martes, 14 de septiembre de 2010

Cosas que no deberían existir, por marranas y feas, pero que sin embargo existen: las películas de AvP

Hola pandafrikis. Hoy volveremos a la carga en PcP con nuestro ciclo dedicado a la figura de los aliens y los depredadores, y lo haremos dirigiendo nuestra mirada al mundo del cine.



Ai... los aliens y los depredadores, que tollinas se meten los tíos... pero a veces, estos encuentros nos traen, en vez de subidones de adrenalina y delirios de destrucción, producciones realmente bajas, tanto en el ámbito del cómic, como en el del videojuego, como, ineludible e imperativamente, en el del cine.

Porque no os creáis que este blog está producido, dirigido, guionizado o ideado por una banda de borregos que se ponen palotes cuando ven a xenomorfos y depredadores zurrándose la badana en la gran pantalla. No. PcP está producido, dirigido, guionizado e ideado por frikis serios que se mean encima de semejantes adaptaciones cinematográficas.

Empezaremos el penoso repaso de hoy con el filme que vio la luz en 2004 de la mano de Paul W.S. Anderson: "Aliens Vs. Predator".



La película nos presenta a un grupo de arqueólogos liderados por Charles Bishop Weyland (exacto, Bishop, como el sintético de Aliens, curiosamente interpretado por el mismísmo Lance Henriksen... y exacto Weyland, como la compañía Weyland-Yutani, que es algo así como el Microsoft en el futuro de Alien) que se van de excursión a la Antártida para investigar una extraña señal de calor que se está desencadenando a bastante profundidad. La verdad es que lo de arqueólogos es un decir, ya que debe de haber dos o tres, el resto son mercenarios, médicos de campaña, perforadores, expertos en lenguas del año de la polca y una triste guía que no termina de saber donde se ha metido.



La expedición promete, todos son super colegas y aún no han empezado a escasear los bocatas de morcón cuando el equipo se topa con una especie de pirámide maya enterrada en el hielo. Una vez dentro se les va licuando la cacota hasta que terminan por llegar a una sala llena de cadáveres humanos con el pecho rebentado. Los protas no han visto las pelis de Alien ni las de Depredador pero ahora ya resulta obvio para cualquier espectador medio espabilado y que no se haya puesto la peli pensando en las tetas de Jenna Jameson lo que se cuece allí: se trata de una pirámide en la que se ponían a víctimas humanas amarradas a camastros de piedra, se las exponía a los facehuggers (los bichos que te meten el alien por la boca) y se soltaba a los aliens por la pirámide mientras los depredadores se dedicaban a cazarlos.

Así que, con los arqueólogos allí dentro, se vuelven a poner en marcha los mecanismos de la pirámide, y una nave depredadora se decide a pararse en la Antártida a pegar algunos tiros y cazar a algún que otro bicho.



¡Huy como mola! ¡Que gran idea! ¡Los depredarores son la hostia con sus lasers y sus cuchillos! Pues no. Es todo una puta mierda. Todo. Los diálogos, las escenas de miedito y el propio devenir de los acontecimientos es terriblemente malo y cutre como pocos (la escena en la que aprenden a descifrar los jeroglíficos os llevará directamente a otra dimensión).

"El señor Weyland jugando con su nuevo amigo"


La última escena de la película (y esto no es un spoiler porque el spoiler sólo se puede hacer sobre películas, libros, cómics o series que le interesen a alguien) nos sitúa en una nave depredadora que huye de la Tierra llevando a un depredador caído en combate... a través de cuyo pecho sobresale la cabeza de un alien.



Este final, unido al triste hecho de que hubo una buena cantidad de freacs que se pasaron por el cine para perder sus dineros y salir totalmente traspuestos; y otra buena cantidad que se compraron la peli por culpa de esa enfermedad terminal friki que es el completismo; pues los productores, un par de engendros sin alma llamados John Davis y Walter Hill se decidieron, tres años después, a hacer la segunda parte: "Aliens Vs Predator: Recquiem"



Si la anterior era mala, esta ya es mala hasta la náusea. Buf. Es que con motivo de este ciclo organizamos el pasado fin de semana un visionado consecutivo de ambas cintas en la pantallaca gigante de la redacción y esto superó la sensibilidad de todos los presentes.

