sábado, 24 de julio de 2010

Cosas que no deberían existir, por marranas y feas, pero que sin embargo existen: Las cadenas humanas

NO


No, está claro que no. No hablamos de esto. De hecho, los frikis como nosotros no tenemos ni siquiera una opinión formada sobre las manifestaciones, las huelgas, las caceroladas y ningún otro invento político de esos que los jóvenes utilizan como pretexto para emborracharse, hacer peyas o montar jaleo. No. Nos la sudan todas y cada una de las posibilidades de protesta sindical, estudiantil y social. No nos referimos a esas cadenas humanas.

Nos referimos a otras. A aquellas que se inician cuando tú, triste lechón, decides "prestar" uno de tus comics / libros / juegos de la play / deuvedés / etc. a un amigo / conocido a quien creías tu amigo y, con el paso del tiempo te vas dando cuenta de que quizás no vuelvas a verlo, hasta que llega un día en que lo das por perdido y lo adquieres nuevamente, con el único consuelo de que esta edición que te has comprao es mejor que la que te birlaron sugerentemente.

A todos os ha pasado y, como diría Dexter Morgan, volverá a pasar... pero, ¿por qué? ¿Por qué estas cadenas humanas parecen inevitables? ¿Qué hemos hecho mal? ¿Y por qué todo esto sólo parece ocurrir a los frikis y entre frikis? Y lo más importante, ¿qué podemos hacer para evitarlo?

"Tiene veinte segundos para soltar el tomo
de Narrativa Completa de H.P. Lovecraft y dejarlo en el suelo"


Quizás la base de las cadenas humanas esté arraigada en la propia base del comportamiento friki. Y es que muchos frikis, en un intento por ser entendidos por sus semejantes, buscan "frikizar" el mundo. Esto implica convertir a sus conocidos a su causa, y para ello, tendrán que mostrarle lo que realmente mola. Obviamente, esto es un error. Nunca, nunca, nunca, pretendáis obligar a nadie (si es que algún día conocéis a alguien físicamente y no por la Play Station Network) a leer uno de vuestros cómics o ver una de vuestras pelis, porque al tío se la va a sudar tanto el que se la hayas prestado que va a olvidarse de ella, tirarla en alguna estantería y dejarla criar polvo hasta que se la pidas... un error por su parte, porque tú al principio no la quieres de vuelta, ¡lo que quieres es que él la vea para tener algo en común, algo de lo que debatir! Un nuevo error. Ese objeto que has prestado ha caído en la cadena y no volverás a verlo nunca.

"Insisto, llévatelo,
así jugaremos juntos"


En otras ocasiones son otros los que te piden prestado algo. "Hostia, préstame el Born Again, que no lo encuentro por ningún lado". "Tío, que me han dicho que tienes el Fallout y que ya te lo acabaste, ¿me lo prestas?". Ah. La vida en sociedad. Toda la vida diciéndote que tienes que compartir, y luego te hacen esto. Cuando lo normal sería decir "si no lo encuentras por ningún lado como carajo voy a hacer yo si me lo pierdes, anormal", o aquello de simplemente "no", el friki común cae en esta contradicción y entrega lo que le piden. Al principio es normal que no se lo devuelvan, tendrán que verlo, leerlo, o jugarlo. Pero con el tiempo, el friki mira para su colección de dvds y ve que sigue habiendo huecos, que antes entre El Quinto Elemento y El Señor de los Anillos estaba El Sargento de Hierro. Pero vuelve a ser demasiado tarde. El personaje al que se lo prestaste no sólo se ha vuelto a casa de vacaciones, sino que probablemente se lo haya prestado a algun simpático porrero que pasó por su casa a jugar al tute. Una vez más, has perdido una valiosa pieza de tu colección.

"Lo quiero de vuelta ya, hache de pe"


Menudo marrón, troncos. ¿Qué debéis hacer para dejar de ser víctimas de estas cadenas humanas?

1º. Asumir que, por mucho que lo intentéis, no vais a encajar. Los frikis no tienen amigos, tienen masters y pjs, y ahí se acaba la cosa.

"Sé tú mismo"


2º. Aprende a decir que no. Entra en el baño, mírate al espejo (si no eres capaz de aguantarte la mirada a ti mismo baja un poco la luz), y ensaya: "en tu puta vida".



3º. Y para restaurar el mal que ya te han hecho, entérate de si ha salido una nueva edición de algo de eso, y adquiérelo diciéndote a ti mismo que ahora mola mucho más porque tiene, yo que sé, cinco minutos de contenidos extras o veinte carillas con bocetos originales...

"PcP advierte de que en algunos casos
esto es completamente imposible
y puede hacerte sentir incluso peor"


Pues después de estos fresquísimos consejos que, esperemos, cambiarán tu vida y te harán ser mejor persona y quizás dejar los psicofármacos, nos vamos, y lo hacemos como sólo puede hacerse después de un gran día de curro, con la bella letra de una canción de Def Con Dos.

¿Recuerdas aquél vídeo o aquél juego de la Play?
¿Aquél disco y aquéllos deuvedés?
Todas son cosillas que has ido prestando
y para verlas volver sigues esperando.
Y aunque has insistido pa que te las devuelvan,
tus buenos amigos como urracas se las quedan.
Y"a te lo devolví, ¿es que no te acuerdas?"
Te hacen el lío y luego se escaquean.
Uhhh... cuanta cacota
Uhhh... cuanta cacota
Uhhh... cuanta cacota
Nunca se prestan ni tus libros ni tus cosas.

1 comentario:

JR Machuca dijo...

Un trozo de una buena canción en (para mi gusto) el peor de los discos de DCD.

Y he de decir que si he evitado que cosas como esas me ocurran, manteniendo mi colección de todo intacta, es a base de implacable persecución a aquellos que obtuvieron algún préstamo de mí. Hay que mentalizarse de que nadie devolverá nada por sí mismo!

En otras palabras: hay que ser mitad Cazador de Brujas mitad Prestamista Judío para defenderse de los ladrones.