lunes, 13 de septiembre de 2010

Videojuegos chanantes: Aliens Vs. Predator (1999)

Buenas una semana más, amigos inadaptados sociales que hacéis posible que en PcP nos sintamos mejor cada día recordando que siempre se puede caer más bajo. Seguimos sumidos en un ciclo de terror espacial protagonizado por dos de las especies más hijas de perrilla de la galaxia.



Hoy hablaremos de un videojuego que encandiló la adolescencia y madurez de los miembros de este Staff (¡toca post nostálgico - revival!). Hablaremos del mítico, el primero para PC, que nosotros no catamos una Atari en nuestras vidas. Hablaremos del Aliens Vs. Predator de 1999.



¿Pero esto qué es? Pues es un bonito shooter en primera persona con tres campañas bien diferenciadas... y es que cada una de ellas la jugaremos con una de las tres razas que pueblan el universo de Aliens Vs. Predator.

En primer lugar, y aconsejada para los principiantes, jugaremos la campaña del Marine Colonial. La historia situa al protagonista en una estación espacial, una especie de refinería localizada en el planetucho en el que se toparon con los aliens en la primera peli. La cosa es que se pone fea y tú, pobre y rosado lechón, deberás huir del planeta en una cápsula salvavidas e ir recorriendo varias estaciones orbitales y naves gigantescas en busca de la salvación. En tu camino, te toparás con aliens, una horrible abominación alien nacida de un depredador e incluso con una enorme reina alien.

"A esta distancia ya da igual:
la sangre del bicho va a freirte"


Probablemente se trate de la campaña más acojonante de las tres. Y es que equipado con tu rifle de pulsos (una mieeeeerda sideral con lanzagranadas acoplado) y con un divertido sensor de movimiento que hará que más de uno se jiñe encima y que algún otro mire debajo de su cama cuando oiga el pipipipiiiiii, recorrerás, entre siseos y ruidos de patitas arrastrándose, los parajes más claustrofóbicos de la historia de los videojuegos. Obviamente tendrás a tu disposición más armas que el triste fusil de asalto con el que empiezas: lanzallamas (mala idea cuando te enfrentas a enemigos que se abalanzan sobre ti como enfermos mentales), lanzacohetes (se amortizan solos), smartguns (el arma gigantesca que llevaban Vaskez y Aponez en Aliens, muy interesante ya que apunta sóla guiada por el movimiento), miniguns ("la impaciente" que destrozaba la selva en Depredador) y un bonito pistolón completan el arsenal del Marine Colonial.

"La impaciente está a punto de hacer
zumo de xenomorfo"


En segundo lugar estaba la campaña del alien. Ahora el mundo cambiaba por completo. Eres una bichocosa asquerosa y reptante cuyas únicas formas de ataque son el combate cuerpo a cuerpo. Tus manos, capaces de desmembrar a un humano con un mero roce; tu cola, que va cargando un golpe más fuerte cuanto más tiempo tienes pulsado el botón; y tu boca retráctil, que casca un bonito fatality a cualquiera lo suficientemente gilipollas como para ponerse a tiro son tus únicas armas. Para detectar a los enemigos te dan un vistoso sistema de auras, de forma que los humanos se ven rodeados de un bonito campo violeta que hace que los veas desde el quinto huevo, y los depredadores de uno verde. Además, en cuanto al movimiento, cabe destacar que saltas un copón y medio de distancia y que puedes trepar por las paredes, haciendo de las emboscadas un arte. Sí, también es un mareo, y aprovechan para que la mitad de las fases transcurran en conductos de ventilación y más lugares propensos al sustito, pero eso es lo que mola.

"Cu cu tras"


En la campaña tendrás que proteger la colmena alien de la incursión de los marines y de un sucio depredador que parece querer cazar a la reina.

Por último está la campaña del depredador. El depredador es, como imagináis, el primo de zumosol de todos los demás personajes del videojuego. ¿Qué pinta el bicho este en la historia? Pues ha sido enviado a un planeta controlado por los humanos para rescatar a un compañero caído... lo que no sabe es que su colega ha sido apresado y sometido a una bonita incubación alien. A partir de ahí, y tras liarla más gorda que Paquirrín en la mansión de Hugh Heffner su hilarante cacería prosigue hasta terminar con el cráneo de una reina alien adornando la pared de su comedor.



Y el bicho es la hostia. Es un auténtico abuso. Vale que su energía es limitada y que casi todas sus armas gastan energía, debiendo esperar a que se recargue todo para meter unas tollinas de infarto, pero es sencillamente brutal. Garras en la muñeca, un arpón que además de matar a tus víctimas clava sus miembros a la pared más lejana, el cañón del hombro que apunta con un bonito triangulito, el disco con cuchillas que significa la muerte automática de tu objetivo, el sistema de curación y, el favorito de los niños, el sistema de camuflaje, harán las delicias de cualquier aficionado a los shooters.

Además, el sistema de campañas estaba pensado para que además de las propias de cada uno, pudieses jugar las de los demás cambiando los objetivos y el lei motiv de la misión, con cualquiera de los personajes. El tema era que las del alien eran un poco jodidas, por lo de tener que colarte por bujeros en el techo, pero no había problema: el depredador siempre tenía a mano un gancho y el marine... dios... el marine tenía ese invento por el que todos estamos esperando y que Steve Urkel casi consigue patentar... el jetpack.

Y si las campañas son la hostia no os imagináis lo brutal que puede ser el modo online o bueno, multiplayer (maldita sea la época de los cibers, que te obligaban a interactuar con otras personas en espacios cerrados en vez de estar tirado en gallumbos en tu casa mientras comes pan tumaca con nocilla). Tan sólo imagínate a cuatro marines que van siendo cazados por un alien cabrón en una partida multijugador. Desde PcP animamos a jugar interesantes partidas alien vs. marines, porque si metes a un depredador de por medio la cosa se desnivela demasiado.

También hay otro modo cooperativo, en el que varios marines se enfrentan, en un planeta remoto, a una avalancha alien constante.

Este era el trailer de este auténtico destructor de tiempos libres.



Pues eso, que hablamos de un juego que era la polla, que después tuvo una edición gold (una parida para sacarles los cuartos a los que de aquella todavía pagasen por los juegos), una edición 2000 (tú dirás, un año después), y varios remakes similares como el AvP 2 o el más reciente, el de este último año para PS3 y XBox360 al que aún no hemos jugado pero del que tenemos claro que el hecho de que en todas las tiendas Game y GameStop tengan chorrocientos de segunda mano para vender parece apuntar a mojón de los buenos.

Y ahora nos vamos, hasta mañana, frikis.

No hay comentarios: