sábado, 11 de septiembre de 2010

Xenomorfos en viñetas, vol. 1

Corría el año 1988. La gente comenzaba a concienciarse de que el tabaco no era bueno, John McClane entraba en nuestras vidas, Holanda ganaba la eurocopa y la editorial Dark Horse, en lo que fue una apuesta friki sin precedentes, adquiría los derechos para editar en formato comic lo que hasta entonces eran tan sólo dos películas... las de Alien.

Teniendo muy reciente todavía el espectacular éxito de Aliens, de James Cameron, una de esas experiencias que todo friki debe vivir al menos una vez al año; y apostando por lo que podría ser una saga de películas de culto, la editorial Dark Horse, siempre caracterizada por su rollito independiente y porque jamás podría comerse un colín al lado de Marvel o DC, se decidió a adquirir los derechos de esas bichocosas espaciales con colas prénsiles, bocas retráctiles y sangre ácida.

Obviamente, ahí no acabaría la cosa, ya que poco después se hicieron con los derechos de otro simpático extraterrestre que hacía agua el culete de los espectadores, el Depredador de la película de Schwarzenegger; y poco despúes también se comprarían, movidos por el ansia consumista, una visión ya un poco turbada por las dorgas, y un vano deseo de jugar a ser dioses, los del mítico Terminator.

Esto fue demasiado. Nadie pudo controlarlo del todo.

Hoy, en Paranoia con Patatas, haremos un breve repaso a lo que fue la incursión en el mundo de estos monstruos del cine de culto de la editorial Dark Horse: como hicieron pequeñas maravillas y cómo se fueron a tomar por culo definitivamente.

Aliens: Outbreak



La primera incursión de los xenomorfos en el mundo del cómic fue esta bonita miniserie, en la que nos traen como protagonistas a Wilks y a Billie, como si los pobres no hubieran tenido bastante con lo de Aliens. Mientras que Wilks es un zumbado que quiere darles por el culo a todos los bichos por haberse cargado a sus amiguetes, a Billie el celebro le dijo basta, y tuvieron que borrarle la memoria para que pudiera seguir adelante.

Sin embargo, la ahora plácida vida de Billie se va a tomar por saco cuando Wilks, obsesionado con el exterminio alien, decide secuestrarla para que le acompañe en una misión sencillamente genocida. Un capullo, vamos.

Por otra parte, en la Tierra, acaban de capturar a una Reina Alien, y la han puesto a incubar como si de una gallina ponedora gigante se tratase... con catastróficos resultados.

Aunque a los más puristas les pueda doler, este cómic supuso la confirmación de que los de Dark Horse iban por el buen camino (¡já!), fue un éxito de ventas y, para más joder, hacía que tuvieses que ir al baño con la más líquida de las diarreas.

Aliens: Nightmare Assylum



Era la esperada secuela del "estallido". Pongámonos en situación: Wilks y Billie huyen cagando leches de la Tierra, que ahora mismo es una especie de nido gigante de monstruos asquerosos y antropófagos, pero claro... el cómic no podía contar como llegaban a una colonia tranquila, se establecían y se tomaban el uno al otro, no. Resulta que cuando subieron a la nave no repararon en que dentro se les había colado algún que otro monstruito, y ya os imagináis, se armó el belén.

Pero el tema era que este comic también molaba. Eran tiros, sangre ácida, bocas dobles, claustrofobia, palabrotas, y todo bien ensamblado...

INCISO


Dos de dos, la Dark Horse había triunfado el 100% de las veces que había sacado un producto basado en el octavo pasajero. Era la hora de joderla. Y es que cuando te das cuenta de que tienes una fábrica de oro lo que tienes que hacer es contratar a una gran banda de trabajadores semiinteligentes que la exploten al triple de su capacidad hasta que las máquinas terminen más calientes que el palo de un churrero. Y así llegó una lamentable ondanada de crossovers.

FIN DEL INCISO


Aliens Vs. Predator



Por fin llegamos a la obra original, a la que destapó sagas de videojuegos (el primero de ellos era auténtica crema y algún día, más proto que tarde, lo recordaremos) y las menos afortunadas películas.

La historia gira en torno a un planeta recién colonizado por los humanos y que resulta ser el coto de caza en el que se iniciaban los depredadores en prácticas antes de acceder a un contrato laboral semidecente. ¿Y en qué consisten estas prácticas? En cazar los bichos que puedan proliferar por el planeta. Es por esto por lo que los jerifantes depredadores decidieron traerse una Reina al planeta, para que pudiese soltar toda su huevada y hacer que la caza de humanos fuese un poquito más divertida.

La cosa es que la muy perra de la Reina consigue poner un huevo con otra Reina y terminar por introducir en cargueros de exportación de ganado la puñetera plaga alien.

No lo vamos a negar, este cómic también os pondrá palotes. No tanto como los dos anteriores, pero os cundirá más que muchas de las mierdas en las que os gastais los dineros que os ceden vuestros nunca suficientemente compensados padres.

Aliens Vs. Predator: Deadliest of the Species



Y aquí, amigos y amigas, niños y niñas, aquí es donde todo se empieza a ir a tomar por el culo. Con la entrada Chris Claremont, el guionista estrella, en esta saga, se decidieron a sacar la friolera de doce números.

Este ya ni os penséis lo de leerlo, es una auténtica basura que cuenta una historia sin puta gracia: la Tierra está totalmente asolada por la plaga Alien y los pocos humanos supervivientes viven en naves espaciales que permanecen en órbita. La protagonista, que no está tan buena como la de la saga anterior (cuando las cosas empiezan a flojear, flojean por completo), colabora desde su nave con ambas razas. Una puta mierda.

SEGUNDO INCISO


Y todo podía haber quedado en esto. Una serie molona y otra bastante lamentable pero que supo parar a tiempo. Pero no. Hicieron más. Cuando has cazado a la gallina de los huevos de oro debes exprimirla hasta que se haga pulpa entre tus dedos: War, Booty, Xenogenesis, Eterno... cada cual peor.

Pero la cosa no quedó ahí, no señor. Ahora que los chicos de Dark Horse habían experimentado en sus cuerpos la emoción del crossover, tenían mono de historias descarriadas. Así que decidieron cruzarlo todo. Incluso aunque eso supusiese aliarse con otras editoriales... ¡sobre todo si así podían aliarse con otras editoriales!

FIN DEL SEGUNDO INCISO


Este es otro tema, y hablaremos de él mañana, porque, por si acaso no lo preveíais, aprovechando el reciente estreno de "Predators" de Robert Rodríguez, hemos decidido embarcarnos durante esta semana en un nuevo ciclo temático de Paranoia con Patatas...



Y ahora ya podéis ir dando rienda suelta a vuestro culto a Onán. Hasta mañana, frikis.

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