miércoles, 4 de enero de 2012

Las cien balas del friki

Madre mía madre mía, ¿es que no os han dao bocata hoy? ¿Teníais que venir aquí, hijos de sucias rameras infestadas de enfermedades, a interrumpir una de nuestras rascadas generales de huevada? Bueno, estáis de suerte, porque en PcP estamos on fire y vamos a iluminaros, como de costumbre, con un par de pequeñas perlas de sabiduría. Pero que no se repita, somorgujos.

Queremos suponer que si estáis leyendo esto es porque ya habéis leído antes el cómic "100 Balas" de Brian Azzarello y Eduadro Risso (si no, no sabemos qué puñetas podéis estar haciendo por aquí, salvo comprobar si por fin hablamos de algo meramente pornográfico). Como sabréis (o no, panda de mendrugos) la premisa principal de la que parte esta serie es la de un hombre misterioso vestido del mismo sastre que los comerciales de R que se deja caer por la vida de algún pobre diablo de vida miserable para hacerle entrega de un maletín. Ese maletín contiene una pistola, cien balas imposibles de rastrear, una promesa de inmunidad legal y la documentación necesaria para que quien lo abre descubra quién fue la persona que destruyó su vida en algún momento, debiendo decidir este último si merece una venganza y sus enemigos la muerte.

"El mejor amigo del chupatintas


Al margen de que el pasado año sacaron una edición bastante chula del cómic, que incluía un maletín y cuatro señores tomos que, por supuesto, adornan las ya de por sí bien nutridas estanterías de esta redacción, el post de hoy no pretende ser una recomendación de lectura, sino algo similar a los "What if?" que en los noventa sacó la Marvel, o a los "Y si fuera" de Rafaella Carra.

¿Qué pasaría si ese hombre misterioso le entregase el maletín a cualquiera de nuestros lectores? ¿Qué haría el friki común si el agente Graves se dejase caer por su guarida y, sin ni siquiera sentarse y reprimiendo las náuseas, le hiciese entrega del dichoso maletín?

Esta es, básicamente, la hoja de ruta que seguiría cualquier friki de bien de encontrarse en esta situación.

1. Venganza

La más obvia opción es, al mimo tiempo, la primera parada en la línea de metro de todo friki armado y peligroso.

Al igual que los personajes de 100 Balas, los frikis en general ansían vengarse. Su vida no ha sido todo lo feliz que podría haber sido (por eso son sucios frikis, y no futbolistas, cantantes o actores porno), y esto suelen debérselo a gente a la que veían a diario durante su infancia, adolescencia y postadolescencia. Además, todo buen lector de Paranoia con Patatas sabe que las únicas historias que realmente merece la pena contar son las de venganza.

Es por esto por lo que la mayoría de los frikis tienen una importante lista negra de conocidos y amigos-del-facebook a los que les gustaría darles pasaporte: los matones de primaria (y su corrillo de amigos); los gallitos del instituto (y su corrillo de amigos); los que le hicieron las novatadas en la universidad (si es que llegaron a tanto); los múltiples gallitos de gimnasio que se convirtieron en los nuevos novios de todas esas chicas que, a lo largo de su vida, le dijeron aquello de que no buscaban nada serio y que sólo lo querían como amigo; y probablemente también esas chicas, porque los frikis son como son, unos cabroncetes rencorosos que ven demasiada tele.

"Soy un chulo de playa profesional"


Sin duda, al menos las veinticinco primeras balas ya tendrían destinatario asegurado.

2. Justicia

La venganza sería la primera idea, pero la justicia, sin duda, la segunda. Cualquier freak que ha conocido a Punisher sabe que el sistema, tal y como está organizado, no hace más que servir a los delincuentes, por lo que él tiene la posibilidad ahora de marcar la diferencia.

Obviamente, nuestro friki nunca ha sido catequista, ni misionero, ni mucho menos filántropo, así que lo que hará será maquillar sus deseos de venganza menos emocionales (es decir, los que no tienen que ver con el rechazo social directo) con el sutil rimmel de lo justo.