Retomamos la peli en el punto en el que nos dejó la primera parte: con un rebientapechos asomando el cabezón del cuerpo del difunto depredador. Esto pilla de sorpresa al resto de la tripulación depredadora, que estaban distraídos viendo porno en el canal local, y la nave termina por estrellarse en nuestro planeta, one more time, por culpa de la bichocosa ultraviolenta que se paseaba por su nave y a la que podríamos calificar, atendiendo a los videojuegos, de "Predalien".



La nave va a estrellarse en el más remoto de los pueblos de Colorado (para variar no se estrelló en Manhattan) y el Predalien y varios facehuggers escapan infectando a un padre y a su hijo y a varios indigentes que no tenían mejor que hacer que vivir en una alcantarilla perdida en el bosque.

Por otra parte tenemos el planeta de los depredadores, en el que una de estas criaturas se veía los vídeos de la nave depredadora y comprobaba como su cuñado, al que le había prestado veinte duros para salir de una mala situación económica, se estrellaba en la Tierra. Así que, con un cabreo de tres pares de cojones, se embarca en su monoplaza intergaláctico y se viene a nuestro planeta a cobrar lo que es suyo.



Una vez introducidos aliens y depredadores, quedan los humanos. Dios mío. Nos atrevemos a decir que los únicos que actuaron en esta peli eran los señores que iban dentro de los extraterrestres, porque los humanos eran lamentabilísimos. Veamos: tenemos a un ex convicto guaperas; a su amigo el sheriff local, que consulta con él todo lo que hace; a su hermano, un meapilas ansioso por meterle la puntica a una jamelga de impresión; a los amigos de la jamelga, ansiosos por meterle unas hostias al hermano del exconvicto; a una militar andrógina y a su hija; y a un buen número de extras que tienen los minutos contados desde su primera aparición en escena. Ninguno de estos personajes es ni mínimamente relevante, ni le cae ni un poco simpático al espectador (que tendrá que conformarse con ponerse del lado del depredador en la peli), ni llega a interesar absolutamente a nadie.

"El único personaje al que merece la pena ver,
que no oir."


Otra mierda sideral, totalmente incongruente con el resto de la saga, de cuya última escena volvermos a hablar, ya que la peli termina con una tal señorita Yutani (eeeeexacto, la misma de la Weyland-Yutani de la que hablamos antes) comprando un láser depredador de esos que van en el hombro. Ni puta gracia, oigan.

"Preferíamos no conocer a la señora Yutani"


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En definitiva, que son una mierda que no deberían existir, por marranas y feas, pero que sin embargo existen.

Y nosotros volvemos mañana. Hasta entonces, frikis.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ja, ja, ja la única escena memorable de "Aliens Vs Predator: Recquiem" es cuando el Predator accidentalmente empala a la p*t*na pija en el hospital

Mith dijo...

Exacto, son unas mierdas que no deberían haber sido creadas NUNCA

ahora ha esperar con que nos revuelve el estomago el señor Scott con la precuela de Alien XD

Wintermute dijo...

Después de ver ambas, he de decir que comparada con la segunda, la primera es peli de culto.

VAYA ENORME MONTÓN DE MIERDA la de requiem. Si es que hasta el nombre es para darle de HOSTIAS al productor, director, o sinvergüenza de turno que se le ocurriera.

Existen pocas mierdas mayores que yo haya visionado.

Bueno, la primera he de decir que es entretenida, lo cual no está mal. Ni punto de comparación con las originales, pero pasas un rato medio agradable, e incluso es mejor que Depredador II, y Alien II (vaya pedazo de truños).

En general, segundas partes dan ganas de vivir en el glorioso estado de Texas y por tanto tener acceso inmediato a subfusiles de asalto, munición de nucleo de plomo con camisa de acero, coches potentes, gasolina barata, y... LA DIRECCIÓN DE PRODUCTOR, DIRECTOR, Y GUIONISTA. Les iba a dar yo 'requiem'