jueves, 24 de junio de 2010

Frikijuegos: Magic The Gathering

A los buenos días, seres monstruosos y deformes que os ocultáis tras vuestras pantallas planas para contemplar un maravilloso prado lleno de videojuegos en flash, estrafalarios archivos de pps y páginas de porno online. Aunque nosotros molemos un poco más, al fin y al cabo, os saludamos como iguales.

Estamos aquí reunidos hoy, en torno al aparato de aire acondicionado de la redacción, para traeros un post que os recordará grandes tiempos o, en su defecto, horribles épocas de dilapidación y vergüenza ajena. Y es que hoy os traemos un nuevo post de nuestra aclamada (¿?) sección sobre frikijuegos (esos juegos a los niños que eran más guapos y atléticos no jugaban) para hablaros de Magic: The Gathering.



Corría el año 1993. Sonic el Erizo acababa de nacer, el tratado de Maastritch acababa de entrar en vigor, y un matemático de Nueva York llamado Richard Garfield decidió inventar un jueguecito de cartas por aquello de pasar el rato y acabó forrándose como un auténtico hijo de perra.



A su salida "Magic: The Gathering" fue recibido con escepticismo y cierta aceptación por círculos roleros y frikis en general, compuestos principalmente en aquella época por seguidores del D&D y amantes de Star Wars. Se nos presentaba un mundo pseudo-rolero, en el que cada jugador parecía interpretar a un mago que, armado con un mazo de "hechizos" y criaturas del cariz legendario de un oso lechuza se entollinaba con otro. Sólo necesitabas un mazo, un oponente y una mesa (o algo parecido a una mesa) para comenzar tus grandes batallas.

Las reglas no eran demasiado complejas: cada uno con un mazo de un mínimo de sesenta cartas (esa curiosa regla de los JCC que te dice los mínimos, cuando todos sabemos que los frikis, como tipos excesivos que somos, queremos saber siempre los máximos); de las cuales, para que la cosa funcione (donde decimos "cosa" deberíamos decir "curva de maná"), un tercio deberán ser tierras; y luego el resto pues son putadas para joder al de enfrente, como criaturas, conjuros, juguetes eróticos y hechizos instantáneos (¿contemporáneos?), y sirven más que nada para ganar las partidas.

Así nació un juego nuevo, moderno, único, una especie de mus, pero un poco más jodido, siempre rodeado de un entorno de buen rollo y compañerismo.



Pues no. Ni buen rollo, ni compañerismo, ni los cojones. Para nada. No tuvo que pasar demasiado tiempo, ni salir demasiadas ediciones ni ampliaciones del juego original para que el mundillo friki se diese cuenta de que, realmente, Garfield había creado un monstruo que difícilmente podría controlar.

"Se aprecia perfectamente como circula el aire"


Como primer signo de alarma, comenzamos a ver como nacían, en los bordes irregulares de Magic: The Gathering, publicaciones que buscaban la perdición del fan medio.



Ahí está. Ahí está. Eso fue lo que empezó a matar el juego. Las revistas en las que fijaban el precio de las cartas más allá de lo que te tocaba en un sobre. Fijando el precio, los gañanes de Wizards of the Coast (la traducción no la haremos para que la brigada para la persecución del hachís de la Guardia Civil no vuelva a hacernos preguntas), habían conseguido algo que hasta entonces estaba sólo a la altura de los gobiernos de los diferentes estados: acuñar moneda.

"¡Un gritón de dólares!"


A esto se le unió un sistema de torneos y modos de juego para cuyo entendimiento era necesaria una tesis doctoral. Que si Tipo I (cartas de toda la vida), que si el Tipo II (sólo cartas de la última ampliación, para sacarte los cuartos a lo bestia), que si Tipo Extendido (para jugar con cartas no muy viejas pero pudiendo meterle al mazo mierda de la nueva, también para sacarles los cuartos a los jóvenes que aún no se habían decidido por el Tipo II) y el más cabrón de todos, el Draft, en el que todos se compran unos sobres y juegan con lo que les toca. Lo dicho, que ven el negocio en la venta de piedras.

"Pues eso, que si lo pensais friamente... la mayoría de los frikijuegos que analizamos y analizaremos os harán replantearos si con la baraja española no sería suficiente..."


En la actualidad, más de cincuenta países están infectados por esta plaga, que ya cuenta con chorrocientas ampliaciones y ediciones, y que mueve a millones de frikazos a abandonar su pasta en manos de tiendas de internet y sobres de cromos. Nosotros ahora nos vamos. Tenemos cosas que hacer, como por ejemplo, que esta baraja funcione.

Hasta mañana, frikis.

5 comentarios:

Arald dijo...

¿Cuánto dinero habré gastado en esto...? Dios mío... no quiero ni echar cuentas...

Gracias por reavivar viejos traumas...

F·4·I·LL·3·N: dijo...

Lo mas deprimente de este juego es cuando dejas de jugar y vendes tus barajas... y ganas facilmetne ciento y algo euros...veniendolo a la mitad de su precio de coste...

Aún hoy conservo mi legendaria White weenie....

que tiempos aquellos...

PS: ahora que lo recuerdo la baraja que vendí la saque a base de estafar a jugadores novatos...


oye! pues no esta tan mal la cosa! XD

Edu dijo...

Esta entrada va a hacer que muchos busquen sus cajas de zapatos llenas de cartas!!!

Yo no me he desenganchado aún, y mira que lo intento!!!

chori dijo...

coincido con edu y añado: miiierda, no encuentro mi baraja roja!!

Viper dijo...

Madre mia que recuerdos! He estado mirando por ahí, y he quedado acojonado al ver que recuerdo que en el colegio jugaba con los compañeros pero, que ahora no me entero de nada... xD