Ese anónimo que troleó su blog miserablemente; ese presunto gran vendedor de "e-Bay" que nunca llegó a enviarle ese artículo por el que había pagado religiosamente (y no os engañéis, las disputas a través de PayPal están pensandas para que gane el timador); ese extraño que se pasaba todas las partidas de su shooter preferido insultánole vía web por cosas tan poco justificadas como poner a todo trapo "La Canción de Cthulhu"; ese dependiente de una tienda Game Stop que se negó a hacerse cargo de su problema pese a tener el ticket de la garantía y una XBox que sólo valía para hacer ruido...

Todos esos malandrines iban a saber lo que es justicia. El anonimato, el comercio electrónico, la impunidad de la PSN y la Ley para la defensa de los consumidores y usuarios no pueden ser el escudo que protege a los sinvergüenzas. Por lo menos veinte balas más deberían ser utilizadas para hacer justicia. ¿Os parecen demasiadas balas? Tened presente que a un friki la vida le trata peor, porque sí: puede que los dependientes de El Corte Inglés ni se le acerquen, o que sea el único del bar al que no le ponen tapa, o que los autobuses nunca jamás le esperen, o incluso que siempre tenga que meter el doble de pasta en una máquina expendedora de chocolatinas, así que no sabremos si nos quedaremos cortos cuando decimos lo de las veinte balas.

"Otro cliente insatisfecho."


3. Un Columbine

A nuestro friki le quedan poco más de la mitad de las balas originales. Ya se ha vengado de todos aquéllos que le han hecho la vida imposible y ya ha escarmentado a aquéllos otros que se la jugaron bajo un manto de legalidad. Pero no va a guardar el maletín en el armario hasta que se enfade con su jefe o hasta que lea lo que les dejó su madre a sus hermanos en el testamento, sino que va a darle uso ya mismo en una espiral de destrucción sin fin.

Entonces es cuando decide hacer una pequeña labor social y marcarse un objetivo multitudinario. Podría ser la filmoteca, o uno de esos impíos y blasfemos puntos de intercambio de libros, quizás el gimnasio de su barrio, o la cola del teatro, o el festival de Benicassim, o directamente la casa de Gran Hermano. Podría esperar apostado simplemente en la sección de películas de su Fnac amiga para abrir fuego contra el primero que dijese las palabras "qué portada más elegante", "es un trabajo delicioso" o "yo lo vi en el festival".



No nos metemos con lo que haga. Sabemos que no nos pillará ni de refilón ni a nosotros (que no salimos de casa) ni a nuestros seres queridos (que son los personajes de los videojuegos).

4. Un mundo mejor.

¿Si el friki común pudiese volver atrás en el tiempo y matar a Hitler antes de que llegase al poder lo haría? ¿Y a Frank Miller antes de que se metiese a hacer boñigas para el cine como "The Spirit"? Todos conocemos la respuesta. Sin embargo, el maletín no lleva máquina del tiempo incorporada, por lo que este tipo de medidas son imposibles.

De todas formas, sólo hay que ver las señales que nos deja el presente para conocer el futuro, muchachada, por lo que las últimas balas que le quedarían al protagonista de esta historia deberían ser utilizadas para contribuir a construir un futuro mejor para todos.

En este caso preferimos no dar nombres, que en este mundo de redes sociales y tarados con la boca demasiado suelta podemos acabar saliendo por la tele en peores condiciones de las habituales.



Hipótesis al margen, el único consejo que le daríamos a un friki en esta situación (más que nada por si resulta ser lector habitual de PcP), es que se guarde la última bala.

5. No dejar que lo atrapen.

Para culminar su orgía de destrucción y frenesí, nuestro hipotético personaje, sin duda, utilizaría esta bala tal y como la utilizaría Jack Bauer.

- Pero... un momento... ¿las balas no eran irrastreables?


Esto... hasta mañana, frikis.

1 comentario:

Jon Arson dijo...

¿Soy el único al que le entraron ganas de comprarse una camisa hawaiana después de ver a Lono? Seguro que no.

Gracias por evitar spoilers, aún me queda por conseguir el 4º tomo.