lunes, 19 de marzo de 2012

Videojuegos chanantes: Batman Arkham Asylum

Hoy es lunes, y toca hablar de videojuegos en Paranoia con Patatas. Para variar un poco lo que algunos de nuestros lectores se esperarían, y así, comenzar a trastocar su habitualmente lamentable semana, vamos a regalaros un ilustrativo post de nuestra serie sobre "Videojuegos Chanantes" y lo vamos a hacer hablando de un juego cuya secuela hemos tratado al principio de esta nueva temporada en PcP. Hoy le toca el turno a la gran aventura que vivió el Caballero Oscuro en el manicomio de la isla de Arkham.



Batman: Arkham Asylum no es, simplemente, uno de los muchísimos juegos de Batman que se han parido, no. Batman: Arkham Asylum, que salió en 2009 fue, hasta la aparición de su secuela, el mejor videojuego que se hizo nunca tomando como base un personaje de comic. En este caso, se trata de un juego de acción en tercera persona y de jugabilidad lineal que mezcla acción, infiltración y puzzles para trasladar al viciado de turno una experiencia lo más cercana posible a la de ser el hombre murciélago.

Es un juego de acción y de acción molona, que se ciñe básicamente a la utilización de dos o como mucho tres botones pero que consigue mostrarnos una enorme variedad de posibilidades cojonudas de librar combates multitudinarios por las distintas dependencias de la isla de Arkham.



El juego también tiene grandes componentes de infiltración, y es que, no nos olvidemos, Batman no es Superman: Batman no tiene poderes, si le pegan un tiro se lo come (que igual no lo mata, pero joder jode) y si lo pillan armado y en inferioridad numérica pueden ponerlo fino filipino. Pero como contrapartida, Batman es Bruce Wayne, un tío ultraforrado cargado de cacharritos que le permiten moverse en las alturas, atravesar paredes, colarse por conductos de ventilación y ser un tío escurridizo de cojones. Los batarangs, el mítico gancho (el de "¿pesas más de cincuenta kilos?" que dijo Michael Keaton en la primera peli), la armadura reforzada, geles explosivos y un porrón de cosas más.



Los puzzles es que sean tampoco la polla de complicados pero tienen su gracia. Te los meten como acertijos del Enigma, o similares, y tienen su reconcoña, completando así lo que sería la experiencia de ser Batman, el mejor detective del mundo. Para la resolución de estos puzzles contaremos con la ayuda del "modo detective", en el que la pantalla se teñirá de azul e irán resaltándose algunos elementos que Industrias Wayne ha considerado importantes a la hora de implementar los sensores del traje de Batman. Además, en este modo podremos detectar a nuestros enemigos, así como su estado anímico, su posición y las armas de las que disponen.



Ahora es cuando empezamos a valorar el juego:

- Argumento de la historia. Cuatro sobre cinco.

El juego nos sitúa con Batman escoltando a un furgón policial que conduce al Joker al manicomio de Arkham, coincidiendo con un día en que, por un problema en la prisión de Blackwater, multitud de presos han tenido que ser trasladados provisionalmente al psiquiátrico. Una vez allí, y en presencia del comisario Gordon, el Joker consigue zafarse de su escolta y hacerse con el control del asilo con la ayuda de su esbirra Harley Quinn (que no está tan buena como en el Arkham City, pero que no deja de estar bien).



Este motín en el psiquiátrico se va complicando cuando los dementes consiguen secuestrar al comisario e ir haciéndose fuertes en diferentes sectores del manicomio-prisión; y aún más cuando se van descubriendo los sucios planes que se esconden detrás de todo esto.

- Sistema de combate. Cuatro y medio sobre cinco.

Genial: hablamos de la utilización de dos botones con la ayuda, de vez en cuando, de algún otro, y con estos simples mimbres nos montamos unas melés multitudinarias perfectamente hiladas, con multitud de golpes diferentes a cada cual más cinematográfico y que terminan, siempre, con una animación a cámara lenta que te hace pensar que el pobre desdichado de turno acaba de recibir un hostión de campeonato. Este sistema de combate contra malos básicos varía un poco cuando nos enfrentamos a malas bestias del tipo de Bane o similares, ya que en estos combates siempre tendremos que, antes de nada, aprender a hacerles daño a estos enemigos finales. Mola mogollón.



- Duración. Cuatro y medio sobre cinco.

Una vez más, el juego da la talla. Con una historia principal bien medida y una serie de pequeños desafíos que nos servirían para hacer aquello de completarlo al 100% (algo para lo que ni siquiera nosotros tenemos el suficiente tiempo libre) y con la ventaja de que, si nos quedamos con ganas de más, siempre podemos atacar a su segunda parte sin que la mecánica cambie casi nada.

- Puesta en escena. Cinco sobre cinco.

Perfecta. Un Batman doblado por el mismo fulano que dobla a Christian Bale, una banda sonora a la altura de las de las películas, una isla de Arkham perfectamente detallada, impresionante sobre todo cuando se contempla desde fuera de los edificios, con sus acantilados y con Gotham más allá de las aguas, unas animaciones, unos diálogos y unos personajes geniales en los que no se han escatimado detalles. Además sale el Batmobil, el segundo coche más molón de la historia después de la furgoneta del Equipo A.



- Factor buyate. Cuatro sobre cinco.

Está claro que Poison Ivy no es Catwoman, pero también está claro que el que sea verde y huela a menta no es un impedimento para un lector de PcP. El disfraz de porno-enfermera de Harley Quinn tampoco es que sea nada del otro jueves, pero tampoco es que nuestros lectores necesiten nada del otro jueves para excitarse.



Y hasta aquí llega nuestro análisis de hoy, chavalada. Nos vamos a pirar, tenemos un mundo que conquistar y muy poco tiempo para hacerlo, así que os vamos a dejar con el trailer de esta magna obra...



... y con nuestra siempre bien ponderada ficha, sin que nos quepa duda de que, de no haber jugado y analizado ya el Batman: Arkham City, habría recibido una mejor puntuación. Pero el ventajismo forma parte de la condición humana, queridos lectores, y no se puede luchar contra la condición humana.



Hasta mañana, frikis.

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