domingo, 29 de julio de 2012

Comics que lo petan: Thunderbolts, La Ascensión de Norman Osborn

Hola, grupúsculo de mastuerzos.

Tras mucho estrujarnos la cabeza para conseguir el título de una sección sobre comics acorde con las geniales diatribas con las que acostumbra a alegraros la vida este blog, ha surgido "comics que lo petan", en la que analizaremos grandes clásicos contemporáneos del noveno arte.

En el día de hoy vamos a hablaros de un volumen recopliatorio editado por PANINIComics hace un par de meses. Para los que estéis muy perdidos (muy pero que muy perdidos), PANINI, la de los cromos de toda la vida, es la que edita los comics ahora (si realmente necesitábais una aclaración como esta ya podéis ir cerrando el blog y poneros a descargar un par de capítulos de Friends mientras consultáis las últimas actualizaciones de facebook). Pues eso, que hoy hablaremos del volumen recopilatorio titulado "Thunderbolts: La Ascensión de Norman Osborn".



Nos situamos: poco después de la Civil War, resulta que... ¿cómo? ¿que os habéis perdido la Civil War? Ains... Vamos a empezar entonces un poquito más atrás, pero sin llegar a lo de Adán y Eva. Resulta que hace unos años, en el Universo Marvel, ese paradigma de continuidad, se produjo un evento de estos chanantes que afectó globalmente a todos sus personajes: el gobierno yanki obligó a los tipos con superpoderes a registrarse como tales, y los que se negaron, fueron perseguidos y llevados ante la ley. En el comic del que hablaremos hoy nos encontramos en un momento post-Civil War, con muchos superhumanos que se han adherido al acta de registro y otros muchos que le han dicho al gobierno que se coma un cagao, que les mola el rollito misterioso, y que impresionan mucho más a las churris si no se esperan que puedan partir coches con las manos o disparar mocos radioactivos.

"Portada que, a estas alturas, ya es un icono de la Marvel"


Por otra parte nos encontramos con un grupo de supertipos, los Thunderbolts. Los Thunderbolts surgieron a mediados de los noventa y, pese a partir de una idea bastante original, se comieron una mierda. Se trataba de un grupo de villanos que iban de héroes y que, realmente, lo que querían era lo mismo que querían Pinky y Cerebro: dominar el mundo. Estos Thunderbolts no son exactamente eso. Estos nuevos Thunderbolts siguen siendo un grupo de villanos a los que financia Tony Stark y que se encuentran a las órdenes del gobierno americoan y que se dedican a localizar superhumanos no registrados, a darles una manita de hostias y a llevárselos a rastras a un guantánamo para gente con poderes.



Este grupo está a cargo de Norman Osborn, ya sabéis, el Duende Verde (que aparece caracterizado siempre con la cara de Tomy Lee Jones) quien tiene bajo sus órdenes a Pájaro Cantor (buyate), Piedra Lunar (que podría haber sido sacada de las páginas de The Boys), el Espadachín (tarado sacado de las juventudes hitlerianas), El Hombre Radiactivo (no confundir con "Radiactivo-Man"), Veneno (que ya no es el mismo de toda la vida, sino que es el perdedor que antes se ponía el traje del Escorpión para que Spiderman le partiese la jeta), Bullseye (el mismo hijo de perra de siempre) y Penitencia (antes Speedball).



Y ahora a la pomada, ¿quién escribe esto? Pues Warren Elllis, ya sabéis, el de The Authority y Transmetropolitan, ese tío al que adoráis porque reconoció que se tomaba tripis para escribir (claro, de puta madre, lo hace Warren Ellis y es el puto amo, lo hacemos nosotros y somos unos yonkos), y que en esta ocasión se ha sacado de la manga unos Thunderbolts geniales: son todos unos hijos de puta sin escrúpulos, principalmente Norman Osborn y Piedra Lunar, y se les nota de cojones. Además, introduce unas cuantas páginas en las que se ven anuncios publicitarios de muñequitos de los integrantes del grupo, tertulias televisivas y otros elementos que te hacen ver como el gobierno estadounidense manipula a sus ciudadanos para vender una imagen genial de esta panda de psicópatas.



Al dibujo está Mike Deodato Jr., un dibujante brasileño que lleva a bastante tiempo currando para la Marvel y que hace una construcción de viñetas cojonuda que pega perfectamente con la idea del comic.



El volumen, que recopila 12 cómics de la colección americana, nos muestra tres hisotiras bastante bien diferneciadas: la primera y la segunda, en la que los Thunderbolts acuden a Cleveland y a Phoenix respectivamente a reducir a sendos superhumanos que se han dejado ver por estas ciudades (en estas historias los Thunderbolts se topan con héroes de tercera división a los que Ellis dota de mucha personalidad), y la tercera, en la que se produce un boicot en la base del grupo y se lía bastante parda.



En definitiva, muchachada, que este tomo mola, que es uno de esos comics que, cuando terminas, te apetece volver a empezar, por eso ha merecido un post de la serie... ¡comics que lo petan! Hasta mañana, frikis.

1 comentario:

Jon Arson dijo...

De esta serie me compré un par de números que hacían crossover con la serie de Masacre. Luego intenté conseguir el resto de la serie, pero ya estaba complicado con los primeros.

Supongo que tendré en cuenta el post la próxima vez que vaya a la tienda freak.