domingo, 29 de enero de 2012

Pelis que molan: El Guerrero Número 13

Hace un par de semanas, uno de los desocupados que nos leen hizo un apunte interesante, y es que durante los últimos meses se ha venido experimentando un fenómeno similar al que sucedió a finales de la pasada década (y sigue sucediendo ahora) con la temática zombie: lo "nórdico" se pone de moda. Juego de Tronos, con su Eddard Stark guardián de no sé donde, y Skyrim, la provincia de Tamriel que tiene más de trescientas horas de entretenimiento aseguradas en formato videojuego, dan buena cuenta de ello.

A la vista de esto, esta redacción, haciendo alarde de su ya habitual talante ventajista, ha decidido que hoy toca recordar una película con tintes nórdicos. Bueno, ni tintes ni nada, nórdica pura, vamos. Hablaremos de una cinta de 1999 que fue un auténtico fiasco de taquilla pero que desde Paranoia con Patatas siempre ha sido vista con buenos ojos, por tener una temática y una ambientación acojonantes y unos primeros diez minutos de una épica tal que te pone los pelos del culo como si fueses un auténtico erizo. Hoy vamos a hablar de "El Guerrero Número 13".



El protagonista es Ahmed Ibn Fahdlan Ibn Al Abbas Ibn Rashid Ibn Hamad, al que pronto empiezan a llamar "Ibn", interpretado por Antonio Banderas. Resulta que Ibn es un emisario árabe que ha sido expulsado de su tierra por meterla en adobo donde no debía y que, en sus viajes, acaba topándose con tribus vikingas en el frío invierno del norte y presenciando un rito funerario que no sobra tanto como parece.

Pocas horas después de toparse con los vikingos, y justo en el momento en el que Ibn comienza a entender de qué va lo de la cerveza y lo de contar chistes guarros en compañía de hombres eminentemente beodos, sucede todo el mogollón: llegan noticias de que un pueblo cercano ha sido saqueado y arrasado por unas criaturas conocidas como los "wendols", mitad hombres y mitad bestias. Como siempre en estos casos, una oráculo medio chiflada (si la película se hubiese rodado en nuestro país habría sido un cura) es la que corta el bacalao: anuncia que debe reunirse un grupo de trece guerreros que partan en una misión de represalia contra los monstruos. "Ibn" sonríe como un espectador mientras se sucede una de las escenas más épicas de la película.



Y así es como "Ibn", sin tener puta idea del idioma vikingo, pasa a formar parte de este selecto grupo de valientes que se dirigen en su galera de época bien servida en dirección al pueblo con el fin de desfacer el entuerto. La película no es especialmente larga, el director es John McTiernan (al que recordaréis de "La Jungla de Cristal") y obviamente no mantiene el ritmo de la primera media hora, aún así merece ser vista varias veces por contar con múltiples elementos que sólo una peli con vikingos de por medio puede ofrecerte: tíos que comparten peluquero con los Helloween y que blanden mandobles más grandes que ellos mismos contra hombres-bestia.



Queremos destacar que si la escena de la oráculo y los huesos molaba, la película no se quedaba corta en escenas de ese estilo. Nos gustaría recordar la parrafada pre-batalla final que se marcaban los vikingos. No es ningún spoiler: cuando ves esta peli sabes que va a haber una batalla final.



Es importante saber que el protagonista está basado en el personaje histórico del mismo nombre, que fue un embajador del califato de Bagdag que se pasó media vida yendo y viniendo a ver a los vikingos del Volga, y que pretende recordar hechos históricos plasmados por Michael Crichton en su libro "Devoradores de cadáveres". Por suerte, cualquier tufo a película histórica es arrancado de raíz gracias a las innumerables incongruencias del guión, por lo que no tenéis que temer aprender nada viendo la peli, tranquilos. En PcP pensamos en vosotros, nunca os haríamos ver nada que tuviese el más mínimo toque cultural.



Pues eso, costrosos lectores, que con esto ya habéis tenido vuestro rato de buenos recuerdos por hoy y, de no ser así, también tenéis una total imposición de películo que visionar esta tarde.

Hasta mañana, frikis.

2 comentarios:

LOSTPROPETH dijo...

recuerdo la escena de la orina en la herida...y byulac o como se escriba

Crisantemo Pinkisitor dijo...

Reconozco que vi esta película por la recomendación de una amiga de "muchos maromazos juntos" y si, no me mentía pero desde luego había muchísimas más cosas que merecían la pena de esta película y debo reconocer que la cara de poker del amigo Ibn cuando le dicen, ale majete, a dar espadazos, es una.

Sin duda, mola, mola mil.