domingo, 18 de marzo de 2012

Pelis que molan: El Club de la Lucha

Menuda resaca... menuda resaca... Náuseas, andar patizambo, jaqueca, disfunción eréctil, náuseas, abulia, diarrea, ansiedad, aerofagia... Vamos, que estamos hechos una mierda. Pero nuestro compromiso para con los tristes e inadaptados individuos que nos leen nos lleva a realizar proezas inhumanas, como la de escribir un post mientras nuestras mentes se mantienen en un estado similar al de un mal sueño del que no eres capaz de despertar del todo.

Quizás por esto es por lo que hoy vamos a tratar un clásico del cine contemporáneo, una película que fue un bombazo en su momento y que debe ser vista al menos dos veces para disfrutarla en toda su magnitud; y una película que creemos ostenta el dudoso récord de ser la película ajena a la ciencia ficción y al frikismo general con un mayor número de ediciones diferentes.

Hoy le toca el turno a "El Club de la Lucha", de David Fincher.



El protagonista de la peli es Edward Norton, un actor que no deja de molar pero que tampoco está a la altura de los mitos a los que adoramos en este blog, e interpreta a un empleado de una empresa aseguradora que padece insomnio y cuyo médico se niega a recetarle medicación, recomendándole en su lugar que comience a asistir a reuniones de apoyo para escuchar historias peores que la suya y así se le pase la tontería. El día en que consigue hacerse pasar por un enfermo de cáncer de testículos también consigue conciliar el sueño, y así, se convierte en adicto a los grupos de autoayuda. Por bizarro que suene todo esto, nos imaginamos a cualquiera de nuestros lectores viviendo una historia similar.



Su vida cambia cuando conoce en un vuelo a Tyler Durden (Brad Pitt), un afable vendedor de jabón. A este encuentro le sucede un incendio en el piso del protagonista que le deja sólo y en la calle, por lo que decide recurrir a su nuevo amigo para tener un lugar en el que dormir. Juntos, por mera casualidad y tras darse de bastos el uno al otro en una pelea a la puerta de un bar, y ver como otra gente se va sumando a su pelea, deciden organizar una especie de punto de encuentro clandestino en el que la gente más común se cita una vez por semana para partirse la cara.



A este argumento se suma la figura de una jaca que, en nuestra opinión, deja bastante que desear, y que se pasa toda la peli como el jueves, en el medio de todo y sin pintar demasiado.



Pero la película, como sabréis los que la hayáis visto (y los que no lo hayáis hecho es que sois unos merluzos auténticos), no se ciñe exclusivamente a este argumento, sino que va mucho más allá. Hablamos de una película que mezcla lo anterior con terrorismo urbano, organizaciones paramilitares, atentados, asaltos, publicidad subliminal, narcolepsia, quemaduras químicas y momentos hipocondríacos, que se unen a un final apoteósico.



Si no la habéis visto, apestosos freacs, ya estáis dejando el intenné y poniéndoos a ver algo decente. Amosvengahombre. Lo único que podemos hacer por vosotros es dejaros el trailer.



Hasta mañana, frikis.

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