domingo, 26 de febrero de 2012

Negro sobre blanco: The Sopranos Family Cookbook

Hola hola, descerebrados, irascibles y taciturnos freaks que os congregáis en torno a vuestra computadora en busca de una nueva dosis de vuestra ración diaria de Paranoia con Patatas. Hola hola.

El domingo pasado os regalamos un post titulado "Cosas que hay que comer para ser lector de PcP", en el que analizábamos pormenorizadamente la dieta que todo buen friki debe seguir, basada en el grupo de alimentos que debe suponer la base en la pirámide alimenticia de nuestro lector medio: los lípidos.

Hoy, volvemos a sorprender al mundo con un post no apto para bulímicos, que entremezclamos con nuestra infravalorada sección titulada "negro sobre blanco", que va de libritos. En este post analizaremos "The Sopranos Family Cookbook", un libro que, de no existir, deberían inventarlo ya mismo.



Los Soprano es una de esas series que son sencillamente geniales, pero que tiene un par de pegas: la primera es que es muy lenta de Dios, demasiado lenta, hay capítulos en los que lo único que pasa es que Tony Soprano va a la psicóloga a hablar de su madre y que, no nos engañemos, son una mierda; la segunda es que hay varias tramas que no conducen a absolutamente ningún sitio y no hacen más que tocar los cojones... y aún los tocan más cuando algún personaje la diña sin que tenga ni puñetero sentido. Pero claro, estas pegas las suple con historias geniales, unos personajes bastante currados, un montón de escenas de barra americana con jamonas enseñando las mameyas, y seis temporadas y algo más que culminan en una escena de poco más de un minuto que es la polla con cebolla.



Argumento aparte, los personajes de los soprano acostumbran a hacer tres cosas: ganar dinero, beber y fumar todo lo bebible y fumable y comer como si no hubiera un mañana. Pues este último tema es el que trata el libro del que hablaremos hoy. "The Sopranos Family Cookbook" recopila todas las recetas que se meten entre pecho y espalda los personajes de la serie.



Con una introducción puesta en boca de Artie Bucco, el propietario del restaurante "El Vesuvio" y posteriormente de "El Nuevo Vesuvio", nos sumerge en el mundo de la restauración napolitana de Nueva Jersey; de ahí nos vamos a una introducción sobre la diferencia entre la pasta italiana y la made in America; para a continuación tratar, una por una, todas las recetas que pudimos oler en nuestros olfatovisores. Las cocinadas por el propio Artie Bucco y sacadas de la carta de su restaurante; las que Carmela Soprano ponía en la mesa los domingos; las que la doctora Melfi cenaba con su familia; y las que puedan ir preparando cualesquiera otros personajes de la serie por muy de refilón que salgan o se comenten.

"Los últimos Zittis de Karen"


Obviamente, cualquiera de nuestros lectores preferiría una llamada de teléfono a Pizza Hut o el abrir una bolsa de Doritos antes que sentarse a elaborar concinzudamente una de las recetas de este libro, pero no deja de ser un compendio de recetas que te molará repasar si eres un auténtico freak de la serie y que, quizás y sólo quizás, puedas llegar a degustar si encuentras a alguien lo suficientemente desesperado como para querer cocinar para ti. Quizás tu madre si le prometes que recogerás tu armario más a menudo.



Spaghettis a la Putanesca, Sandwiches de Patatas y Huevos, Risotto con Frutas y Champan, Manicotti... vamos, que os vais a hartar si conseguís comeros todo esto.

En cualquier caso, merezcas un balón intragástrico o no, necesites o no una reducción de estómago, este libro es una pasada para cualquier ultra fan de la serie y para cualquier forofo de la comida italiana. Vamos, que mola.

Y ahora que os hemos descubierto un nuevo punto a favor de ese mágico mundo que es el de la literatura nos vamos, pero mañana volvemos. Hasta entonces, frikis.

1 comentario:

Jon Arson dijo...

Ay, Artie Bucco... todavía me acuerdo del capítulo en que quiso ser guay y entrar a formar parte de la organización. Y se puso un pendiente y todo... menudo puto loser. Uno de mis personajes favoritos.

Los cannoli, ésa es una de las cosas que siempre he querido probar de las que salían en la serie. Mandaría a Chris a que me comprara unos pocos, pero todos sabemos cómo puede acabar eso.