sábado, 14 de enero de 2012

Pelis que molan: X-Men First Class

Hola, antihigiénicos freaks. ¿Qué tal? ¿Cómo os trata la vida? No, no contestéis todos a lo vez que no nos interesa en absoluto.

Hoy nos hemos reunido aquí, al calor del ordenador, para recordar una película muy fresca, del año pasado (¿os habíais creído que esto era la Fotogramas? aquí las cosas son frescas hasta que lo decimos nosotros, y punto): el reboot sesentero localizado en plena guerra fría de La Patrulla X, X-Men: First Class.



Lo primero y fundamental: el protagonista molón y sobre el que giran todos los momentos cojonudos de la peli es Magneto (a exepción de la escena final que es una birria). La película, de hecho, nos cuenta la historia de Magneto desde que era un crío (de hecho cuando empezó la peli pensamos que nos estaban poniendo otra vez la de Bryan Singer) en los campos de concentración de Polonia hasta que es adulto y cómo se ve movido en todo momento por un deseo de venganza contra los nazis y, sobre todo, contra el científico alemán que descubrió su mutación y convirtió su infancia en un infien-no. Estas vivencias infantiles le llevan a ser un personaje que por momentos parece un tío súper enrollado y por momentos parece un megalómano vomitivo. Pues eso, que mola.



Como en ninguna peli, y menos de superhéroes, puede haber dos protagonistas molones, el recién doctorando Charles Xavier es un meapilas de nivel "Peter Parker" que da bastante genilla.



Además nos presentan, como hermanastra de Xavier, a Mística, un personaje que si bien en el cómic tenía un pase (que fuese azul no era ningún problema para unos orcos como nosotros), en las películas, ya desde el 2000, se han ido empeñando en ponerle un cutis escamoso que tira un para atrás.

"Buyate"


"Asquete"


El malo de turno: Sebastian Shaw, interpretado por Kevin Bacon, actor fetiche e incomprendido que llevaba años haciendo bodrios innombrables del calibre de Frost Contra Nixon y que ahora, por fin, encuentra un papel a su altura, el de mutante hiperpoderoso casi indestructible que vive rodeado de billetes y con muchas jamonas exhuberantes.

"Recién salido de Animal House..."


Y hablando de jamonas impresionantes, mención aparte merece Emma Frost, interpretada por una neumática January Jones que se preocupa durante toda la peli por no dejar nada a la imaginación.



La peli se basa en una lucha entre el bando de Magneto y Xavier y el bando de Sebastian Shaw. Como suele pasar en estas películas, se abusa de introducir demasiados personajes con poderes. Nos encontramos con Banshee (que nunca nos hizo demasiada gracia), Caos (muy desaprovechado), Bestia (otro meapilas, aunque la escena en que se covierte en monstruo peludo está bien) y Angel Salvatore (buyate one more time) por parte de los X-Men, y a Azacel (que mola) y a Marea (al que debieron pagarle muy poco porque no tiene ninguna línea de diálogo); y ya son bastantes.

Probablemente una de las partes más surrealistas de la película sea el momento en que Magneto y Charles Xavier deciden buscar a otros mutantes para reclutarlos, pudiendo verse entonces a personajes mitiquísimos, como Tormenta, o incluso cameos que quedan bastante bien (y eso que nos tenían muy mala pinta).



Obviamente, la peli también sienta las bases de la relación que mantendrán en un futuro los dos protagonistas, con uno de ellos volcado en la defensa de la humanidad, y con el otro luchando por la supremacía de su especie.



Os dejamos con el trailer y nos vamos, hasta mañana, frikis.

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