jueves, 11 de noviembre de 2010

Negro sobre blanco: La trilogía de la Fundación

Un jueves más una duda se cernía sobre la redacción: "¿qué puñetas les escribimos a estos repelentes desechos sociales?". Nuestros celebros, como sufridores de una terrible resaca veraniega, se hacían esta pregunta cada cuarto de hora.

Y hoy vamos a retomar nuestra sección peor ponderada (porque todos sabéis que las historias que cuentan los libros no merecen el tiempo que nos lleva leerlas, y que es mejor esperar a que saquen la peli para enterarnos de qué carajo nos cuentan) para hablaros de uno de esos temas de conversación que es recurrente en las tertulias los dioses que formarmos esta redacción.

Y no, no nos referimos, para variar, a esa vez en la que le restregamos unas frankfurt por la cara al becario mientras dormía para fingir, cuando se despertaba, que nos subíamos la bragueta, no...

Hoy toca hablar sobre ese clásico de la ciencia ficción que es La Fundación, del plasta de Isaac Asimov, y porque somos dioses de amor y nos gusta haceros un tres por uno, de dos de sus secuelas, las que contribuyeron a formar la denominada "Trilogía de la Fundación", esto es "Fundación e Imperio" y "Segunda Fundación".

¡Que leídos y cultos son los chicos de Paranoia con Patatas, pensaréis! Pues sí, pues no... ¡pues al turrón!



Corría el año 1951 cuando se publicaron por primera vez unidas en un libro cinco historias cortas de Isaac Asimov publicadas originalmente en la revista Autstanding entre 1942 y 1944.

Sí, exacto, ha llovido bastante, pero con este libro, nacido en el 42 sí que podemos decir que sucede lo que no sucede con ninguna película de 1942: que mola, y mola de cojones... o por lo menos eso pensaría cualquier nerd con tendencias pseudo-cientítifico-fílicas.

"Geeks aprove this message"


Se nos sitúa en un universo muy lejano en el que las personitas se han dispersado por toda la galaxia y han formado el gigantástico Imperio Galáctico, que no tiene nada que ver con el de Star Wars ni con Darth Vader, frikazos, sino con un gritón de planetas y planetoides que tienen su capital en el planeta Trantor.

La historia arranca allí, donde el psicohistoriador Hari Seldon, el protagonista indiscutible de esta saga, acaba de hacer uso de su ciencia para prever la inevitable caída del Imperio Galáctico y el consiguiente retorno a la barbarie durante varios milenios.

Seldon logra que los jerifantes de Trantor accedan a crear una fundación en un extremo de la galaxia, una fundación cuyo único objetivo será crear una enciclopedia en la que se aglutine todo el saber del universo, permitiendo así que las futuras generaciones puedan reconstruir el Imperio Galáctico en tan sólo mil años.

Con el tiempo, esta fundación comenzará a irse de madre y a acaparar poder. Primero a través de la ciencia, después, a través de la religión, y finalmente a través del comercio. Cada cierto tiempo, la fundación vive una crisis, una crisis prevista anteriormente por Hari Seldon, y que, tal y como estaba previsto, no será capaz de destruirla.

Durante toda la saga se habla de la psicohistoria como una ciencia que trata de la s masas de hombres, la ciencia de las muchedumbres, de miles de millones de persones. A través de su estudio se podían prever las reacciones a diferentes estímulos de estas masas, podían presagiarse las tendencias sociales y económicas de cualqiuer época y prever los puntos en los que se producirían estas crisis e incluso el motivo exacto que las ocasionaría.

La leche, vamos, supera con mucho el teléfono con sonidos de animales que utilizáis para haceros los inteligentes en presencia de los críos de vuestros familiares.



En "Fundación e Imperio" se nos presenta ya a un Imperio Galáctico agonizante que lanza un último ataque sobre la Fundación, pero lo más traumático para ese reducto de indestructibles científicos del borde de la Galaxia será lo relatado en la segunda mitad del libro, cuando entre en juego un personaje capaz de destruir las previsiones de la psicohistoria. Se trata de un mutante, "El Mulo", un tipo capaz d einfluir en la psique colectiva y de domeñar a los demás.

Una putada cuando todo se basa en reacciones sociales predecibles.



Ah, pero resulta que cuando Seldon creó su fundación no sólo creó una, sino que situó otra al otro extremo de la galaxia, donde absolutamente nadie pudiera encontrarla. Esta fundación rivalizará en poder tanto con el Mulo como con la primera, y cascaros cualquier detalle más no sólo implicaría que nos cansaríamos de teclear, sino también spoilearos.

En definitiva: que la trilogía de la Fundación mola, que hay casi veinte libros del tema, porque como siempre, cuando una gallina pone huevos de oro es más difícil de sacrificar.

Nosotros ahora nos vamos, pero dejamos resonando en vuestras mentes el soniquete de que los libros son buenos, aunque no os engañéis, los libros no son el mejor regalo. El mejor regalos son los videojuegos y la pornografía. Hasta mañana, frikis.

6 comentarios:

Maine dijo...

GRAN entrada.

J dijo...

Grandisimos libros,los 3 ,me encantan ^^

TherionVII dijo...

Isaac Asimov es un crack. Tanto la Fundación como Yo, Robot son de mis obras preferidas, solo superadas por El Señor de los Anillos y leer la Biblia al revés por la noche en un cementerio XD

Maeglin dijo...

Pues la verdad es que molan un cacho los libros sobre la Fundación...Estaría bien saber si algún día se llegará a "terraquizar" otroos planetas y realmente se creará un imperio galáctico... Pena que solo lleguemos a vivir 100 años (con suerte).

Fláshez dijo...

Astounding, burros! Cagüenlalecheee...

Wintermute dijo...

GRANDE, grande Asimov, gran entrada.

KURTURIZAROS HARARFAVETOS DE LOH GÜEBOS YA Y LEER.