domingo, 15 de enero de 2012

Juegos molamucho: Bang!

Cansinos, que sois unos cansinos, ni en domingo, cuando deberíais estar con un resacón acojonante después de disfrutar de la noche en compañía de vuestro fiel amigo John Cor, nos dejáis en paz. Pues hoy, aprovechando que es domingo, vamos a arrancar con una nueva sección en la que trataremos los diferentes juegos de mesa o cartas que merecen ser jugados por los grupos de frikis sin escrúpulos en esas noches en las que prefieren no salir a la calle para que la gente no les tire piedras.

Hace algunos meses que salió a la venta la edición "La Bala", que incluye todas las ampliaciones del juego además de la edición básica y que viene en un estuche en forma de bala (o supositorio o consolador de Silvia Saint) que desde aquí os recomendamos encarecidamente.

"Banda sonora no incluida"


Antes de nada, dale al play, y luego continúa leyendo.



"Una calle polvorienta. Una zarza rueda de un lado a otro. Dos hombres de pie, frente a frente. Uno de ellos va armado con una pistola. El otro le apunta con su Winchester.

Todos miran con ansiedad al pistolero pensando que ya está muerto, que no tiene nada que hacer ante el rifle... ¡pero lo que no saben es que su pistola es una Volcanic!

En el Salvaje Oeste, los Forajidos dan caza al Sheriff, el Sheriff da caza a los Forajidos, y el Renegado urde su plan en secreto, listo para unirse a cualquiera de los bandos. Dentro de poco, ¡las balas comenzarán a zumbar!


Bang! el juego de cartas, va exactamente de esto. Personajes que deben coserse a plomo en calles que apestan a gorrino, pipas, sudor, tabaco, whisky del malo y caca de caballo. Para poder arrancar con el juego, cada jugador debe conocer el rol que va a representar en este Spaghetti Western.



El Sheriff es la ley en el lugar, la estrella lo identifica, guanta más brasa que nadie, comienza jugando y tiene la responsabilidad de ir descubriendo las cartas de evento que se van sucediendo cada turno. Su objetivo es acabar con los Foragidos; el Foragido es el típico mamón cuyo retrato aparece en los carteles de "SE BUSCA" desde el Álamo hasta Wichitta, su misión en el juego es acabar con el Sheriff, debiendo cooperar con otros Foragidos para lograr su objetivo (la típica escena de las figuras cabalgando con el sol de fondo); luego está el Renegado, que es el otro personaje molón, el antihéroe por así decirlo, el tipo que está de paso y que actúa al margen de la ley, su objetivo siempre es ser el último hombre en pie cuando la partida acabe, lo cual le suele obligar a acabar con el Sheriff antes de que lo haga alguno de los Foragidos (igualito que en la vida misma, vamos); y por último está el "Sheriff Deputy" de toda la vida, vamos, el colega del bueno, que suele ser más joven, más inexperto, más tirillas y mucho menos tronchamozas que el propio Sheriff (lo que es la Policía Local a la Policía Nacional), y su objetivo es mantener con vida a este último.

Una vez se han repartido los roles, llega el turno de conocer al personaje que interpretará cada uno. Hay un gritón de personajes, cada uno con un atributo de vida que varía entre los tres y los cuatro puntos, y una habilidad que puede ser más o menos mierder o broken.



La partida termina, obviamente, en el momento en que alguno de los jugadores cumple su objetivo, pasando a ser el puto rey del Spaghetti Western. Pero... ¿cómo lo cumple? ¿Cómo acaba con la triste existencia de cualquiera de estos personajes que huelen a whisky y a sudor y muestran sus fauces desdentadas? Pues básicamente con dos cartas: una de disparar y otra de esquivar.

"Carta que resume las reglas"


¿Sencillo? Psé, no es el Arkham Horror, pero el tema de disparar y esquivar se va desarrollando hasta que nos topamos con todos los elementos de un buen western: puñaladas, puñetazos, disparos certeros por parte de francotiradores hijos de puta, cervezas, ingenuas mujerzuelas que nos harán perder nuestras ventajas, duelos, diligencias e incluso ataques de los pieles rojas.



Además de estas acciones, que son jugadas por los jugadores desde sus manos, los personajes tienen a su disposición armas y otro equipo que permanece en juego (como una carabina o un caballo) y de otra categoría de objetos que aguantan tan sólo un turno en juego (como el típico sombrero mexicano que recibe el disparo destinado a su usuario, o la clásica plancha de hierro que el héroe esconde debajo de su guardapolvos).





Por último, cuandojugamos con diferentes ampliaciones, también nos topamos con otro tipo de cartas que son cartas que relatan eventos que suceden cada turno y que se encuentran más allá del control de los jugadores, como una posible instauración de la Ley Seca, una entrañable partida de Ruleta Rusa o la clásica fiebre del oro.

En definitiva, haches pés, que es un juego que mola mogollón, que os hará pasar a ti y a tus amigos imaginarios grandes tardes de diversión, y que siempre debe ir acompañado de una buena banda sonora.

Hasta mañana, frikis.

1 comentario:

Hasseo the Lizard dijo...

Buenas

Pues anda que no nos hemos pegado buenos vicios los colegas en fin de semana a BANG!.

De todas maneras, alguna de las expansiones de que trae "la bala", la que mete cartas verdes y demás, creo que aunque no está mal alarga demasiado la partida. Hemos llegado a tener que dejar partidas a medias después de 2 horas de juego, porque estábamos todos los personajes tan blindados que éramos intocables.

Un saludo,

Hasseo.