miércoles, 4 de mayo de 2011

24 - Valoración global

Hola, cachofrikis. ¿Cómo os van esas oposiciones para catetos? ¿Han salido ya las convocatorias?

¿Dónde está nuestra cámara?

Ah, ahí.

Hola, cachofrikis. La semana pasada terminamos de ver la última temporada de la serie "24", ya sabéis, la que vendían allá atrás en Antena 3 como "en tiempo real", "una experiencia que cambiará la televisión tal y como la conocemos" y todo eso (si allá por 2001 querían una experiencia que cambiase la televisión tal y como la conocíamos bastaba con que nos hiciesen un biopic a los que confromamos esta redacción y ya habría llegado). El tema es que tras 194 horas de Jack Bauer, UAT e intrigas conspiranoicas ya nos encontramos en condiciones de dar una sucinta opinión de la serie.



Intentaremos analizar la serie sin cascaros demasiados spoilers a aquellas personas suficientemente ocupadas como para no dedicar ocho días de sus vidas a ver qué hace Kiefer Suthrerland, no vaya a ser que un día de estos pasen a tener más tiempo libre del habitual y se vean en la necesidad de llenarlo sin saber demasiado.



La serie gira en torno, en primer lugar, a Jack Bauer. Jack se nos presenta en la primera temporada de 24 como un agente federal, concretamente como el jefe de operaciones de campo de la UAT (Unidad Anti Terrorista, en inglés CTU, Counter Terrorist Unit), que está en proceso de amigarse con su exmujer y que tiene una hija adolescente de estas coñazo que no paran de meterle en líos y de calentar la bragueta de gañanes poco recomendables.

"Hostia, Jack Bauer sonriendo..."


La UAT es una agencia gubernamental ficticia especializada en la prevención del terrorismo. Cuenta con todo tipo de gadjets y de los mejores analistas de datos. Controlan a una velocidad pasmosa cámaras de seguridad, satélites espías, conversaciones telefónicas a cascoporro (todas, en busca de palabras o datos), muchos ordenadores Mac (curioso, los malos usan Windows), varios Land Rovers (curioso, los malos unsan Lexus), teléfonos Nokia (curioso, los malos usan Motorolla) y una sala de videoconferencia equipada con Cisco Sistems (los malos no usan de eso). Como decía Alec Baldwin en Rockefeller Plaza "si algo he aprendido viendo 24 es que para ver a alguien en una foto borrosa basta con hacer clic y ampliar". Además, la UAT tiene la facilidad que otras agencias no tienen para normalizar la tortura de una forma que resulta hasta lógica.



La serie se desarrolla en la ciudad de Los Angeles casi en su totalidad. Es cierto que hay una precuela en forma de película de dos horas, previa a la séptima temporada que se desarrolla en una nación africana ficticia llamada Sangala. La séptima temporada transcurre en Nueva York y la octava en Washington.

La otra trama, tal y como se nos presenta en la primera temporada, será la del candidato a presidente David Palmer, el primer (por aquél entonces) afroamericano con opciones de llegar a presidente de los yuesei. A partir de la segunda temporada seguirá teniendo una trama paralela y entrecruzada con la de Bauer, pero en esta ocasión como presidente; y cuando su mandato termine, el siguiente presidente protagonizará a su vez esta trama paralela.



Como ya sabéis, la serie tiene la particularidad de contar un día entero a tiempo real. Es cierto que los capítulos duran cuarenta minutos. Los otros veinte se pierden en cortes publicitarios y se van estableciendo en momentos en los que los protagonistas deben esperar una noticia o desplazarse de un lugar a otro. Si bien esto se respeta a rajatabla en la primera temporada, donde cada capítulo empieza escrupulosamente donde ha acabado el anterior; a partir de la segunda y progresivamente hasta la octava, comienza a producirse un pequeño lapso de tiempo que puede ser de entre cinco y diez minutos entre capítulo y capítulo (esto es algo que cae de cajón, pero que nos intentan colar de todas formas). Este detalle del "tiempo real" lleva a otras incongruencias, como desplazamientos en avión y helicóptero que son puestos a disposición de la UAT en cinco minutos, la posibilidad de los agentes de atravesar ciudades gigantescas en lapsos de tiempo ridículos, y cagadas relacionadas con el día y la noche bastante notables.

Al margen de estos fallos el formato de la serie mola un huevo y parte del adyacente. Jack Bauer es una auténtica bestia parda capaz de disparar a la rodilla a una anciana para sacarle un poco de información a su marido. Las tramas conspiranoicas son trasnochadas como pocas, pero las más salvajes llegan a partir de la quinta temporada y ahí ya cuesta dejar de ver la serie. Persecuciones, virus devoradores de carne, cárteles de la droga mexicanos, bombas nucleares, terrorismo jihadista, traiciones, bruscos giros del guión, trabajos que alguien tiene que hacer por crueles y lamentables que sean y, sobre todo, un trasfondo de búsqueda de venganza, que son los trasfondos que hacen que las series molen de verdad. Además, por qué no decirlo: bastantes tías buenas y Kim Bauer (la hija de Jack) es un buyate en toda regla.



Además hay algún que otro personaje entrañable, como la analista de sistemas Chloe O'Brian, una informática con síndrome de Asperger que se irá ganando un hueco en el corazón de los espectadores.



Valorar la calidad de las ocho temporadas sería la hostia de jodido y la red está llena de análisis como ese. Nosotros somos frikis serios y reconocemos que la serie va cayendo en picado (si bien los cuatro últimos capítulos son una auténtica burrada) con una primera temporada muy digna.

En definitiva chavales, que la veáis si os sale de la huevada y si no, pues seguís con el porno y tan amigos.

Hasta mañana, frikis.

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"Mientras te dejas caer por PcP para leer este bizarro post, el capitán James Tiberius Kirk grita el nombre de su archienemigo"

"KHAAAAAAN"

2 comentarios:

Maeglin dijo...

A mi la 1ª temporada me gustó...y a partir de la 4ª me encantó...

Juan Prieto dijo...

"KHAAAAAAN" jajaja una escena mítica