas o similares ya os podéis ir yendo todos lal peo, que nosotros somos frikis serios, joder, y que esas cosas son para gafapastas y para moñas.

La película arranca con la historia corta "El Cliente Siempre Tiene Razón", tan corta que si os la resumimos os la destriparemos... qué coño, os la vamos a destripar.



La primera historia ya con algo de entidad es la que tiene como protagonista al segundo Bruce más molón de la historia, quien interpreta al agente Hartigan en su último día de servicio. "Ese Cobarde Bastardo" nos presenta a un agente de policía enfermo del corazón y más que entrado en la tercera edad, que debe luchar contra los tipos más poderosos de la ciudad para rescatar a la delgaducha criaja Nancy Callahan.



La película sirvió para relanzar a la fama a un, hasta entonces acabadísio Mickey Rourke, que se había pasado varios años de fiesta y al que no se le esperaba para cenar casi nunca. Interpretó al salvaje Marv, el protagonista del primer cómic de la saga, quien ve como, tras perder la virginidad a los taitantos años con una mozaca espectacular, se despierta al lado de su amante muerta. Obviamente, un tipo de dos metros como él estará ansioso por salir a partir caras, y ahora tiene una buenísima exusa: encontrar al hijo de perra que mató a la chica y hacéreslas pasar muy putas. Qué decir tiene que la película no escatima recursos gráficos para escenificar situaciones como esta.



La tercera historia importante es "La Gran Masacre", en la que entra en escena Dwight McCarthy, el personaje de la serie que más aventuras ha vivido. Clive Owen es ese tipo implacable que, tras presenciar una trágica equivocación en el Barrio Viejo (que es algo así como La Casa de Campo pero en blanco y negro), se ve obligado a cargar con un inesperado compañero para evitar lo que, a todas luces, sería una guerra que dejaría muchos muertos y traería de vuelta a las mafias a la vida de las prostitutas de Sin City.



Por último, la película enlaza de nuevo con la historia de Bruce Willis, años después de la primera, cuando Nancy Callahan ya se ha convertido en esto...



Ay, Robert Rodríguez, pícaro de ti. Cualquiera de nosotros se fundiría la misma pasta que tú con tal de poder mandarle a Jessica Alba que se subiese a una barra y se moviese de esa forma. Ser director tiene sus ventajas, bribón.

La peli está más que bien, es algo larga, pero como cuenta historias cortas se ve perfectamente sin que os entre el ataque de sueño post-festín, está bien contada y la imagen es, sencillamente genial. Los personajes están calcados del cómic, e incluso los diálogos. Quizás falle un poco la voz en off, que tiene una murga encima que no se menea, pero por lo demás tiene todos los ingredientes para que verla y eyacular sea todo uno: desde tollinas como ruedas de molinos, buyatas y chistes malos, hasta escenas que ya en el cómic os revolvieron las tripas pero que ahora viviréis en Dobly Surround, incluso tiene una escena dirigida íntegramente por Tarantino, que le debía pasta a Robert y no tenía pensado soltar un clavo. Además tiene una banda sonora que nos regala una de esas canciones que todos deberíamos llevar en el coche (todos los que conducimos, sucio peatón).

El lado malo es que, como ya hemos dicho, después de esta película en la que trabajó como adjunto del director, Frank Miller se comenzó a creer que el cine y los cómics eran lo mismo y que él podía darle a todo. Craso error. En esta línea, Frank horrorizó al mundo con "The Spirit" y logró ganarse un párrafo en letra "F" de la enciclopedia de la degradación...

Y ahora, os dejamos con el trailer y nos vamos. Hasta mañana, frikis.


3 comentarios:

Sapporo dijo...

Justo esa viñeta, la de:

"Es suave y cálida, y casi ingrávida. Su perfume es una dulce promesa que me arranca lágrimas.

Le digo que todo irá bien. Que la salvaré de lo qye sea que la atemoriza. Y que me la llevaré muy, muy lejos.

Le digo que la quiero."

La llevo en mi carpeta de la uni, porque me pone muy palote...

PD: Peliculaca.

La Diosa de las Nenas Duras dijo...

Ves, buyates y machotes, no a partes iguales, pero con Bruce Willis y Clive Owen es una peli para lavar la tapicería del sofá.
Ay...lo malo es que ahora no sabemos si se recordará más a Frank Miller por "aquella película cojonuda de Sin City" o "aquel mojón lleno de féminas de The Spirit".

El Staff dijo...

"...pero con Bruce Willis y Clive Owen es una peli para lavar la tapicería del sofá..."

O_O