martes, 6 de julio de 2010

Videojuegos chanantes: GTA2

Antes de conocer a Nico Bellic.

Antes de compartir ghetto con CJ.

Antes de jugar a ser Tommy Vercetti.

Antes de ver una tercera entrega en primera persona.

Después del novedoso e irreverente Grand Theft Auto.

Hablamos del GTA2, pandafrikis, y esta era su intro.



Como si de una descabellada película de Guy Ritchie se tratase, y con una estética de videoclip de tres pares de cojones, arrancaba la segunda parte del Grand Theft Auto. Debemos recordar que la intro que os hemos cascao era la de la versión para PC, porque la versión de PlayStation tenía un happy end, y no, no nos referimos a lo de las peluquerías chinas.

Pues bien, que con estas premisas de un tipo burlándose de la mafia local y con la omnipresente Z de la ultrapoderosa "Corporación Zaibatsu" es con lo que debemos contar en el GTA2.



El juego nos sitúa en Anywhere City, una urbe con tres áreas. Como era de esperar, el objetivo del juego consistía en conseguir el suficiente dinero como para salir de cada una de las áreas y pasar a la siguiente. Para conseguirlo tenemos multitud de opciones: desde dedicarnos al robo de coches, al esesinato (sobre todo cuando te encuentras con un "reprís de matar" y te pones a cargarte a todo el mundo), a huir de la policía, a encontrar objetos secretos, a competir en carreras clandestinas y, principalmente, trabajar para las diferentes bandas que se comen el pastel de la ciudad.

"Gran Robo de Coches, nenes"


En Anywhere City nos encontramos con siete bandas, una de las cuales, la Corporación Zaibatsu, opera en las tres zonas, mientras que las otras seis se van alternando de dos en dos en cada una de ellas. Así, en el primer distrito, la Zaibatsu compartirá las calles con los Piraos y la Yakuza; en el segundo, con los Científicos (con tremendas misiones a cada cual más trasnochada) y los Rednecks (que te harán vivir emociones como sólo unos paletos tejanos te podrían hacer vivir); y en el tercero con los Hare Krishna (monjes que dedican todos sus esfuerzos a alcanzar el Nirvana) y la despiadad Mafia Rusa (siempre recordaremos la misión homenaje a Soylent Green "Los Perritos Calientes Son Gente").



Como era de esperar, es imposible caerle bien a todo el mundo (bueno, en vuestra experiencia es imposible caerle bien a casi nadie), con lo que cuanto mejor te portes con una banda, más te odiarán las demás, y cuanto más putas se las hagas pasar al resto, más te querrán las mafias. Tu vida, como comprenderás, termina por no valer una puta mierda.



Pues eso, panda, que si queréis misiones desternillantes y persecuciones constantes, debéis dirigiros a vuestro proveedor de abandonware amigo y descargaros una copia de seguridad (recordad chicos lo que decía Ali G "a ser legales") del juego y preparaos para garrotear vuestro teclado con un auténtico videojuego chanante de finales de los noventa.



El GTA2 fue un juego adelantado para su tiempo, que decidió nacer en una época en la que las familias felices, la Coca Cola sin cafeína, y los muñecos articulados seguían estilándose entre los jóvenes. APAs de medio mundo dieron la lata con que si el juego fomentaba la pertenencia a bandas, la violencia gratuíta y la conducción temeraria. Y sí, qué carajo, los fomentaba, pero lo hacía de puta madre.

Tras esta reflexión nos vamos, muchachada. Hasta mañana, frikis.

2 comentarios:

TheWriter dijo...

Siempre dije que este es el mejor de la saga.

Wizzard dijo...

Hay que añadir que en la página oficial del juego permitían su descarga gratuita. (al menos hasta el año pasado)