domingo, 11 de marzo de 2012

Cómo volver a casa de tus padres y no morir en el intento

Hola, bienqueridos frikis que visitais PcP en busca de imágenes de Mila Kunis y vídeos de estos en los que algún pobre desgraciado sufre una terrible desgracia como consecuencia de su propia y predecible ineptitud.



A Mila Kunis la dejamos para el final, que si no ya pasais de leer.

Nos encontramos hoy en la redacción de Paranoia con Patatas para ayudaros a solucionar un problema que viene persiguiendo a algunos de nuestros lectores durante las últimas fechas. Y es que muchos de los ojinos que nos leen a diraio tienen un problema: abandonaron el nido hace algún tiempo y las cosas se fueron al carajo. Es una situación mierder pero hay a quien le ha pasado, así que hoy, los autores de la guía definitiva para sobrevivir a una mudanza, y de la aún inédita guía definitiva para amueblar tu casa, os traemos un post que podría calificarse como la guía definitiva para decidir si mandar a la mierda tu puta casa y volver a casa de tus padres o por el contrario vivir sumido en la indigencia (y con toda seguridad en la más absoluta soledad) en tu guarida friki.

"Mis tesoros"


Es una decisión dura que debes valorar, amigo lector. Pero en PcP vamos a darte las claves para que tomes esta decisión y soluciones tu vida de la mejor forma posible, porque nos preocupamos por ti, y porque esperamos que cuando las cosas empiecen a ir bien (joder, que fue aparecer PcP e irse todo al carajo) podamos colgar un banner con la foto de una mujer de aspecto siniestro y pediros algo de pasta.

Lo primero: no te engañes. Tu padre y tu madre no pueden verte delante. Siempre has sido un niño complicado y en parte retraído, lo que les ha llevado a tener que prestarte más atención de la debida, lo que ha venido redundando, durante años, en una acumulación de estrés y una falta de sexo bastante notable. Sí. Tu padre y tu madre follan. Pero coitos entre ascendientes aparte, tus padres celebraron como nunca el día en que decidiste irte de casa y abandonarles a su rollo. Todavía maldicen cada día que te dejas caer por allí con esa sucia llave que guardas, pero procuran disimularlo aunque no se les da del todo bien.

Partiendo de la absoluta certeza de que eres una persona non grata en el domicilio paterno, debes tener en cuenta los siguientes factores a la hora de plantearte la vuelta al domicilio familiar.

1. El dinero y las presiones.

Económicamente, entre vivir solo y vivir con tus padres existe una gran diferencia. Te ahorras el alquiler, la comida, la dormida, y todo tu sueldo te lo fumas en cosas que no necesitas pero que molan, como packs de Blu Rays y figuras de acción.

Eso suponiendo que tengas trabajo. Porque si no tienes trabajo estás jodido, amigo. No sólo no vas a ahorrar nada más que algunas perras chicas que te puedan suministrar tus progenitores (para que les dejes en paz y puedan rememorar esos gloriosos meses sin su retoño), sino que además estarás expuesto a todos y cada uno de sus reproches. Y pobre de ti el día en que tu padre te comente algo sobre una oferta de empleo. Ese día te vas a cagar. Te avisamos.

"La cara que pondrás cuando te empiecen
a llamar del paro"


2. Tu intimidad.

Sabemos que tu vida independiente ha cambiado la concepción que tenías sobre el pudor. Te has pasado días tirado en tu sofá en gayumbos (gayumbos con zampurriones, habitualmetne) sin que nadie te llamase la atención. Ahora eso se ha acabado. En casa de tus padres nunca estarás totalmente seguro. Esperamos que hayas ido amortizando el tiempo que invertiste en tu master de derecho, izquierdo y ambidiestro mientras vivías solo, porque la masturbación ahora mismo tiene sus inconvenientes.

"El guantalete de las infinitas"


Además, nunca estarás libre de las visitas inoportunas. Date cuenta de que ahora, más que nunca, has perdido el control de lo que pasa en esa casa. Puede que haya una nueva costubre, y tu padre decida dedicarse al bricolaje los sábados por la mañana, o puede que tu madre invite a varias amigas a tomar el café a golpe de miércoles por la tarde... La vida ha seguido su curso en tu ausencia y ahora mismo tu casa no tiene por qué ser esa pensión idílica que abandonaste.

3. Tus costumbres.

Tu vida independiente estaba conformada por una serie de rutinas y costumbres que ahora mismo serán difíciles de mantener. La noche de Battlefield de los viernes se verá truncada por los enloquecidos gritos de tus familiares. Los eventuales botellones o, en tu caso, las eventuales borracheras solitarias. El porno. Los "domingos sin lavado de dientes".



Por otra parte, habrá otras costumbres a las que te encantará decir adiós, como la de comer siempre en tupperwares de plástico (la comida que tu mismo robabas en casa de tus padres).

4. La higiene en el hogar.

Tu nuevo régimen de pensión completa incluye limpieza integral de tu cubil. Respira tranquilo. Se acabó el olor a queso Camembert, las bolas de polvo del tamaño de pelochos y ese sandwich con aceitunas que tenías en la nevera y que cantaba Carmina Burana cada vez que abrías la puerta.

5. Volver a poner todo en su sitio.

Uy que pereza... Si cuando te fuiste de casa de tus padres te llevaste TODAS tus cosas, te vas a cagar. Casi sería mejor que te quedases donde estás y pasases de alimentarte, porque vivir una traumática mudanza a la inversa puede ser más de lo que tu frágil corazón, destrozado por años de dieta hipercalórica y onanismo creativo, sea capaz de soportar.

Piensa que en casa de tus padres siguen muchos de tus posters, pegatinas y muebles que no querías, pero también que en lo que antes era tu habitación ahora mismo es una especie de almacén en el que se van amontonando cosas que nadie ha querido subir a un altillo... ropa de invierno, álbumes de fotos, apuntes, cuadros viejos, botellas de agua medio llenas que has ido olvidando en tus visitas, y correspondencia que has olvidado redirigir. Ahora mete tus cosas de nuevo ahí y ponlo todo como antes. Tevas a cagar.



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Pues eso, chavalada, que estos son los factores que debéis tener en cuenta a la hora de decidir si volver o no a casa de vuestros padres. Otras alternativas serían la de irte a vivir al curro, al metro, a un piso en Siria o a tu Ikea más cercano, pero esas posibilidades ya las trateremos otro día.

Ahora nos vamos, hasta mañana frikis.


1 comentario:

Jon Arson dijo...

Postazo, sí señor.

Pero, por qué las fotos del AVGN? Aunque he de reconocer que sus expresiones de incredulidad y sufrimiento se acercan mucho a las nerd medio ante tales terrores cotidianos.